Lo que perturba a Ebrard

PAULINO CÁRDENAS

El ex jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, anda queriéndose amarrar el dedo por el caso del Túnel Emisor Oriente, que ha quedado inconcluso. La razón es que existe un peligro latente, porque si el Emisor Central se colapsara en temporada de lluvias, al no estar concluído ese túnel, todo el centro de la Ciudad de México se inundaría al grado de que el Aeropuerto y el Metro dejarían de funcionar y muchas colonias resultarían inundadas. Los daños serían de miles de millones de pesos y los problemas de salud inconmensurables; ésta fue la justificación para construir el famoso túnel emisor. Y habría que buscar culpables. Por ello, el pasado fin de semana activó una singular estrategia de autodefensa adelantada, al pedirle a sus incondicionales que tiene en la Asamblea Legislativa y en el Congreso federal, abonar por su inocencia en el caso de haber un desastre por la obra inconclusa.

Su lógica es simple: Mejor pegar antes de que me peguen. Mejor meter la duda antes de que se la metan a él. Esto ha motivado un fuerte pleito de dimes y diretes con el ex titular de Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, quien rechazó una acusación del senador del PRD, Mario Delgado, ex secretario de Finanzas de Ebrard, que durante su gestión se haya registrado algún tipo de corrupción con los sobrecostos en los contratos de la construcción de la obra del mencionado túnel. El ex funcionario de la Conagua aseguró que en el organismo se dejó todo listo para evitar una inundación catastrófica durante la próxima temporada de lluvias.

Dijo Luege que contrario a la opacidad de las obras realizadas por los gobiernos del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal, como es el caso de la Línea 12 del Metro, en su gestión el Túnel Emisor Oriente fue la más auditada y vigilada. Afirmó que no existe ninguna posibilidad de realizar malos manejos con los recursos que se destinaron para esta obra, considerada la más grande en su tipo y que por su complejidad hubo necesidad de hacer ajustes en los costos y recorrer la fecha de conclusión del proyecto hasta el 2015.

Respecto a la Línea 12 de Metro, cuando fue inaugurada el ex presidente Felipe Calderón y el ex jefe de Gobierno,  se confrontaron por las cifras de inversión para su construcción. Los dos gobernantes dieron sus cifras de inversión en la obra que costó poco más de 24,000 millones de pesos. Ebrard agradeció los 2,000 millones de pesos que Calderón ordenó presupuestar para la línea. El Presidente reviró que fueron 13,200 millones de pesos del orden federal. El ex mandatario panista incluso equiparó la obra de la Línea 12 del Metro con el Túnel Emisor Oriente, la cual -afirmó- será de gran beneficio para los capitalinos.

El pasado 21 de marzo, el ex secretario de Finanzas rechazó que en la construcción de la Línea 12 del Metro se haya registrado un sobreprecio del proyecto original y afirmó que fueron costos adicionales de mil 59 millones de pesos por el cambio de trazo y procedimientos constructivos. En conferencia de prensa acompañado de legisladores federales del PRD, explicó que el monto adicional ha sido reconocido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF) y se derivó, en su mayoría, por la negativa de diversos pobladores de vender sus terrenos por donde se diseñó el trazo original de la obra.

“Algunos sectores de la población decidieron seguir teniendo sus terrenos que otorgarlos al servicio de la comunidad, y el gobierno capitalino siempre ha sido respetuoso de las voluntades de la población, respetó esa decisión y se alteró el trazado”, dijo. Precisó que hablar de sobreprecio significa que se adquirieron o contrataron productos o servicios por arriba del valor del mercado, por lo que el aumento en el costo del proyecto por las consideraciones antes expuestas no puede ser definido de esa forma.

El caso es que ahora, con la obra del Túnel Emisor Oriente, el ex jefe de gobierno del DF optó por echar mano de sus incondicionales: seis asambleistas, cinco diputados federales y cinco senadores, para justificar de antemano que su administración no tuvo culpa alguna en el retraso de la importante obra. Lo que podría haber detrás no es para menos: Un desastre si las torrenciales lluvias que se dejan sentir en el DF atascan el Emisor Central y el agua rebasa los límites. Y se buscaríam culpables. Pero hay algo más serio que perturba al ex jefe de gobierno.

Ha trascendido que andan en busca de pruebas sobre el financiamiento ilegal salido del Gobierno del Distrito Federal que pudo beneficiar el trabajo político de Andrés Manuel López Obrador como candidato a la presidencia en el 2012 y del propio ex jefe de gobierno capitalino cuando aspiró a ser el abanderado de las izquierdas y que su mentor político se lo impidió.  De todo ello el actual jefe de gobierno Miguel Angel Mancera ha dicho ‘zafo’. Ni con uno ni con otro. Él está con Peña Nieto. Acaso tendrá que pagar lo de la expropiación de El Encino, producto del arrebato y necedad de López Obrador cuando fue jefe de gobierno.

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