Se extiende la violencia

 PAULINO CÁRDENAS

La estrategia anticrimen de los ‘Estados Seguros’, heredada del régimen anterior, no funciona. Ahí está el ejemplo de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero, que tuvieron que hacerse cargo de la seguridad del municipio de Ayutla para frenar la ola de violencia de que eran víctimas, afirmando que su labor está fundamentada en el artículo 39 constitucional y cuyos grupos de autodefensa están proliferando en varios estados de la República. O el caso del médico de Ecatepec que al negarse a ser extorsionado, logró desarmar a sus dos agresores y presuntamente con la misma arma que lo amenazaban, les disparó, dándoles muerte. Ahí está el asunto del grupo de españolas que fueron violadas en Acapulco. Y ni qué decir del caso de los vándalos encapuchados del CCH que llegaron a protestar y hacer destrozos en las instalaciones de la CU dizque en apoyo de varios alumnos de ese centro de estudios en Naucalpan.

Los focos rojos se multiplican. Las autoridades están rebasadas. Eso es un hecho. El número de muertos sigue creciendo en el país y las atrocidades de los grupos delincuenciales, organizados o no, continúan dándose por doquier en prácticamente todo el territorio nacional. La delincuencia, la violencia, los disturbios, las ejecuciones y los crímenes más atroces  crimen, están en su apogeo. No hay estrategia gubernamental a la vista que evite esa peligrosa ola. Y para colmo está el trágico suceso del pasado jueves 31, hecho que ha sido una dura prueba para el gobierno entrante, a poco más de dos meses de haber iniciado actividades a tambor batiente. 1166 ejecuciones en diciembre y 1032 en enero. Monterrey la más violenta de México en enero, le sigue Acapulco. El Valle de México anda terciando. Y sin duda la mira de los cárteles está puesta en el DF.

Para colmo, la explosión del jueves 31 de enero en uno de los edificios administrativos de Petróleos Mexicanos, ha venido a descomponer más las cosas y a frenar la confianza que estaba comenzando a bordar el nuevo régimen priísta entre todos los sectores de la sociedad. Los rumores, a pesar de los esfuerzos del gobierno que está en vías de demostrar a cabalidad que la explosión no fue un acto deliberado y premeditado, siguen vigentes. Los mexicanos recuerdan que en septiembre pasado hubo una explosión que se suscitó en instalaciones de Petróleos Mexicanos; fue en el corredor Tamaulipas-Nuevo León –que incluye también Coahuila donde la paraestatal tiene instalaciones– que ha sido propiedad de facto de las mafias del narcotráfico.

La gente pensó que detrás de ese siniestro sucedido a la altura del kilómetro 19 de la carretera federal Monterrey-Reynosa –que dejó un saldo de 31 muertos,  46 lesionados, y más de una decena de desaparecidos– pudo haber estado la mano del narco. La explosión dejó serias dudas en el ánimo de la gente, porque el hecho sucedió justo cuando el gabinete de seguridad de México estaba en Washington. Incluso días después circuló en YouTube un video tomado desde el interior de las instalaciones de Pemex, que muestra el momento de la explosión en un ducto de la central de medición de gas. Le preocupó más a Pemex que se haya difundido el video, que la tragedia misma. ¿Fue un accidente? Es lo que se siguen preguntando muchos mexicanos sobre la explosión en el edificio B2 de Pemex. Viendo el entorno resulta inevitable.

Hasta ahora ni hay cambio de estrategia anticrimen ni hay freno al avance de la delincuencia organizada en México, a pesar de las promesas del presidente Enrique Peña Nieto ofrecidas en su toma de posesión, de que la prioridad principal de su gobierno sería devolverle la paz a los ciudadanos. El número de muertos sigue creciendo en el país y las atrocidades de los grupos delincuenciales, organizados o no, continúan dándose por doquier en prácticamente todo el territorio nacional. La delincuencia, los disturbios y el crimen, las ejecuciones, están en su apogeo. No hay visos de que esa ola trágica pueda evitarse por parte de las actuales autoridades.

Es cierto que enderezarle al país tantos entuertos que heredó el gobierno de Peña requiere de un proceso lento. Se entiende que no hay varitas mágicas para que, de la noche a la mañana, empiece a florecer lo que dejó marchito la administración anterior, en la que su titular, Felipe Calderón, se la pasó jugando al soldadito de plomo dizque combatiendo a los cárteles de la droga en un afán de quererse legitimar con los mexicanos –en especial con quienes no votaron por él–, descuidando rubros prioritarios que prefirió dejar pasar. Sin embargo, la gente empieza a preguntarse hasta cuándo empezará a ver señales de que el nuevo régimen se encamine a cumplir los cambios prometidos.

Y mientras la esperada nueva estrategia anticrimen llega, en México se sigue hablando como se hacía a finales del sexenio anterior, de que hay una guerra ‘de baja intensidad’. La estela de violencia y sangre se sigue extendiendo de manera alarmante en todo el país y las cifras de víctimas mortales continúa creciendo día a día. Las ejecuciones y los atroces crímenes entre las sicarios de las diferentes organizaciones criminales, y los combates cotidianos entre las fuerzas gubernamentales y los comandos armados de las mafias, siguen aconteciendo en casi todo el país. La violencia pues, se sigue extendiendo en los cuatro puntos cardinales.

Twitter:@Paulinocomenta

facebook.com/Paulinocomenta 

Anuncios

Comentarios desactivados en Se extiende la violencia

Archivado bajo Se extiende la violencia

Los comentarios están cerrados.