Vuelve el presidencialismo

PAULINO CÁRDENAS

La era del presidencialismo, que había venido a menos desde el sexenio de Ernesto Zedillo, y marcadamente en declive y acotado durante los dos regímenes panistas, el de Vicente Fox y de Felipe Calderón, volvió de hecho a renacer este domingo durante la Asamblea Nacional del PRI, en la que los integrantes de ese partido se entregaron de lleno al presidente Enrique Peña Nieto y por aclamación lo aceptaron en su órgano superior de dirección partidista donde tendrá un ‘asiento de calidad’, una vez que fueron quitados los candados que lo impedían. De otro lado, su partido vuelve por sus fueros en el mando del país, unos dicen que como cuando el peruano Mario Vargas Llosa lo calificó de ‘dictadura perfecta’. Otros afirman que no. que el tricolor solo será palanca de apoyo de las decisiones que tome el jefe del Ejecutivo para bien del país, por lo que no será vuelta al pasado.

El caso es que algunos temen que aquellos tiempos vuelvan. Otros dicen que todo será diferente, porque Peña es un presidente sin ideología y lo que quiere son resultados; por eso ha dicho que prefiere aliados, no amigos. Dicen sus apologistas que actuará por el bien de México y de los mexicanos. Ojalá, porque buena falta que le hace a la nación que de una vez por todas alguien venga a retornarle al país los valores intrínsecos que tiene y que la vida de los mexicanos mejore, sobre todo la de los más necesitados que son millones. Para ello habría que quitarle a México la pesada carga de los pillos que asumen que podrán seguir hacienda de las suyas porque en el país no hay ley que los venga a poner en su lugar. Ojalá que el caso de la maestra sea el principio de una nueva era. Habrá que ver.

Aquella ‘sana distancia’ que procuró el dizque presidente priísta Zedillo, entre la instancia presidencial y su partido, quedó para los anales del Revolucionario Institucional, lo cual permitió que los mexicanos, por los errores cometidos por el partido en el poder, por sus caprichos, sus trastupijes políticos, sus rivalidades, incluso por los crímenes que le atribuyen contra representantes de la oposición, y por los altos índices de corrupción que se venían cometiendo sexenio tras sexenio saqueando los recursos de la nación y enriqueciéndose funcionarios protegidos por la impunidad, le abrieran paso al hartazgo de la gente, lo que aprovechó Fox para, con un lenguaje populachero durante su campaña, ganarse la simpatía de los millones que lo llevaron al poder en el año 2000.

Otros dicen que no, que ahora será diferente; que se trata de que cada acción de gobierno estará destinada a mejorar la vida de los mexicanos. El propio Peña Nieto lo dijo en su discurso del domingo con los suyos que esa Asamblea trasciende de la simple formalidad estatutaria y “representa una frontera entre el ayer y lo que hace el PRI de hoy para construir un México con un futuro mejor”. Habrá que ver si los dichos acaban por verse en los hechos, ya que los propósitos son fáciles de formular, pero aterrizarlos es lo que cuesta trabajo, por los intereses que hay en medio y por los callos que hay que pisar.

Una vez que fueron modificados los documentos básicos del Programa de Acción del tricolor, que en una de sus partes señalaba que “el PRI defiende la economía popular y no aceptará la aplicación del IVA en alimentos y medicinas”, se entiende que irán por todas las canicas para que se apruebe en el Congreso de la Unión la reforma hacendaria que incluirá la extensión del IVA a alimentos y medicinas. Con un partido apoyador al jefe del Ejecutivo, se cree que las reformas hacendaria y energética transitarán sin muchos problemas en el Congreso, ya los legisladores priístas habrá de trabajar acuerdos con sus homólogos de la oposición para lograr la aprobación de esas dos reformas, más las que siguen. El presidente Peña declaró que con ello el tricolor cuenta con “una guía para atender los retos y necesidades del país”.

Una de las partes más aplaudidas fue cuando el mandatario priísta dijo el domingo que su responsabilidad es lograr que México despegue todo su potencial, que “no hay intocables” y que “el único interés que protegerá es el interés nacional”. Esa declaración de que ‘no hay intocables’ sonó a mensajes claros contra destinatarios precisos. Luego entonces habrá que esperar otros golpes secos como el de la maestra Elba Esther Gordillo. Todos saben que el problema no solo está en el ámbito de las dirigencias sindicales, sino en prácticamente todos los gremios, en los tres niveles de gobierno y en los tres poderes de la Unión.

Por lo pronto se da por hecho que el presidencialismo está de vuelta en México: vuelve por sus fueros, aunque se dice que en términos muy diferentes a los de antaño. Como sea, ese poder presidencial se empezará a ver muy pronto, para empezar con la apertura de Pemex al capital privado y la aplicación del IVA a alimentos y medicinas, una vez que las apruebe el Legislativo, pese a la amenaza de las izquierdas divididas de que esas reformas, como están planteadas, no pasarán en el Congreso de la Unión.

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