Asunto de seguridad nacional

PAULINO CÁRDENAS

Luego de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ordenó suspender los vuelos del superavión Dreamliner 787 de la Boeing, hasta que la empresa revise las modernas unidades que han persentado distintas fallas en vuelo y aun estando en tierra, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes puntualizó que aunque ese modelo que ordenó en compra el gobierno mexicano durante la administración pasada para uso del jefe del Ejecutivo, debe garantizar la seguridad presidencial, antes de tomar cualquier decisión respecto de la posible rescisión de contrato, habrá de esperar los resultados de los peritajes técnico-científicos que realiza la empresa. Ese modelo, que ha venido presentando un sinnúmero de fallas, hasta hora por fortuna no ha registrado accidentes fatales.

Por su parte la Secretaría de la Defensa Nacional, dependencia que recomendó la compra en la administración pasada de un Dreamliner, para sustituir el jet de reacción TP-01 que tiene veinte años de estar volando, que usa el jefe del Ejecutivo, aseguró que el proceso de la adquisición de la unidad se mantenía. Añadió que se tiene un contrato firmado y cancelarlo implicaría responsabilidades legales para ambas partes. Sin embargo el asunto no es solo de seguridad presidencial, sino de seguridad nacional. Hasta la fecha 50 unidades entregadas por la empresa Boeing de ese modelo a varios países, han sido dejadas en tierra por fallas diversas que ha presentado ese superavión con tecnología de punta. En uno de ellos volaría a partir del 2015 el presidente Peña Nieto.

Nada menos el jueves pasado, quienes viajaban en el helicóptero de Estado Mayor Presidencial en donde iba el Presidente de gira a Hidalgo, vivieron un instante de susto, cuando el aparato soltó en pleno vuelo una nube de humo blanco en el momento en que descendía a un costado del estadio Miguel Hidalgo. La bocanada de humo salió de la base del rotor principal que las aspas disiparon de inmediato ante los rostros atónitos de los servidores públicos y el gobernador que esperaban en tierra al mandatario, aunque al bajar del aparato el jefe del Ejecutivo se mostró tranquilo, como si nada hubiera pasado. La Presidencia sostuvo de manera extraoficial que se trató solo de ‘vapor’. Vale la pena recordar que estos aparatos Súper Puma, de la firma Eurocopter, llevan dos décadas de uso.

El apunte apareció el viernes pasado en Bajo Reserva de El Universal y da idea del riesgo latente que representa viajar en aparatos de vuelo que ya tienen tiempo de andar en servicio constante y cuyo mantenimiento ha sido motivo de polémica e incluso de escándalo mediático. Además de la flotilla de helicópteros que están bajo la custodia del Estado Mayor Presidencial, que ya tienen muchas horas de vuelo, también tiene bajo su responsabilidad dos jets que fueron construidos en los años 80, el TP-01que utiliza normalmente la Presidencia y el TP-02 que usan otros funcionarios para sus viajes.

Para reponer el TP-01 que utiliza la Presidencia de la República y que fue construido en los años 80, el gobierno anterior, mediante la Secretaría de la Defensa Nacional, justificó ante Hacienda la intención de compra de ese avión trasatlántico, argumentando que “responde al cumplimiento de un exhorto del Congreso de la Unión” para renovar la aeronave que utiliza para sus viajes nacionales e internacionales el jefe del Ejecutivo federal. La compra fue autorizada. Su costo se calcula en 6 mil 308 millones de pesos que sería pagado a travésde Banobras mediante un arrendamiento financiero a 15 años. Se había dicho por parte de la empresa Boeing que la falla del 787 Dreamliner se centraba principalmente en las baterías de iones de litio.

Sin embargo, se han presentado problemas en el fuselaje del aparato, otros han sufrido incendios espontáneos estando en hangars; otro caso fue el de un estrellamiento en el parabrisas de la cabina de mando y otro más que sufrió una pérdida de combustible en pleno vuelo, como sucedió en Japón. El pasado miércoles uno de esos modelos tuvo un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Haneda de Tokio. La televisora NHK divulgó que el accidente fue muy similar a otro ocurrido en Estados Unidos. La semana pasada en la India se ordenó una exhaustiva revisión de esos aviones. Las aerolíneas japonesas All Nippon Airways y Japan Airlines anunciaron que suspendían los vuelos de sus 787 de manera voluntaria, después de los múltiples incidentes relacionados con este aparato.

Aquí, tanto la Sedena, como el Sistema de Seguridad y el Estado Mayor Presidencial, junto con las autoridades de la SCT, estarían en espera de un informe oficial de la Boeing sobre las fallas que ha presentado el Dreamliner 787. Aquí, Grupo Aeroméxico mantiene su decisión de incorporar 19 equipos de ese mismo modelo, a pesar de los problemas que han venido presentando las aeronaves, “pues tiene absoluta confianza en la compañía Boeing y en todos sus productos” ha señalado esa empresa aérea. La propia empresa constructora de esas aeronaves ha dicho reiteradamente que las averías del Dreaminer 787 no representan un peligro. Habrá que ver si el gobierno mexicano decide rescindir el contrato de compra del Boeing para uso del jefe del Ejecutivo. Porque el asunto no solo es de seguridad presidencial; es de seguridad nacional.

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