El optimismo y las trabas

PAULINO CÁRDENAS

El optimismo del presidente Peña Nieto y su equipo de trabajo en el arranque de su primer año de gobierno, se topará con varios muros de contención, entre ellos, en lo interno, la resistencia que tendrá por parte de la oposición, en torno a sus reformas energética y fiscal, más la puesta en marcha de la recién aprobada reforma educativa, lo mismo que la reforma laboral, de contabilidad, de transparencia y de seguridad, sobre las cuales tendrá que lidiar en especial con la izquierda intolerante, la lopezobradorista incrustada en el Legislativo, que parece estar dispuesta a que no se aprueben en el Congreso de la Unión las reformas estructurales planteadas por el jefe del Ejecutivo, al menos como ingresan.

Otro ingrediente que dificultará el buen comienzo del nuevo gobierno será el riesgo de la inestabilidad e intranquilidad que prevalece en muchas entidades del país, en donde los cárteles de la droga, los chiquitos y los grandotes, siguen sin modificar su actuación y continúan generando ríos de sangre, temor y muerte. Si a esto se suma el latente problema de los grupos armados que actúan en la clandestinidad y que, como coinciden en señalar grupos de inteligencia, estarían tramando realizar provocaciones contra el gobierno federal, el panorama no se ve tan halagüeño.

Los pobres más pobres del país estarán en espera de ver si funciona la anunciada Cruzada Nacional contra el Hambre, que en menos de 60 días habrá de lanzar la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, como parte de la encomienda presidencial de lograr un México sin hambre y sin pobreza. Aparte de ese programa, prioritario por definición, se estaría en espera de una reforma de fondo sobre seguridad social que pudiera estarse enviando en el corto plazo al Congreso de la Unión por parte del jefe del Ejecutivo.

En el mismo caso estaría la pretendida regulación del desorden que hay en el rubro de las pensiones, así como  en el tema de la homologación en los sistemas de salud, esquemas heredados del sexenio anterior que buscarían ser mejorados sustancialmente para empezar a darle un mayor dinamismo económico al país. Si bien el gran desafío es disminuir la violencia del narcocrimen en el corto y mediano plazos, como parte de los cambios que ofreció el mandatario priísta al inicio de su gobierno, los capitales nacionales y extranjeros estarán a la expectativa de que así suceda.

En cuanto al ámbito externo, México también estará expuesto a los vaivenes de lo que suceda en Estados Unidos, respecto al inacabado tema del ‘abismo fiscal’ que para nada ha quedado resuelto, ya que el acuerdo entre legisladores republicanos y demócratas aprobado al inicio del año no fue más que un paliativo para desactivar la ‘bomba de tiempo’ que representaba el plazo perentorio de finales de 2012, fecha definitoria para evitar que el vecino país del norte cayera en una espiral sin precedente, al incrementarse los impuestos, bajar salarios, y congelar el gasto público, lo que llevaría a la Unión Americana a una recesión acaso parecida a la que sufrió en 1929. Hay que recordar que México depende en 40 por ciento del producto interno bruto de Estados Unidos.

Además del peligro latente del bajo crecimiento de la economía en Estados Unidos, está la recesión en Europa, que aunque se vea geográficamente muy lejana, mucho tiene que ver su impacto en México, como por ejemplo, lo que sucede en España, nación que tiene decenas de inversiones en México comenzando por el sector bancario y otros rubros de la industria como la eléctrica y energética, que da empleo a cientos de mexicanos en el país. Con los graves problemas que viven las principales naciones europeas, el efecto dominó sería real, como ha acontecido entre las mismas naciones de la Eurozona en plazos muy cortos, cuyos malestares financieros se han ido contagiando unos a otros.

No obstante ese panorama, hay confianza en varios sectores, como el empresarial, en que el nuevo gobierno de Peña Nieto logre sortear esos escollos al inicio de su administración, a pesar de la coyunturas tanto en lo interno como el lo externo que habrá de enfrentar el país en este 2013. Varios expertos coinciden en señalar que México podría alcanzar un crecimiento de 3.5 por ciento, cuya cifra podría mejorar en el segundo semestre del año, una vez que pudiera advertirse un repunte económico en Norteamérica que sin duda incidirá en el comportamiento de la estabilidad mundial. Otro rubro del que poco se habla pero que también incide en la economía, es el de las remesas, que en mucho ayudan a millones de familias mexicanas a completar ‘pal chivo’.

Como sea, el nuevo gobierno que comienza cuenta con una situación sólida en cuanto a las reservas internacionales del banco central, que algunos califican incluso de “privilegiada”.
 Eso equivaldría a tener un cinturón protector, un blindaje que en teoría sería soportado por los ingresos petroleros, que con una rigurosa disciplina en el gasto público, Peña y su equipo de trabajo podrían salir venturoso en este primer año de gobierno federal priísta, en el que están puestos los ojos de todos los mexicanos, para a ver si, junto con todos los sectores de la producción, empiezan a sacar al buey de la barranca.

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