!Alto! ordenaron a los Topos

PAULINO CÁRDENAS

Miguel Ángel Gómez, integrante de la Brigada de Rescate “Topos Azteca México”, señaló que el viernes 1 de febrero, por la madrugada, autoridades del Gobierno Federal les pidieron que se retiraran ‘hasta nuevo aviso’ del edificio B2 de Pemex donde se hallaban en labores de rescate para hallar víctimas de la explosión sucedida el pasado jueves 31 de enero. Él y otros cinco de sus compañeros esperaban poder ingresar a reanudar sus labores de rescate el mismo viernes, pero fue hasta el día siguiente por la tarde que se les permitió reingresar a buscar más víctimas bajo los escobros. Ese sábado, solo personal militar, de la PGR, de Protección Civil Federal, así como bomberos de Pemex, seguían con las labores de investigación para determinar cuál había sido la causa del siniestro. ¿Por qué fue la orden? ¿Por qué los sacaron del lugar? Los heroicos Topos estaban desconcertados. Ese episodio es otro misterio.

Cuenta el integrante de la brigada de esa agrupación que se conformó durante el terremoto  en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985, que cuando sus compañeros y él laboraban el viernes junto con personal de Bomberos, ayudados por perros entrenados, alguien entró en horas de la madrugada y entre los escombros les ordenó: ‘Esperen porque no sabemos lo que está pasando’. Y hubo orden de que desalojaran el lugar. Es muy raro que saquen a nuestras brigadas en plena labor de rescate; eso nunca nos había sucedido, señaló Gómez en una entrevista en las afueras del edificio B2, frente a uno de los accesos de la ‘zona cero’, en donde por cierto en un paneo de las cámaras de televisión fue captado un remolque con un aparato que son utilizados para el resguardo de aparatos explosivos.

El sábado, en otro de los accesos del edificio siniestrado, familiares de tres trabajadores externos de la empresa privada Copicosa, encargada de brindar mantenimiento a los pilotes del edificio B2 en la Torre de Pemex, exigían información sobre el paradero de sus familiares ya que no sabían nada de ellos. La cuadrilla de trabajadores que realizaba tareas de mantenimiento en el cajón de cimentación del inmueble, un nivel abajo del sótano, estaba integrado por cuatro empleados, tres de los cuales murieron y solo uno sobrevivió. Por cierto que el director ejecutivo de la empresa, César Falcón, ofreció datos controvertidos e interesantes que podrían dar nueva luz a las investigaciones. Supone que la concentración de gas fue súbita.

Explicó que tres de los cuatro trabajadores de esa empresa, muertos en el cumplimiento de su deber, se hallaban en el ‘cajón de cimentación’, un piso abajo del sótano, donde pudo estar la concentración mayor de gas. Indicó que ahí los focos estaban encendidos desde la mañana. Asegura que la concentración de gas habría sido súbita; de otra manera, dijo, sus trabajadores se habrían desmayado desde la mañana –lo que no ocurrió–, ya que comenzaron a laborar desde temprano en el punto donde se dice pudo haberse originado la tragedia, que ocurrió a las 3:50 de la tarde del pasado jueves 31 de enero. Esta declaración de que la acumulación de gas –posiblemente gas metano, que no huele–, pudo ser súbita, podría darle un importante giro a las investigaciones.

Por ahora la PGR, en voz de su titular Jesús Murillo Karam, da por hecho que la acumulación de gas fue la causa de la explosión en el edificio B2 de la Torre de Pemex, con base a los resultados de los peritajes que aún no conlcuyen. El punto es que no se sabe el origen de esa concentración de gas que se supone habría sido gas metano o natural. Respecto a las versiones de que la tragedia pudo ser obra de un ataque intencional, las que han sido desestimadas por las autoridades. Ni las agencias de inteligencia militares ni los servicios secretos civiles del país han podido dar con alguna pista o algún dato duro que conduzca a confirmar esas versiones. Sin embargo, el sospechosismo ciudadano es inacabable.

Y la sicosis está en su apogeo. Ayer hubo alarma entre los trabajadores que acababan de reanudar labores –alrededor de 8,500 entre empleados sincidicalizados y de confianza–, en los edificios A y C de la Torre de Pemex. Gente empanicada gritaba que había olor a gas. El propio director de Pemex salió al quite y dijo que se trató de una bolsa que contenía alimentos en estado de descomposición, lo que ocasionó la confusión del olor. Para aquietar los ánimos el directivo de la parestatal ha venido señalando que ‘Pemex es más fuerte que nunca’. La intención es buena, pero eso no alcanza a reanimar el temor de muchos.

Para colmo, la entrega equivocada de un cuerpo por parte del servicio forense, ofendió a los familares de los deudos de las víctimas; fue otro negrito en el arroz dentro del drama que vive la familia petrolera por la explosión del pasado jueves y que cimbró a todo el país. Por lo pronto, la Comisión bicamaral de Seguridad Nacional acordó citar a comparecer a los titulares de las secretarías de Gobernación y de Energía, así como al procurador general de la República y al director de Pemex, para que den cuenta de las indagatorias de la explosión. La reunión será el lunes próximo a puerta cerrada.

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