Autodefensa armada crece

PAULINO CÁRDENAS

Hace unos días el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, declaró que a él no le gusta andar con demagogias y de manera realista dijo que durará tiempo cambiar la percepción de seguridad. O lo que es lo mismo, no hay que esperar milagros. Y es cierto, ya que la problemática que le heredó Felipe Calderón a Enrique Peña Nieto en materia de inseguridad, violencia y lucha contra los cárteles de la droga y el crimen organizado, es muy compleja e intrincada, como para creer que el asunto se resolverá de la noche a la mañana. Es verdad lo que señaló el funcionario: “No se vence en tan corto tiempo una inercia de este tipo”. Pero él sabe que la percepción se cambia con hechos, no con palabras. Por eso, quiérase o no, en el país sigue proliferando la justicia por propia mano.

El fenómeno de la autodefensa civil armada sigue creciendo. La gente está harta de que el gobierno, sea federal, estatal o municipal, le siga dando atole con el dedo. Si se trata de preservar la integridad física y establecer vigilancia permanente en contra de la inseguridad, los ciudadanos hacen lo que puede, porque las autoridades solo tratan de aliviar la situación a base de saliva, y en el peor de los casos, para querer justificar su ineficacia e ineficencia buscan culpables. Lo mismo sucede a nivel del gobierno federal, que en los gobiernos estatales o municipales. La autodefensa civil armada está resultando, pues, todo un desafío parala  nueva administración peñista.

La gente, sobre todo la más atemorizada, no cree ya en promesas. Sabe que la voz del gobierno es una voz que suele dorar la píldora con rollos discursivos, pero no resuelve nada. Para millones de mexicanos, las autoridades siguen fallándole a la gente; y la gente está decidida a luchar por su supervivencia como se ha estado viendo. ¿Qué es peor, autodefenderse de la criminalidad o dejar que la criminalidad actúe a sus anchas por la ineficacia o colusión con las autoridades policiales y los propios uniformados que la gente sabe que actúan más a favor de la delincuencia que de la ciudadanía? El hecho es que el movimiento de civiles armados crece aceleradamente en muchos municipios del país.

Las autoridades han salido con que a esos grupos de autodefensa los están armando los cárteles de la droga. Con eso se la quieren sacar. Pero está el caso de Michoacán, en donde siguen siendo liberados los integrantes de grupos de autodefensa que se han creado en varios municipios de esa entidad y que habían sido acusados de haber sido armados por los varios cárteles de la droga que operan en ese estado. Otro ejemplo de cómo andan los ánimos fue el de hace unos días, también en Michoacán, en donde fueron capturados alrededor de 47 soldados y retenidos por habitantes de la comunidad de La Ruana, municipio de Buenavista Tomatlán.

Ello fue en en protesta porque habían sido detenidas por militares, 51 personas que se ostentaban como integrantes de guardias comunitarias. Los soldados fueron retenidos como medida de presión para buscar la liberación de los detenidos. Habitantes de la comunidad exigíann la presencia de funcionarios del gobierno federal y estatal para negociar la liberación de los presuntos miembros de la autodefensa capturados. Al final fueron liberados unos y otros. Y en en el poblado de Santa María Chiconautla, estado de México, sus habitantes acordaron defenderse de la delincuencia, realizar marchas para demandar que las autoridades den respuesta efectiva a sus demandas de mayor seguridad y se investigue la desaparición de varias menores.

Uno de los primeros focos donde surgieron esos grupos de autodefensa y comenzaron a integrar a las policías comuniatrias, fue en el estado de Guerrero. Habitantes de diversas comunidades han sacado sus armas, algunas muy viejas, y con el rostro cubierto han instalado retenes en las principales entradas de sus poblados para repeler la acción de los grupos del crimen organizado, que además de cobrar el derecho de piso, en algunos casos comenzaron a pedir la entrega de mujeres como forma de tributo.

El líder de la Unión de Pueblos y Organizaciones del estado de Guerrero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio, expresó que todo movimiento de autodefensa que nazca en el estado para defender a quienes son víctimas de la violencia, merecen respeto. Y lo mismo le pidió al Comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón y Kalb, quien los consideró como un “grupúsculo”. Dijo el dirigente que aunque fueran un grupo pequeño, merece respeto, porque lo que buscan es la paz y están contribuyendo a un trabajo que a las autoridades les corresponde hacer, que es brindar seguridad.

El caso es que ese mismo esquema de organización civil se ha estado multiplicando en todo el país. Incluso a falta de una policía confiable, el barrio bravo de Tepito organizó su propio equipo de autodefensa de la delincuencia, por lo mismo. El caso es que miles de comunidades en el país están hartas de que los gobiernos digan mucho y hagan poco. Ojalá que con la llegada de Monte Alejandro Rubido García, propuesto por el presidente Peña Nieto para secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las cosas comiencen a mejorar. Rubido fue titular del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) el sexenio pasado y es experto en asuntos de inteligencia, servicios que le hicieron falta a Calderón y hasta ahora a Peña Nieto.

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