Figuras, en la mira

PAULINO CÁRDENAS

Dicen los que saben que son varios los personajes políticos que integran el cártel antiPeña y que quieren verlo fracasar con el Pacto por México y sus reformas, que podrían correr la misma suerte que la maestra Elba Esther Gordillo. Se olvidan que por más señales que le mandaron a la ex poderosa lideresa magisterial antes de ser detenida, a ésta le valió y mandó a calacas a los mensajeros diciendo que a ella nadie la iba a venir a amenazar ni amedrentar. La hoy reclusa en San Martha Acatitla había gritado retadora: “No cederé a presiones; nací guerrera y moriré guerrera”. Y mírela dónde está ahora. Pese a ese claro ejemplo de que Peña Nieto no es Calderón, hay quienes siguen citando al toro. Siguen creyendo que lo de la maestra fue una cortina de humo o un quinazo, y que como intocables que han sido seguirán intocados. Habrá que ver.

Se asegura que parte de ese grupo fue impulsado, incluso con dinero proveniente de las cuotas del magisterio, por Gordillo, que siempre coqueteó con Peña Nieto pero a quien le guiñaba el ojo era al jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard, que aspiraba ser el candidato de las izquierdas para el 2012. Era su gallo. Otro eslabón de esa cadena antiPeña es el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, cuyos buenos oficios de la maestra con sus hordas magisteriales –y mucho dinero de por medio según se sabrá pronto–, le permitió al actual mandatario poblano el triunfo en 2010. Su gallo para la grande al parecer era el panista Ernesto Cordero, pero quedó Josefina, lo que en parte frustró su anhelo para lanzarse como candidato en 2018.

Elba Esther había pactado su apoyo a favor de Ebrard, convenciendo a Moreno Valle de unirse. La derrota en la interna del PRD del Jefe de Gobierno los orilló al final a apostar todo por López Obrador, fingiendo a la vez, que Peña Nieto era su gallo, porque Josefina Vázquez Mota, simplemente no entraba en sus planes, escribió Miguel Angel García Muñoz en sus Reflexiones de El Heraldo de Puebla, quien conoce esa historia como pocos. Una vez sabido el triunfo de Peña Nieto, Elba Esther y Moreno Valle habrían conformado un frente antiPeña, lo que coincidió con el que acabaron tramando, cada cual por su lado, Ebrard y López Obrador como cabezas de todo un movimiento en contra del hoy mandatario priísta.

Cuando se confirmó el triunfo del mexiquense, cuenta el referido comentarista político,  “las alarmas sonaron en Casa Puebla y en el SNTE. ¿Qué hacer, si su intriga había sido descubierta? No había de otra: Conformar el frente anti priista-peñista. Enrique Peña Nieto no debe triunfar como Presidente, si Moreno Valle quiere ser el sucesor; y Elba Esther, con todo su poder financiero, su influencia en gobiernos estatales y su ejército de más de un millón de Maestros afiliados al SNTE, son más que suficientes para lograr el objetivo”. Cuando vino la reforma educativa, comenzó a ser boicoteada en Puebla con manifestaciones, amparos y desorientando al magisterio; en ese estado se avaló en el Congreso hasta el final, cuando daba igual si se aprobaba; Moreno Valle ordenó a sus diputados señalaran al programa nacional de combate a la pobreza como un tema netamente electorero, a pesar de que él mismo acudió a Las Margaritas, Chiapas, a presenciar el arranque de la cruzada histórica.

Se había dado el inesperado golpe contra Elba Esther quien fue detenida y acusada por delincuencia organizada, fraude, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. Eso paralizó el proyecto de manifestaciones que iban a ser planteadas en la reunión de Guadalajara un día después de la detención de la lideresa. De hecho todo cambió cuando le fue notificado a la maestra en la cárcel que ya tenía sustituto en la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cargo en el que duró 23 años. Todavía el gobernador de Puebla anunció el Pacto por Puebla, queriendo demostrar poder, control político y que el Pacto por México de Peña Nieto le valía sorbete.

Al final de la película la batuta que soltó el SNTE la tomó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, auspiciada por los gobernadores de Guerrero y Oaxaca -incluso también de Chiapas- que se han dejado engatusar por Marcelo Ebrard, como son Angel Aguirre y Gabino Cué. Como se sabe, en el DF, como jefe de gobierno Ebrard le permitió a la CNTE hacer lo que le diera la gana. El Congreso de Guerrero rechazó la iniciativa de reformas de la Ley Estatal de Educación 158, que envió el gobernador Ángel Aguirre y que fue ‘negociada’ con la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de ese estado, por considerar que contravenía a la reforma constitucional educativa promulgada por el presidente Peña Nieto.

Y el gobenador de Oaxaca vino al Congreso federal a lo mismo, donde señaló que en su estado se quiere ‘tropicalizar’ la educación con un anteproyecto que presentó, el cual, dijo,  ‘es producto de una amplia consulta con profesores y con las fuerzas políticas de su estado’. Y AMLO feliz con el enredo, pero que también está en la mira por otras cuitas. En síntesis, son varios los candidatos a seguirle los pasos a la maestra Gordillo, pertenecientes al cártel antiPeña y que lo quieren ver fracasar a él y a su Pacto. Algunos mecen la cuna de la CNTE. Se olvidan que Peña Nieto no es Calderón. Y si no, que le pregunten a la maestra.

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