Aflojó lucha anticrimen

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno de Enrique Peña Nieto en materia de lucha anticrimen ha optado por ir a las causas y dejar al garete los efectos, como es el avance de los cárteles que no dejan de someter a autoridades y población en general. Esa idealización del nuevo esquema de guerra contra los cárteles creyendo que solo poniendo énfasis en la prevención, la educación y el empleo, es como se aquietará la furia y ambiciones de los capos mexicanos más fuertes, que se han convertido en verdaderas potencias transnacionales, tiene preocupado a Washington. Al gobierno norteamericano no lo convence esa nueva estrategia de haber aflojado la rudeza armada contra los capos y sus sicarios, en aras de no parecerse al gobierno anterior. Aunque a la guerra contra los cárteles ahora le llaman cariñosamente ‘seguridad ciudadana’, los espeluznantes narcocrímenes siguen.

Lo cierto es que el gobierno de Washington no está convencido de que esa fórmula que contó el secretario de Relaciones Exteriores hace dos semanas a los encargados de la seguridad interna norteamericana cuando fue a detallar la agenda del próximo viaje que hará a México el presidente Barack Obama, sea la adecuada para combatir a las mafias. Para los consejeros del mandatario norteamericano en asuntos antimafias y a sus enclaves antinarcóticos, la fórmula en todo caso está incompleta. Tienen la impresión de que el gobierno de Peña bajó la guardia en la guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado, lo que celebran las mafias pero lamenta la ciudadanía que cada vez queda más expuesta al sadismo criminal.

Se afirma que durante la visita que realizará a México en mayo próximo, el presidente de Estados Unidos reafirmará a su homólogo de México, su disposición de continuar con el apoyo a sus esfuerzos sobre esa ‘seguridad ciudadana’, “en los términos que el gobierno mexicano establezca”, dijo el subsecretario de Estado para Asuntos de Narcóticos Internacionales, William Brownfield. Indicó que será Peña Nieto “el que decida la política, la estrategia, las áreas donde podemos colaborar y vamos a colaborar en el futuro”. ¿De veras? ¿No será al revés?

¿A cambio de qué le seguiría permitiendo el gobierno federal que sus agentes operen libremente en México? Porque eso es lo que parece que estará en juego a manera de trueque. ‘Yo te doy la ayuda que necesites a través de la Inciativa Mérida, y tu me permites, como Calderón lo hacía, que los agentes norteamericanos trabajen en territorio mexicano a sus anchas’. Genaro García Luna, su asesor estrella en esos asuntos, le sacó a esa ‘cooperación’ de Washington, al menos dos helicópteros Black Hawk, uno de los cuales para ser utilizado diariamente como taxi aérero por el funcionario consentido del gabinete calderonista, quien anda, dicen, en la mira de la justicia peñista, pero no por usar el helicóptero Sikorsky UH-60 de asalto aérero, sino por el caso Cassez.

Durante la visita a México de una delegación de varias agencias del gobierno estadounidense de la que William Brownfield fue integrante, el subsecretario comentó que durante esos encuentros “nuestro mensaje fue que es el gobierno mexicano es el que decide” la estrategia en el frente de seguridad ciudadana, tanto en sus temas, objetivos y alcances.

 El zar antinarcóticos hizo sus declaraciones durante una videoconferencia de prensa, en la que confirmó la visita de Obama a México en mayo próximo para continuar con este diálogo.

 El encuentro entre ambos mandatarios será una oportunidad para que el presidente Peña Nieto exponga “su visión para la colaboración bilateral”, consideró
 el funcionario.

“No tengo duda alguna que la respuesta del presidente de Estados Unidos es que vamos a apoyarlo en las áreas que usted designe señor presidente, para la colaboración bilateral”, dijo el funcionario estadounidense al ser cuestionado al respecto.

 La visita de Obama a México forma parte de la gira de trabajo que el presidente estadounidense realizará del 2 al 4 de mayo y que lo llevará también a Costa Rica.

 La Casa Blanca dijo el pasado miércoles que la visita a México será para Obama ‘una oportunidad’ para analizar cómo profundizar la alianza económica y comercial bilateral.

 Además, la visita servirá para consolidar la participación de Estados Unidos “en el amplio abanico de asuntos bilaterales, regionales y globales que conectan a nuestros dos países”.

Pero hay varios ejes principales sobre esa visita. Uno es el apoyo que le viene a brindar a Peña Nieto respecto a sus reformas que pronto enviará al Congreso de la Unión, en especial a energética en donde estará en juego la participación de capitales en dólares que serían inyectados a Pemex para reavivar esa industria en cuanto a exploración, perforación y extracción de crudo, y una mayor participación de capital privado para optimizar la producción de energía eléctrica que tiene a su cargo la CFE. A Washington le interesa que queden garantizadas las dotaciones tanto de crudo mexicano como de energía eléctrica, que son considerados para el vecino país insumos de seguridad nacional.

Otro es precisamente el asunto de ‘seguridad ciudadana’ como le llaman ahora  eufemísticamente a la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado. De hecho en eso consiste el ‘cambio de estrategia’ de este gobierno con respecto al de Calderón. Una innovación es que el asunto de la violencia será tratado como un asunto de salud pública. Nunca es tarde. Lo malo es que la administración peñista aflojó el ritmo de enfrentamientos armados contra la criminalidad organizada, lo que le preocupa sobremanera al gobierno de Washington. Ese será otro asunto toral que abordará Obama con su homólogo mexicano Peña Nieto en la primera semana de mayo próximo.

Twitter:@Paulinocomemta

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