Otro escándalo en Pemex

PAULINO CÁRDENAS

Como si no fuera suficiente el estallido del edficio B2 de la Torre de Pemex cuyo origen sigue en el misterio, se afirma que Carlos Romero Deschamps ya no es líder del  poderoso sindicato petrolero desde el pasado 19 de octubre, ya que habría sido sutituído por Jorge Hernández Lira como el nuevo jerarca de STPRM, aunque éste aun no cuenta con la toma de nota de la Secretaría del Trabajo, a pesar de que el cambio fue notificado desde principios de enero al titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, y al director de Pemex, Emilio Lozoya Austin. Se dice que el plan para derrocar al dirigente fue orquestado por la Sección Metropolitana número 34 que tiene su sede de operaciones justamente en el edificio corporativo donde se registró la explosión el pasado 31 de enero. ¿Mera coincidencia?

Llamó la atención que el presunto ex dirigente no estuviera en la ceremonia en la que el presidente Peña reconoció el viernes a quienes ayudaron a rescatar a las víctimas mortales y heridos por la explosión en el edificio donde fue el estallido. Con motivo de esa tragedia, declaró que los deudos heredarían las plazas de trabajo de quienes perecieron en la explosión, lo que le ha sido criticado. La historia del virtual derrocamiento de Romero Deschamps está firmada por Icela Lagunas para Reporte Índigo en su edición del pasado viernes, quien señala que ante la negativa de la Secretaría del Trabajo para reconocer la toma de acta, Hernández Lira y su grupo acudieron en busca del cobijo de la justicia al ingresar un amparo ante el juzgado tercero de Distrito en materia de trabajo.

Desde hace décadas el gremio sindical de Petróleos Mexicanos ha tenido fama de ser cloaca de un sinfin de actos de corrupción. Se dice que si cualquiera de los gobiernos hubiera tenido la voluntad política de deshacerse del dirigente del STPRM, hubiese bastado con dar a conocer los contratos que tiene con la empresa y darle luz verde a las denuncias que tiene en su contra ante autoridades judiciales por parte de trabajadores sindicalizados disidentes. La sombra del Pemexgate aún pesa sobre Romero Deschamps. Además de amasar una enorme fortuna, cuenta con un negro historial, lo que hizo ver mal a Peña Nieto cuando hizo la alianza con Romero cuando andaba en campaña, lo que sembró las primeras dudas de si el PRI de veras cambiaría de llegar nuevamente a Los Pinos.

Ha trascendido que en la rebatiña por el poder sindical para quitar a Romero Deschamps y poner a Hernández Lira –oriundo de Poza Rica, Veracruz–, están unidas dos manos ‘negras’. La del ex presidente Felipe Calderón, y la del nefasto ex líder sindical encarcelado por Carlos Salinas, Joaquín Hernández Galicia alias ‘La Quina’. Señala Reporte Índigo que el triunfo de Hernández Lira derivó de la convocatoria hecha por la Sección Metropolitana 34, que dirige Sergio Gutiérrez Rojas y que opera en la Torre Ejecutiva de Marina Nacional, que se vistió de luto por la tragedia. La Dirección General de Registro de Asociaciones, dependiente de la Secretaría del Trabajo, no ha entregado la toma de acta, que está avalada por la escritura número 74,945 ante el Notario Público 18 del Estado de México, Mauricio Trejo Navarro, que contiene el protocolo de la Asamblea General, en la que resultó electo como su nuevo líder Hernández Lira.

Un día después de la asamblea del 19 de octubre, reconocida por 125 delegados petroleros en diversos estados del país, Romero Deschamps, enterado de que ya había sido destituído, salió ante los medios de comunicación para anunciar que había sido reelegido al frente del Sindicato, lo cual no consta en documento oficial alguno. La votación para reelegir a Romero fue a “puerta cerrada” a la que supuestamente acudieron los 108 dirigentes del gremio que representan a los 140 mil trabajadores afiliados. A diferencia de la Asamblea del 19 de octubre en la que ganó Hernández Lira, realizada en la Canaco y que fue notificada ante la Secretaría del Trabajo, de la del supuesto ex dirigente no hay documento oficial alguno que acredite que efectivamente ocurrió la asamblea. Hubo boletines de prensa solamente.

La gente del veracruzano habría informado del triunfo del nuevo dirigente, a Rosalinda Vélez Juárez, secretaria del Trabajo y Previsión Social con Calderón en la recta final de su sexenio. Hernández Lira y su gente esperan la toma de nota del nuevo secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida. Ese grupo confia en que Peña le dará la señal correcta al funcionario, quien por cierto ha insistido en que al edificio B2 no se le había dado  mantenimiento desde hace dos años. Será sin duda ‘prueba de oro’ para el presidente priísta ese asunto. Mientras tanto, se augura que habrá turbulencia en el gremio petrolero. Y el sospechosismo vuelve a resurgir, después de saberse que el derrocamiento de Romero Deschamps se habría gestado en el edificio donde fue el estallido el pasado 31 de enero.

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