Se fue Calderón de México

PAULINO CÁRDENAS

Ante la cascada de críticas generalizadas que empezaron a darse en su contra, el ex presidente Felipe Calderón prefirió adelantar su salida de México para irse a Estados Unidos. Pero no habría sido tanto por eso, sino más bien por evitar algún atentado en su contra por parte de alguno de los cárteles que, bajo su mando, las Fuerzas Armadas y la Policía Federal, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública a cargo de Genaro García Luna, los estuvieron combatiendo durante seis años –menos a uno–, sin el éxito esperado. Escoltado por tres policías neoyorquinos llegó este martes al Aeropuerto Internacional Libertad de Newark acompañado de su esposa. Ambos viajaron en clase turista.

Por lo visto el ex jefe del Ejecutivo prefirió escuchar el consejo de sus asesores de irse cuanto antes del país, más que nada por razones de seguridad, por lo que, acompañado de Margarita Zavala, llegó a Nueva Jersey. Se había dicho que pasaría la Navidad y Año Nuevo en España, para después regresar a Cambridge o Boston, Massachusetts, a donde radicaría al menos por un año, para integrarse a partir de enero a la comunidad académica de la Universidad de Harvard, donde colaborará con diversos académicos, investigadores y estudiantes, dictará conferencias y colaborará con el Programa de Estudios de la Escuela de Gobierno John F. Kenendy.

Por cierto que Calderón, el ultimo día de su gobierno, modificó el reglamento del Estado Mayor Presidencial, para garantizar su seguridad y la de su familia, donde se faculta al nuevo jefe del EMP, general Roberto Miranda, a autorizar la ampliación de los servicios de seguridad para garantizar la seguridad de “los ex Presidentes de la República y de su familia en cada caso particular”, refiriéndose en primera instancia a él y su familia. Esos servicios se hacen extensivos no solo en territorio nacional, sino en el extranjero. ¿Cuánto le costará eso al erario, a los mexicanos pues?

De esta forma, el Artículo 4 quedó así: El Estado Mayor Presidencial tendrá las misiones generales siguientes:

 Garantizar la seguridad del Presidente de la República, de su familia, de jefes de Estado y/o de Gobierno extranjeros que visiten el territorio nacional, de los ex Presidentes de la República, y de otras personas que por la importancia de su cargo o encomienda, o por su situación, expresamente ordene el titular del Ejecutivo Federal.

En el Artículo 11 quedan más claros los servicios de seguridad: El Jefe del Estado Mayor Presidencial tendrá las atribuciones no delegables siguientes: 
IX. Autorizar, de acuerdo a los análisis de riesgo correspondientes, la ampliación de los servicios para garantizar la seguridad de los ex Presidentes de la República y de su familia, en cada caso en particular.

 Antes en ese mimso Artículo se leía: El Jefe del Estado Mayor Presidencial tendrá las atribuciones no delegables siguientes: 

IX. Las demás que las disposiciones legales y administrativas le confieran, así como las que le encomiende el Presidente de la República.

Además se reformaron las fracciones XXIII y XXIV del artículo quinto.; la fracción IX del artículo 11; el artículo 24 y los artículos 27, 35 y 36.

 Con la reforma se adicionaron la fracción XXV al artículo quinto; las fracciones X y XI al artículo 11; la fracción IV del artículo 36 y el artículo 37, del Reglamento del Estado Mayor Presidencial.
 Con esas modificaciones que suscribió el ultimo día de su gobierno, quiso que quedara garantizada la custodia de su persona y la de su familia por parte del EMP, ante cualquier eventualidad que pudiera poner en riesgo su integridad física, en México o en el extranjero.

De pasadita y para no dejar, ursurpando atribuciones del Legislativo, Calderón autorizó el 19 de octubre, modificaciones al reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, autorizando el uso de máquinas tragamonedas, aun cuando su operación es ilegal. Por ello el pleno de la Cámara de Diputados aprobó interponer ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación una controversia constitucional contra dicho reglamento.

El recurso reclama la invalidez del reglamento expedido por el ex mandatario panista, en el cual se conceden atribuciones a la Secretaría de Gobernación para otorgar según su criterio, autorizaciones de operación de máquinas tragamonedas a permisionarios u operadores que ya explotan permisos de casinos. El ex jefe del Ejecutivo invadió la facultad exclusiva de la Cámara de Diputados de legislar en esa materia.

Pero el mayor peso moral con el que se va Calderón del país, es con las miles y miles de muertes que cobró su guerra contra los cárteles de la droga, además de los centenares de desplazados, miles de desapariciones forzadas, así como las violaciones a los derechos humanos contra centenares de mujeres, hombres, ancianos, adolescentes y niños, cometidos por militares, marinos y policías federales, estatales y municipales, con el pretexto de dar con presuntos cómplices de los capos y las mafias de la delincuencia organizada.

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