El dilema de la narcoguerra

PAULINO CÁRDENAS

Si el presidente Peña Nieto está interesado en abrir nuevos derroteros para México, un factor primordial de su gobierno será que haya paz en el país, lo que intrínsecamente repercutiría de manera positiva en quienes pretenden invertir en nuestro territorio con capitales propios o venidos de fuera. Pero las mafias de la delincuencia organizada siguen haciendo prácticamente lo que quieren en diversos municipios de casi todo el país, mientras que el gobierno, en particular el gabinete de seguridad, tiene prohibido referirse a esa guerra por su nombre ni usar vocablos vinculantes; sus apuntes sobre le tema suelen ser sesgados y no se habla de los hechos de sangre que están sucediendo en el país. Se pretende hacer creer que la delincuencia organizada no existe. Sin embargo, la realidad supera con mucho la percepción que se busca crear con esa actitud.

Por lo pronto lo peor del narcocrimen sigue dándose en Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Jalisco, San Luis Potosí, Puebla, Durango, Zacatecas, Morelos y Quintana Roo, entre otros estados de la República que han quedado bajo el yugo delincuencial. En Guerrero, Oaxaca y Chiapas las cosas han llegado a tal punto, que los propios habitantes de diversos poblados han decidido armarse y hacerle frente a los sicarios, ya que las autoridades han quedado completamente rebasadas y por la desventaja en armamento mezclado con el miedo natural, no le entran al toro. Uno de los rubros cuyo número se ha incrementado en todo el país son los secuestros. Y de las extorsiones que sufren los comerciantes, ni se diga.

En Tixtla, Guerrero, desde el pasado viernes sus habitantes recibieron la orden por parte de presuntos delincuentes, de obedecer el toque de queda impuesto por los sicarios a partir de las 10 de la noche. La orden contempla el cierre de establecimientos comerciales y afecta a quienes tienen negocios de comida sobre la carretera federal, que conecta a la region Centro con la Montaña. “Están advirtiendo que van a agredir a quien no acate el toque de queda”, dijeron habitantes tixtlecos que pidieron el anonimato. Está también el caso del grupo musical ‘Kombo Kolombia’ que desapareció desde el pasado jueves 24, después de actuar en una fiesta privada en el poblado de Potero Chico, municipio rural de Hidalgo, cuyos miembros habrían sido ejecutados.

En el estado de México efectivos militares han empezado a ser destacados en Ecatepec y Zinacantepec, y desde el pasado viernes se ampliaron a los municipios de Huixquilucan, Naucalpan, Tlalnepantla y Atizapán. Tal medida está planeada para llevarse a cabo también en Toluca, Metepec,  Almoloya de Juárez, San Mateo Atenco, Xonacatlán, Otzolotepec, Lerma, Santiago Tianguistenco, Chapultepec, Temoaya, Ixtlahuaca, Ocoyoacac y otros siete municipios de los que conforman el Valle de Toluca. Hay luces rojas pues, encendidas en el Edomex. Incluso la delincuencia organizada ya dejó mensajes dirigidos al gobernador de la entidad, Eruviel Ávila.

Por lo pronto, ayer se reunieron en privado en Toluca, la capital mexiquense, los miembros del gabinete de seguridad encabezados por el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong. De hecho fue un espaldarazo al jefe de gobierno del DF, Miguel Angel Mancera, que anda batallando para convencer a los gobernadores de los estados circundantes a la capital, para que se sumen al programa que él propuso y llamó ‘Escudo Centro’, que supone contribuirá de manera eficiente a la estrategia nacional de combate a la delincuencisa organizada y la prevención del delito. Ante ocho gobernadores y el jefe de gobierno, el funcionario federal dijo que no hay que esperar resultados inmediatos y que por lo pronto el Ejército vigilará carreteras.

Todavía no hay fecha para que el presidente Enrique Peña dé a conocer la nueva estrategia en la lucha contra los cárteles de la droga y el crimen organizado, que tendría una visión diferente a la del sexenio anterior, aunque parece estar listo el complejo programa de trabajo que involucrará a todos los estados de la República. Ese ambicioso programa anticrimen se realizará con la decidida cooperación norteamericana, pero reforzada. El Pentágono preparará en sus instalaciones que tiene en el condado de Arlington, Virginia, cuadros de élite mexicanos seleccionados para combatir al crimen organizado, igual que se adiestra a comandos norteamericanos antiterroristas.

Mientras tanto en México la espera sigue en torno a la nueva estrategia y los planes de acción contra los cárteles y las mafias que operan en territorio nacional, para entrar en acción y empezar a frenar los baños de sangre que siguen en su apogeo, igual que para disminuir la violencia delictiva que se halla fuera de control, así como el número de ejecuciones que se da todos los días en prácticamente en todo del país, y que sigue siendo impresionante y de terror. Ojalá que pronto el nuevo gobierno dé los resultados esperados por los mexicanos que lo que claman es que haya paz.

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