¿Calderón ordenó un complot?

PAULINO CÁRDENAS 

Aunque los tiempos politicos son otros, hay historias que suelen repetirse. Si resulta cierto, como ha trascendido, que el ex presidente Felipe Calderón pidió a los legisladores que están de su lado, le ‘coloquen piedras’ al gobierno de Enrique Peña Nieto, por no haberlo tomado en cuenta en la firma del Pacto por México, como interlocutor válido en las negociaciones de dicho acuerdo –lo que sí ha sucedido con el dirigente del PAN, Gustavo Madero–, eso equivaldría a estar tramando un complot legislativo contra el nuevo gobierno  priísta. Si eso sucede, el ex mandatario panista corre el riesgo de que se repita en él, aquel pasaje de cuando Lázaro Cárdenas del Río tuvo que mandar al exilio a Plutarco Elías Calles por quererse pasar de listo y que no volviera al país durante su mandato.

Aunque el propio Calderón escogió autoexiliarse en Estados Unidos, se sabe que quiere seguir influyendo en los asuntos políticos del país, argumentando que está en su derecho de hacerlo. Sólo que una cosa es querer hacerlo por las vías ordinarias dentro de los cauces democráticos, que quererse pasar de lanza y querer conspirar contra el gobierno entrante proponiendo un complot legislativo, por no haberlo pelado para la firma del Pacto por México. Se dice que la petición de ‘ponerle piedras’ al gobierno peñista, sucedió en la cena que el ex mandatario tuvo con un grupo de senadores panistas el martes de la semana pasada, en el piso 51 de la Torre Mayor de la ciudad de México, donde el michoacano habría dado la instrucción de boicotear a Peña, como lo señaló una nota aparecida el viernes en el periódico La Jornada. Otra versión afirma que eso no es verdad.

Los que aseguran que así fue, señalaron que el ex presidente está inconforme y molesto por la actitud adoptada por la dirección del PAN, ya que considera que se ha mostrado complaciente con las propuestas de Peña, luego que durante su administración el PRI se opuso a aprobar las llamadas reformas estructurales. En contra de estas versiones, colaboradores cercanos a Calderón rechazaron que éste haya dado una recomendación de este tipo a sus allegados. Pero otra fuente panista insistió en que el michoacano sí dio la instrucción de boicotear a Peña, molesto porque éste no lo tomó en cuenta como interlocutor válido en la negociación del pacto. Pero eso es su responsabilidad, expuso esta misma fuente, pues cuando se inició la discusión del tema, hace dos meses, Madero lo buscó para comentar sobre el asunto. En varias ocasiones solicitó audiencia en la Presidencia, pero no le dieron respuesta.

Esto sin duda forma parte de la escisión que existe dentro del panismo, partido que en las pasadas elecciones terminó en tercer lugar, lo que motivó una serie de críticas y duros señalamientos internos, culpando directamente a Calderón por haber metido las manos en el proceso sin consultarle a nadie, lo que acabó dividiendo lo que quedaba de Acción Nacional, que sufrió una fenomenal desbandada después de su rotundo fracaso en el proceso electoral del pasado 1 de julio. Una de las molestias que trae clavada el ex mandatario panista, es porque Peña no se la ha dado reconocimiento a su gobierno en diversas materias. Sin embargo, lo que no ha podido asimilar es la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública que era, junto con su titular, Gernaro García Luna, el orgullo de su administración, aunque eso motivó dejar de lado a instancias que merecían mucho mayor apoyo y respeto como el Ejército Mexicano y la Marina-Armada de México a cuyos mandos y tropas obligó a hacerles de policías en su guerra contra los cárteles de la droga.

Si es cierto que Calderón pidió a legisladores afines “colocar piedras” al gobierno de Peña Nieto, eso estará siendo motivo de un análisis serio por parte de los servicios de inteligencia y de seguridad nacional. Porque como se recordará, Calderón ha traído desde siempre en lo más profundo de su ser, un odio verdadero contra el PRI. No solo es que no haya sido tomado en cuenta como interlocutor en el Pacto por México o que Peña no le dé crédito a los ‘logros’ de su administración, sino que el puro hecho de haber tenido que entregarle la banda presidencial a un priísta, lo sigue manteniendo enervado, aunque salga a decir que él no tiene odios ni guarda rencores contra nadie. Quienes lo conocen bien, saben que es un hombre muy necio y un rencoroso de tiempo completo.

De manera que lo que algunos afirman que trascendió durante la cena del martes de la semana pasada entre el ex mandatario panista y algunos senadores, antes de irse a pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo a España para luego viajar a Estados Unidos, ya habría sido registrado por la Secretaría de Gobernación al mando de Miguel Angel Osorio Chong. Si esa versión se confirma, Calderón podría estar destinado a algo parecido a lo que le sucedió a Plutarco Elías Calles quien se quiso pasar de listo con Lázaro Cardenas del Río. A Felipe Calderón se le olvida que el presidente Peña tiene de su lado al menos a un brillante estratega nato, quien tiene más fama por otras cosas, que por esa innegable virtud. ¿El autoexilio del michoacano podría prolongarse seis años sin venir a México?  ¿O le valdría? A ver qué dice su sucesor.

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