Surge poderosa ‘Supersecretaría’

PAULINO CÁRDENAS

Después del presidente Peña Nieto, el que tendrá un mayor peso específico en el mando del país será el titular de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, quien como mandamás de la llamada ‘Supersecretaría’, queda facultado para hacer los nombramientos que habían quedado pendientes en el nuevo esquema de la Segob, que tendrá entre otros alcances, todo lo correspondiente a la Seguridad Pública y la Seguridad Interior, por lo que esa instancia gubernamental se convierte en baluarte principal de los asuntos prioritarios de la administración pública federal, con lo que los partidos de oposición –a pesar de haber sido aprobada y publicada ayer la reforma a la Ley Orgánica de la Admnistración Pública en el Diario Oficial de la Federación–, no están de acuerdo.

De este modo, la Secretaría de Seguridad Pública desaparecerá oficialmente hoy, cuando entren en vigor los cambios a la mencionada Ley Orgánica. Gobernación asumirá las funciones de la ex SSP federal. Con estos cambios, la Secretaría de la Función Pública también desaparece; sin embargo, como lo establece el propio decreto publicado ayer miércoles, su extinción se concretará hasta que entre en funciones la Comisión Nacional Anticorrupción que la sustituirá. De esta manera el titular de Gobernación podrá promover los nombramientos del Comisionado Nacional de Seguridad y del secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Desde hoy tiene luz verde para ello.

Desde que el jefe del Ejecutivo habló de que en su gobierno, una de las prioridades sería el tema de la seguridad para garantizarle la paz a la ciudadanía, dijo que uno de los objetivos de la nueva administración era reintegrarle a la Secretaría de Gobernación facultades que había perdido en los doce años de gobiernos panistas. Precisó que ello estaría sujeto a un análisis y a una planeación consensuada que partiría de un diagnóstico basado en las condiciones de seguridad que encontraría su gobierno, tomando en cuenta los aciertos y errores de la administración anterior, pero sobre todo fijando como principal objetivo lograr una mayor participación de las fuerzas del orden civil en el combate al crimen organizado.

Había establecido que la política en materia de seguridad pública con respecto a la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico debía orientarse a que cada vez sea más el combate a estos grupos a través de una policía civil, preparada, con capacidad de fuerza, bien organizada. Y en la lucha contra el crimen organizado en general y el narcotráfico en particular debe prevalecer más el uso de la inteligencia que de la fuerza. Daba por sentado desde entonces que gran parte de esa nueva visión estartégica en materia de seguridad correría a cargo de la Secretaría de Gobernación.

Fue cuando anunció que como parte de la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública que enviaría al Congreso, se le dotaría a la Segob, entre otras medidas, de mayores facultades para impulsar el desarrollo de políticas orientadas a prevenir el delito y reconstituir el tan deteriorado tejido social en nuestro país. La iniciativa fue aprobada, aunque con ligeras modificaciones, como el hecho de que el comisionado nacional de Seguridad y el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública deban ser ratificados por la Cámara de Senadores.

Con esta reforma, la Segob asumirá la rectoría del Sistema Nacional de Seguridad Pública y ejercerá el mando de la Policía Federal. Además, el secretario de Gobernación tendrá el control del sistema penitenciario y se hará cargo del manejo de la información sobre seguridad pública y nacional. Esta estructura administrativa ha probado su efectividad en muchos países, por ejemplo, en Estados Unidos bajo el control de la Casa Blanca operan los asuntos de seguridad nacional y el consejo de política interior, mientras que en Francia el Ministerio del Interior tiene a su cargo la gendarmería, la policía nacional y la defensa civil, recordaba en un artículo para Excélsior, Federico Ponce Rojas, ex subprocurador general de la República.

En este sentido, la Gendarmería Nacional es sin lugar a dudas un modelo a seguir, con experiencias y capacidades probadas en Francia, Argentina y Alemania, entre otras naciones, añade el ex funcionario. Peña Nieto había presentado también la Política de Estado por la Seguridad y la Justicia de los Mexicanos, la cual reorganiza los tres niveles de gobierno en cinco frentes regionales. El titular del Ejecutivo anunció seis líneas de acción en materia de seguridad de esta nueva política de Estado, entre las que destacan la creación de la Gendarmería Nacional, que será responsable de fortalecer municipios e instalaciones estratégicas como aeropuertos, puertos y fronteras, y en un inicio contará con diez mil elementos.

Al dotársele a la Segob de facultades cuasi omnímodas, la convierte en la ‘Supersecretaría’ en la que el jefe del Ejecutivo recargará muchas de sus decisiones en material de Seguridad Pública y de Seguridad Interior. Para Peña Nieto resulta imperativo construir un México más justo y más seguro; con esa reforma estructural a la administración pública, una nueva estrategia en seguridad y la conformación de la Gendarmería Nacional, su gobierno sienta las bases de una nueva política de Estado, que busca impulsar soluciones sobre los principales problemas del país, donde el tema de la inseguridad será una de sus prioridades.

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