Van por lucha popular

PAULINO CÁRDENAS

El conflicto magisterial sin duda está alcanzando niveles preocupantes. Los maestros de la CNTE, específicamente su célula por ahora más aguerrida, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) han cambiado de objetivo, y ya no van solo porque se ajusten los términos de la ley secundaria de la reforma educativa a los usos y costumbres y a su realidad étnica y cultural, sino que han subido la mira y ahora van por una lucha popular de reivindicación social. El reto al gobierno es evidente y frontal. Están jugando con lumbre. Buscan provocar al gobierno a como dé lugar, sobre todo a Enrique Peña Nieto, para buscar acusarlo de represor y con ese pretexto se arme la grande. Las mesas de diálogo parecen no interesarles. Los acuerdos tampoco. Lo que buscan es que haya al menos un muerto. Hay impasses, pero nada más.

Las manos que mecen esa cuna parecen tener nombre y apellido. Son los mismos que pertenecen al cártel antiPeña. A ellos les importa un bledo las leyes ni lo que diga la Constitución sobre los derechos de terceros. Son los mismos que han criticado la reforma educativa. Lo que quieren es que corra la sangre. El conflicto magisterial ha tomado como pretexto su disidencia y su rechazo a la reforma educativa y al Pacto por México que la propició. Ese movimiento estaría contando ya con la suma de maestros de varios estados de la República que pudieran respaldar la lucha del magisterio guerrerense, a quienes además se les han sumado grupos de autodefensa comunitaria armados y organizaciones populares afines, muchas de ellas radicales, incluso que pertenecen a la insurgencia rebelde según ha trascendido.

Por este respaldo armado andan tan retadores quienes mueven los hilos de quienes manejan a los maestros radicales, que se dan el lujo de desdeñar el diálogo con la Secretaría de Gobernación y amenazan con realizar un paro magisterial indefinido en todo el país. Por lo pronto en el zócalo de Chilpancingo, después de realizada una megamarcha, la noche del miércoles quedó conformado el Movimiento Popular Guerrerense que será el órgano que representará a todos los sectores y personas que están por la lucha popular. De hecho quedaron atrás los propósitos de la disidencia de los maestros guerrerenses, de rechazar la reforma educativa.

Entre ellos ya hablan de ir por una lucha reivindicatoria a favor de las clases más menesterosas guerrerenses, que han estado en el olvido por parte de los distintos gobiernos estatales y federales, lo mismo que sucede con muchos otros pobladores en las regiones donde la pobreza ha privado por décadas y décadas, sexenio tras sexenio, a grados verdaderamente vergonzantes. La dirigencia de la CETEG confía en los contingentes más combativos principalmente de Michoacán, Chiapas, Oaxaca, Morelos, Hidalgo y Valle de México, para realizar un paro indefinido de labores a nivel nacional, en espera de que otros grupos magisteriales del país se unan a esa convocatoria, para realizar paros parciales, tomas de carreteras e instalaciones públicas e incluso ataques a partidos que consideran traidores a su causa, como fue el caso reciente de lo que sucedió en la sede del PRD en Chilpancingo donde un grupo de supuestos maestros, después de realizar un mitin contra la reforma educativa, causaron destrozos en sus instalaciones y agredieron a personal de ese partido.

La CETEG ha radicalizado sus métodos de lucha, con la toma repetida de la Autopista del Sol y el cierre de edificios públicos. Arguyen que la represión gubernamental a su movimiento ha implicado la consolidación bastante acentuada de las columnas disidentes magisteriales que hay en varios estados de la República, que pueden transformarse en baluartes de lo que ya llaman Movimiento Popular Guerrerense. La Coordinadora confía en que a su lucha se unirán los trabajadores de la educación de Chiapas, de Tabasco, de Escuelas Tecnológicas Agropecuarias de la Región Lagunera, de la Montaña de Guerrero y algunos contingentes del Valle de México, en especial del Bloque Reivindicador de los Derechos de los Trabajadores de la Educación, del DF.

Pero su mayor influencia está en la región de la montaña y la costa de Guerrero, donde el rezago social ha marcado el carácter de los líderes del movimiento. Su lucha data de hace varias décadas. Entre sus antecedentes destacan el Movimiento Revolucionario Magisterial de Guerrero, fundado por el maestro Othón Salazar, quien en 1980 fue candidato al gobierno de Guerrero por el Partido Comunista, así como los Consejos Centrales de Lucha, conformados por movimientos de izquierda proclives a ideas socialistas en los 70. Con su lucha han simpatizado grupos rebeldes armados cuya zona de influencia ha sido Guerrero. Entre ellos está principalmente el EPR, aunque hay otros grupos armados que tienen ideales y objetivos similares.

Son grupos armados que han estado en contra del reformismo gubernamental que para ellos forma parte del neoliberalismo, porque consideran que corresponde a la ofensiva estatal contra los trabajadores, ya que mientras fortalece el poder del Estado generando un mayor control sobre las masas y la izquierda, permite a la clase dominante ocultarse tras un ropaje democrático y asumir un discurso de pluralidad y modernización política. No creen en Pactos porque consideran que cualquier pacto no es más que un cúmulo de componendas entre las partes que lo suscriben. Todo ese apoyo que hay detrás, incluidas las manos que mecen esa cuna y que pertenecen al cártel antiPeña, es lo que anima a la CETEG para plantear a los suyos, ya no tanto negociaciones con el gobierno respecto de la reforma educativa, sino llegar a la realización de un Paro Cívico Nacional a través del Movimiento Popular Guerrerense. Y si no, como dicen los clásicos, al tiempo.

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