Temen más atentados

PAULINO CÁRDENAS

Igual que cuando la agencia de inteligencia israelí Mossad había advertido al gobierno de Washington con al menos dos años de anticipación, de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 que estarían preparando grupos extremistas islámicos contra Estados Unidos, y que fue ignorado, lo mismo sucedió ahora con el FBI al no investigar a fondo sobre las advertencias de los servicios secretos de Rusia –muy probablemente de la SVR (Sluzhba Vneshney Razvedki, servicio de inteligencia exterior)–, que desde 2011 hablaban de la potencial peligrosidad de Tamerlán Tsamaev, simpatizante de las ideas extremistas islámicas y principal sospechoso de haber perpetrado los ataques durante la competencia atlética internacional de Boston. Hasta ahora siguen sin ser respondidas inquietantes preguntas en torno a esos graves hechos. Se sabe que hay más sospechosos bajo interrogatorio. ¿Y las cartas envenenadas dirigidas a Obama y a varios congresistas quién las mandó? Agentes antiterroristas norteamericanos temen que haya más atentados.

Por lo pronto el FBI y la policía local se dieron por satisfechos por haber cumplido el primer objetivo de despresurizar la angustia, el miedo y terror de los norteamericanos, al haber ultimado al mayor de los hermanos Tsamaev, y atrapado con vida –aunque sigue estando grave por las heridas que recibió–, a Dzhokhar Tsarnaev, un joven checheno de 19 años. Aunque la noche del viernes pasado festinaba la población norteamericana el exitoso operativo por la muerte de uno de los sospechosos y la detención del otro, las dudas siguen. Sobre todo después de que el FBI dejó los cabos sueltos sobre una investigación que debió haber tenido continuidad sobre los pasos y planes del hermano muerto por la policía en el suburbio de Watertown, como se lo había reportado y advertido su supuesta peligrosidad organizaciones de inteligencia rusas.

Según reveló The New York Times, Tamerlán pasó seis meses en Daguestán el año pasado. En esa república caucásica rusa operan guerrillas islámicas especialistas en atentados terroristas. Sin embargo, el FBI nunca siguió sus pasos a su regreso a EU, pese a la previa advertencia rusa ante un sospechoso que el checheno se había radicalizado mientras renunciaba a ir en pos del sueño americano. Esto podría demeritar la exitosa operación de ejecución y captura de los hermanos Tsarnaev. El más joven de los hermanos permanecía grave en una unidad de cuidados intensivos, sin poder declarar, mientras se recupera de las heridas en el cuello y una pierna y de la hemorragia sufridas durante casi 24 horas de intensa persecución en Boston y en sus alrededores.

Tras su estabilización médica, agentes especializados del FBI y la CIA se encargarán de entrevistar a Dzhokhar, tal vez a partir de hoy, para tratar de desentrañar el móvil del atentado y atar los cabos que fueron incapaces de amarrar en el verano de 2011. Sin embargo, habría que preguntar si lo que declare el joven checheno sobreviviente no pudiera complicar aún más las cosas. Los responsables del FBI reconocieron que los hermanos Tsarnaev no eran unos desconocidos para sus servicios. De hecho, a través de un comunicado oficial, el FBI admitió haber entrevistado a varios miembros de la familia desde 2011 para determinar hasta qué punto las versiones del gobierno ruso, sobre una presunta radicalización de Tamerlán, se correspondían con la realidad.

“En respuesta a esa petición (de Rusia), el FBI entrevistó a Tamerlán Tsarnaev y a miembros de su familia. Tras estas entrevistas, el FBI no encontró rastros de actividad terrorista doméstica o internacional. Los resultados fueron entregados a ese gobierno en el verano del 2011”, concluye el comunicado emitido a última hora del viernes y que hoy pone al FBI en evidencia y en medio de denuncias por negligencia. “El FBI sabía todo lo que hacía mi hijo. Conocía los sitios de internet que visitaba. Lo estuvo acosando durante 3 o 5 años. ¿Cómo pudo haber ocurrido esto?. ¿Cómo es posible que ahora lo acusen de este acto terrorista?”, dijo Zubeidat Tsarnaev, madre de Tamerlán y Dzhokhar Tsarnaev, a CNN.

Por otra parte, grupos de inteligencia estadunidense indagan si la explosión de la planta de fertilizantes sucedida el pasado miércoles en el pequeño poblado de West, condado de Waco, en Texas, estaría vinculada con los trágicos sucesos de Boston. El estallido –al parecer accidental aunque las autoridades siguen tratándolo como un acto criminal–, acabó con casi la mitad de las viviendas de ese poblado texano y cobró la vida de al menos 35 personas y donde hubo más de 170 heridos. Hay quienes creen que no habría que descartar que alguno de los dos cárteles más poderosos que influyen en Texas pudieran haber planeado el atentado como medida intimidatoria a las autoridades anticrimen que los persiguen y donde han proliferado las pandillas vinculadas a células del narco mexicano.

Pero hay más. El pasado lunes 15 de abril en Austin, Texas, dio comienzo un juicio contra cinco sospechosos de ser cómplices del líder de Los Zetas, Miguel Angel Treviño Morales alias el Z-40, entre los que está incluido José Treviño Morales, uno de los hermanos del temido capo. La fecha de inicio de ese juicio coincidió con la celebración de la tradicional Maratón de Boston en donde hubo los dos actos terroristas que activaron el estado de máxima alerta en prácticamente toda la Unión Americana. El hecho es que para el gobierno de Washington el asunto no acabó con el caso de los hermanos Tsarnaev; satisfizo una parte del clamor y del terror social, pero no quedó resuelto el trasfondo. En la Unión Americana sigue preocupando otro eventual hecho criminal de naturaleza terrorista que pudiera volver a presentarse.

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