Preocupan autodefensas

PAULINO CÁRDENAS

El problema de la creación de grupos de autodefensa y policías comunitarias llegó como preocupación al Senado de la República, en donde dicen que ‘se estudiará’ el fenómeno para tratar de buscarle una solución. Se instaló un grupo de trabajo para el análisis y seguimiento de las acciones de esos grupos. Integrantes de la Comisión de Seguridad Pública de esa instancia legislativa acordaron invitar a especialistas de los temas de seguridad nacional y derecho como Óscar Naranjo, general retirado de la Policía Nacional de Colombia y actual asesor del presidente Enrique Peña Nieto en materia de seguridad. También convocarán a Miguel Sarre, investigador del ITAM y especialista en el sistema de justicia penal y seguridad pública.

Por su parte el gobierno federal ha quedado como paralizado ante el hecho de que en muchos poblados del país, donde sus habitantes están a expensas de grupos criminales que pertenecen al narcotráfico y a otras activdades de la delincuencia organizada como el secuestro, la extorsión y la trata de blancas, estén multiplicándose el número de grupos de autodefensa y de policías comunitarios. Como el asunto es local, el gobierno federa ha dejado que la tarea la resuelvan los gobernadores y presidentes municipales, que en la práctica vienen a ser más bien parte del problema. Por ahora unos y otros se han concretado a señalar que los grupos de autodefensa representan un riesgo para la población y que estas agrupaciones no están justificadas.

Incluso hay quiene señalan que no es lo mismo los grupos de autodefensa que la policía comunitaria, no obstante que ambos colectivos civiles se han estado formando con el mismo objetivo de enfrentar a la delincuencia. Pero el verdadero asunto de fondo –y los legisladores y gobernantes lo saben–, es que en muchas comunidades y poblados del país no hay policías profesionales, ni ministerios públicos honestos, ni un sistema de justicia eficiente y expedito que garanticen la paz y la tranquilidad de los pobladores. No tardará en que ese esquema que por ahora empieza a multiplicarse en las zonas apartadas de las cabeceras municipales, llegue a las zonas urbanas del país.

Ya hay señales claras de que en algunas ciudades también se están organizando los vecinos, ante la deficiencia de las policías y la colusión que hay entre los uniformados e incluso con los mandos locales, con los grupos delincunciales, que es la queja más generalizada entre los hombres que han decidido defenderse por propia mano de las bandas armadas que van y extosionan a gente de trabajo en sus comunidades e inlcuso muchas veces, cuando la gente no tiene dinero, se cobran llevándose a mujeres bajo amenaza de muerte a sus familiares. Todo eso lo saben en los tres niveles de gobierno.

En términos generales, el gobierno peñista se ha visto endeble en la lucha anticrimen; queriendo cambiar la estrategia de Calderón se ha ido al otro extremo en materia de seguridad, lo que empieza a preocupar a Washington, porque el Departamento de Estado considera que esa laxitud le está permitiendo a la delincencia organizada y a los cárteles de la droga operar a sus anchas. Quizá ese sea un tema principal durante la visita que realizará Barack Obama a México en mayo próximo. Hay en la Casa Blanca la percepción de que el gobierno de Peña Nieto no quiere meter las manos en el asunto del crimen organizado, optando por la nociva práctica del dejar hacer y el dejar pasar, cuyos resultados acaban siendo peligrosos porque se pierde el control de las cosas.

En los pasados seis años de gobierno, los resultados acabaron siendo desoladores en lo que respecta a la guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado. Los últimos años de la presidencia de Felipe Calderón los medios hablaron de las causas del fracaso de esa guerra, la cual se debió entre otras cosas, a los altos índices de corrupción entre la delincuencia organizada y mandos policiales, militares y marinos, con apuntes que señalaban las fallas sistémicas que dieron origen a la involución de esa lucha del gobierno federal contra los traficantes de drogas.

El esquema de corrupción fue igual o más notorio en los niveles de los gobiernos estatales y municipales. Y ese mismo esquema traspasó el sexenio. El avance de los cárteles, que ahora se han multiplicado en número, no ha cesado, lo que ha puesto de relieve para la ciudadanía que, pese a que se anunció que la estrategia de combate a la criminalidad había cambiado al arranque de la actual administración, el hecho es que ni las policías ni los militares ni los marinos le proporcionan seguridad a la gente ni bienestar a miles de familias en cientos de municipios del país.

De ahí que a nadie debe sorprender que sea el mismo pueblo el que esté decidiendo armarse y formar grupos de autodefensa y de policías comunitarias, al ver que las autoridades están más bien al servicio de la delincuencia organizada que de la comunidad en muchos poblados, como por mandato constitucional debía de ser. En vez de resolver el problema de fondo, lo que han hecho las autoridades, federales, estatales y municipales es condenar la creación de esos grupos, pero nada hacen para resolver el problema. Habrá que ver lo que al respecto hace o propone el Senado de al República; porque al gobierno federal no se le ve cara.

Twitter:@Paulincomenta

facebook.com/Paulinocomenta

Anuncios

Comentarios desactivados en Preocupan autodefensas

Archivado bajo Preocupan autodefensas

Los comentarios están cerrados.