Julio 6, 2009...6:00 am

Se tiñen de sangre los comicios

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PAULINO CÁRDENAS

Después de la jornada electoral vivida ayer -salpicada de incidentes violentos, incluso con muertos y heridos, al parecer con altos signos de abstencionismo, y cuyos primeros indicios en cuanto a resultados tienden a acabar apegados a los pronósticos previos de especialistas y encuestas de opinión, incluso con algunas sorpresas-, cada uno de los partidos más aventajados empezaron desde anoche a hacer alarde de sus respectivos triunfos, como suele suceder. Sin embargo, parece que el PRI arrasó, según las primeras cifras.

En tanto, las autoridades electorales y el gobierno federal comenzaron a repetir que la jornada electoral culminó con un gran triunfo para la nación y para la democracia y se dirá que las incidencias -algunas como los sucesos violentos y crímenes que se cometieron a mansalva relacionados con las elecciones en Michoacán y en la Costa Grande de Guerrero- se atendieron oportunamente.

Muchas serán las voces que se alcen para señalar que hubo fraudes, compra de votos,  graves anomalías, falso conteo de boletas, o que en tales y cuales casillas hubo chanchullos, falta de información para la localización de sitios donde votar. En fin, los consabidos “cochineros” de siempre, lo que se convertirá en temas de discusión  y de dimes y diretes, en tanto termina el conteo preliminar de votos y se dan a conocer oficialmente las cifras finales por parte de las autoridades electorales.

En ese inter vendrán las impugnaciones, se exigirán conteos de boletas por casilla, se buscará documentar fraudes en el recuento de boletas, se revisarán actas de escrutinio, se reportarán robo de urnas; habrá acusaciones contra los partidos que provocaron deliberadamente incidentes, enfrentamientos y hasta balaceras como la que sucedió antes del amanecer del domingo en la sede municipal del PRI en Naucalpan, Estado de México y otras entidades del país como Michoacán y Guerrero donde hubo muertos y heridos.  Habrá quejas también de que los partidos no respetaron la veda previa a las elecciones.

No faltarán las voces oficiales que digan que la jornada electoral fue limpia, nutrida y que propició la muestra de una cultura cívica sin precedentes, a pesar de que hubo situaciones que violaron flagrantementelas las reglas del IFE, de haberse registrado de nueva cuenta un alto índice de abstencionismo, y que los comicios se tiñeran de sangre.

Ojalá que la voluntad ciudadana expresada en las urnas, especialmente de aquellos que votaron en blanco o que anularon su voto con alguna leyenda en la que manifestaron su hartazago de la clase política  y de la partidocracia, no queden en el limbo. Hay confianza en que los resultados de las encuestas de salida, encargadas por algunas agrupaciones civiles interesadas en saber las causas que llevaron al ciudadano a votar en blanco o anular su voto, se den a conocer también sin regateos.

Si como parece, el PRI ganó al menos en cinco de las seis guebernaturas  -si no es que las seis que estaban en juego- sería un triunfo avasallador, contundente y suficiente para llevar con tranquilidad y firmeza la mano en  el juego político, lo que le daría al partido tricolor el handicap que requiere para regresar a Los Pinos en el 2012, si a la vez logra recuperar el terreno perdido en el ejercicio de control y poder en la Cámara de Diputados.

El PAN-gobierno estimaba que sería el ganador absoluto de la contienda, pero muchos lo dudan porque la actual administración, igual que la anterior, también panista, se la ha pasado de retórica en retórica en cuanto a  políticas públicas palpables, estructurales y reales hacia una sociedad menos desigual y más justa, en tanto el presidente Calderón todo lo ha querido cifrar en la guerra que le declaró al narcotráfico, la cual suma ya casi 12 mil muertes y no se ve que disminuya el tráfico de drogas en el país.

Si el PRD no pierde su registro esta vez, será ganancia. Las pugnas internas en ese partido serán su perdición más temprano que tarde. Las ambiciones de poder se recrudecerán después de que finalice el actual proceso de la elecciones intermedias. Andrés Manuel López Obrador querrá jalar para su lado con sus tribus y Jesús Ortega hacia el suyo también con sus tribus. En medio, como salero, quedará Marcelo Ebrard, quien aspira y suspira con llegar entero políticamente  para la “grande” en el 2012.

La moneda dejó de estar en el aire. Ahora viene el recuento de votos, pero también de daños. Cada partido deberá aguardar los resultados preliminares, y esperar las cifras finales de la jornada electoral, los cuales serán, para unos, la confirmación de sus proclamas de triunfo, mientras que para otros habrán de ser  malas -o muy malas- noticias. Después de esto, la mira estará puesta en las próximas elecciones presidenciales en donde todo indica que el PRI llevará mano, si no comete errores. Con todo y la endeble democracia mexicana la cual pocos creen que mejore.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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