Eliot Ness quedó hecho cisco

PAULINO CÁRDENAS 

En la reunión celebrada el martes pasado en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, quedó hecho cisco la efímera fama de Felipe Calderón de haber sido el Eliot Ness mexicano, mote que le encaramó Barack Obama para resaltar la actuación del mandatario panista contra los cárteles de la droga. Durante la reunión de Seguridad en donde el presidente Peña Nieto planteó las nuevas políticas de seguridad, se criticó al gobierno anterior por su improvisación y descoordinación en esa lucha. Se confirmó que las fuerzas armadas continuarán en las calles en labores de apoyo a la seguridad ciudadana, ya que la lucha contra el crimen organizado que ordenó el mandatario panista desde el arranque de su gobierno nunca hubo ni el interés ni el tiempo para ir preparando policías de elite que fueran supliendo a los militares.

Sus asesores le hicieron creer al ex presidente que echándole al Ejército y a la Marina a los criminales, correrían o que huirían. Los propios funcionarios peñistas, Miguel Angel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y Jesús Murillo Karam, procurador General de la República, no tuvieron empacho en criticar el trabajo realizado en esa materia durante el sexenio anterior, en donde la descoordinación, entre otros factores, fue una de las principales causas del fracaso de esa lucha que ocasionó miles y miles de muertes. Un análisis de fondo sobre los nudos gordianos que obstaculizaron las actividades del gobierno pasado en ese combate que acabó siendo un fracaso, coincidió con lo que hemos venido señalando durante los últimos años sobre el tema.

Se estableció la “nueva política de Estado” en materia de seguridad y justicia, que incluye la creación de la Gendarmería Nacional y de la Comisión Intersecretarial de Prevención del Delito; la depuración y restructuración del Instituto Nacional del Migración, y la división del territorio nacional en cinco grandes regiones operativas, para lograr una mayor eficiencia y atender problemas específicos en esa lucha. En el marco de la segunda sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el presidente Peña delineó su plan de acción para combatir la inseguridad y trazó los primeros seis ejes:

1.- Planeación. Para dar resultados hay que fijar metas claras. Se articularán programas, esfuerzos y presupuestos; no habrá improvisaciones. Se van a planear política y cambios institucionales de mediano y largo plazo. La política de seguridad. 2. Prevención.- Es esencial junto con la participación ciudadana. Se enfocarán los esfuerzos institucionales para atender causas y no sólo consecuencias del fenómeno delictivo. Habrá un programa transversal con 115 mil 600 millones de pesos para 2003 y 2 mil 500 millones para fondo de prevención del delito. La Segob instalará la Comisión Intersecretarial de Prevención del Delito.

3.- Protección y respeto a los derechos humanos.- Se reiterarán reservas hechas a tratados internacionales. Se depurará y reestructurará el Instituto Nacional de Migración. Se instrumentarán políticas públicas para atender el caso de personas desaparecidas. 4.- Coordinación. Peña Nieto dijo que para reducir la violencia se requiere responsabilidad compartida, por ello el territorio nacional se dividirá en 5 regiones operativas. Además instruyó a los titulares de Gobernación y SHCP revisar los fondos de seguridad.

5.- Transformación institucional. El Presidente señaló que en este punto se debe realizar un cambio policial y en la procuración de justicia. Instruyó a Gobernación la creación de una Gendarmería nacional con 10 mil elementos. Los gobiernos locales deberán establecer los tiempos límites para para reestructurar sus fuerzas estatales y se pondrán en operación 5 centros regionales de preparación de cuerpos policiacos. Se crearán 15 unidades de la Policía federal dedicadas a combatir secuestro y extorsión e instruyó a Gobernación y la Procuraduría General de la República para que se acelere implementación de nuevo modelo de justicia penal acusatoria.

6. Evaluación y retroalimentación. La política de Estado por la seguridad y justicia de los mexicanos será evaluada en cada una de las acciones contempladas de manera permanente, que sirvan a la ciudadanía para calificar el desempeño de las autoridades, dijo Peña. Indicó que la evaluación también será útil para retroalimentar y en su caso, ajustar la política de Estado en seguridad.

Sin embargo ninguno de estos puntos podrían lograrse si antes no se da una ‘Operación Limpieza’ de fondo, y no por encimita como fue en el sexenio anterior. El procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, dijo que en los últimos años, entre 60 y 80 nuevos cárteles “entre medianos y pequeños”, se formaron en el país, y señaló que ya trabajan para identificar las zonas donde operan. Pero el asunto no está solo en ellos. Hay que castigar con la la ley en la mano a las autoridades y mandos policiales, del Ejércio y la Marina, que están coludididos. Porque mientras siga habiendo corrupción e impunidad, cualquier esfuerzo o cualquier programa anticirmen, se vendrá abajo

Algo que el gobierno de Peña no debe soslayar es la impunidad, que es la madre protectora de toda corrupción. México requiere un marco jurídico adecuado para sancionar eficazmente las conductas ilícitas que en nuestro país fomentan la corrupción, para castigar a quienes, delincuentes y autoridades que se coludan, no sean cobijados por el vergonzante manto de la impunidad. De otra manera, las cosas en materia de seguridad seguirán igual, por más que se anuncien con bombo y platillo.

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