EU ocurre a su aliado

PAULINO CÁRDENAS

En medio de un ambiente de miedo, terror y nervios de los estadounidenses, y de frustración y verdadero enojo por parte del gobierno de Washington, viajaron a la capital norteamericana el secretario de Gobernación de México y el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, con varios de sus colaboradores. Se supondría que su viaje tendría que ver con la agenda de la visita próxima del mandatario norteamericano a nuestro país. Sin embargo, después de los atentados terroristas de Boston, la prioridad del gobierno de Washington por ahora –y por mucho tiempo más– se llama seguridad nacional. Y Obama le pedirá a su aliado del sur se sume a ella, bajo el principio de que la seguridad de la región norte del continente es asunto de EU, Canadá y México, lo cual quedó suscrito en 2005 en la llamada Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte.

Aunque los ataques terroristas del lunes –que aun no se sabe si fueron de manufactura internacional o doméstica–, no cancelaron la reunión que sostendrán en nuestro país el mandatario norteamericano Barack Obama y quien será su anfitrión en mayo próximo, el jefe del Ejecutivo mexicano Enrique Peña Nieto, los términos de la misma podrían sufrir sustancialmente cambios, y anteponer a lo que se tenía programado, el asunto de la seguridad interna norteamericana como prioridad, cuando se reúnan ambos mandatarios el jueves 2 y viernes 3 de mayo próximo. El asunto del tráfico de armas sería otro tema relevante. Los demás que componen la agenda bilateral pasarían a segundos y terceros términos, incluida la iniciativa de reforma migratoria promovida por el presidente Obama.

El estado de alerta máxima sigue vigente en toda la Unión Americana. La crispación subió de tono al saberse que el FBI interceptó una carta dirigida a Obama que contenía ricina venenosa. El sobre fue incautado el martes en el Capitolio, en Washington, dijeron fuentes policiales a CNN. El mismo martes pasado, un sobre con un veneno letal iba dirigido al senador republicano por Mississippi, Roger Wicker, el cual fue interceptado en las instalaciones también en el Capitolio en Washington. Tenía un timbre de Memphis, Tennessee, sin dirección de regreso. El sobre dio positivo en ricina, una sustancia tóxica barata y producida fácilmente.

Se dice que una dosis de 500 microgramos —la cantidad que cabe en la cabeza de un alfiler— puede matar a un hombre adulto. No hay antídoto contra la ricina, una expuesto a ella. Como es de suponerse, la sicosis está a todo lo que da en el Departamento de Estado norteamericano. Si lo de Wicker preocupó, lo de Obama fue el acabose. La crispación y el enojo están a su máximo en la Casa Blanca. Y Obama anda caliente por eso y por el rechazo de congresistas de que haya medidas restrictivas para la adquisión y uso de armas. Incluso una de las líneas de investigación sobre el atentado se dice que está enfocada al poderoso lobby de armas de mayoría republicana.

El Departamento de Estado y el Pentágono tienen instrucciones de reforzar aún más la seguridad en instalaciones estratégicas del vecino país, sobre todo donde existen plantas nucleares y plataformas petroleras en alta mar. Canadá se sumó a cerrar filas en su territorio por lo mismo. Falta México, ya que los tres países tienen suscrito desde 2005 una Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, ASPAN. Parael gobierno norteamericano, la amenaza que constituye el terrorismo después de los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001, solo puede se enfrentada con la cooperación multilateral. De hecho el ASPAN nace después de los eventos del 9/11 entre los gobiernos de EU, Canadá y México. De ahí nació el acuerdo bilateral EU-México llamado Plan México que incluía recursos de Washington para el combate a los cárteles de la droga mexicanos, y que al final acabó llamándose Iniciativa Mérida.

Si el propósito final es proteger a Estados Unidos de cualquier eventual ataque terrorista como el que sufrió el pasado lunes, las medidas de seguridad interna del vecino país del norte incluye la participación obligada e incondicional del gobierno de México según el ASPAN. El Secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, quien forma parte de la comitiva, confirmó que el tema de la reunión en Washington sería la nueva estrategia implementada por el presidente Peña Nieto en materia de seguridad y la Iniciativa Mérida, y que la cooperación bilateral en materia de seguridad seguramente tendrá ajustes. Pero ante el inesperado evento de Boston, el gobierno de Washington parece tener un nuevo mensaje para su aliado mexicano.

Lisa Mónaco, la joven funcionaria encargada de los asuntos de seguridad interna del equipo de Obama, le fue encomendado hacerle algunas sugerencias al secretario mexicano Osorio Chong sobre el reforzamiento de la seguridad en México, en previsión de otro eventual ataque terrorista. Pero de ello los mexicanos nada sabrán. Por lo pronto no hay que olvidar que la señora Napolitano sigue creyendo que al menos uno de los más poderosos y sangrientos cárteles mexicanos pudiera estar vinculado con células extremistas islámicas para planear ataques contra territorio norteamericano. Por lo pronto dijo el secretario de Gobernación que se logró ‘un gran acuerdo’ con la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano y que se definieron ámbitos de actuación.

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