Ganará la banca transnacional

PAULINO CÁRDENAS

La reforma financiera anunciada el miércoles pasado en el Castillo de Chapultepec como parte del programa de recuperación económica que se ha propuesto como reto la actual administración, va dirigida más que a nadie a la clase media trabajadora. Esa propuesta del jefe del Ejecutivo irá al Congreso de la Unión con la bendición del consejo supremo del Pacto por México con cuyo aval se da por hecho que pasará sin demasiados problemas. Ciertamente no será la varita mágica para que la banca privada comience a otorgar créditos más baratos a diestra y siniestra a las pequeñas y medianas empresas o para que de la noche a la mañana las personas físicas obtengan préstamos para adquirir bienes duraderos. Sin embargo, se abre una ventana de posibilidades.

Será un empujón importante al pujante y numeroso grupo de la sociedad que jala la carreta como pocos sectores, además de que, a jalones y estirones si se quiere, sí paga impuestos. Se espera que con la reforma financiera se impulse el crecimiento de miles de negocios y la creación de más viviendas en todo el país, entre otros sectores de la economía que podrán tener un mayor desarrollo. El paquete de 13 iniciativas para modificar 34 ordenamientos legales, fue presentado en el Castillo de Chapultepec por el presidente Peña Nieto, quien señaló que esa iniciativa busca impulsar el desarrollo económico y comercial de diferentes sectores de la sociedad mexicana, por medio del otorgamiento de más créditos por parte de las bancas comercial, de desarrollo y popular, con intereses más bajos.

“Es esencial para que la economía mexicana crezca más y genere los empleos que demanda nuestra población, es una reforma que fomentará que los bancos, y éste es el propósito más importante, presten más y más barato, el objetivo es que a los mexicanos, en especial a quienes tienen pequeño o mediano negocio, les presten los recursos necesarios para modernizarlo y para hacerlo crecer, por esta razón es una reforma que, de aprobarse, contribuirá decididamente a democratizar la productividad y a elevar los ingresos de las familias mexicanas”, afirmó el jefe del Ejecutivo

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, considerado el Tejedor de Milagros para que México salga adelante, se recupere y dé el salto que merece, aclaró que “la iniciativa de reformas es integral, no busca reducir las tasas de interés por decreto, propone dar mayor facilidad e incentivos para que el sector privado y la banca de desarrollo de forma conjunta, otorguen más créditos y que estos sean más baratos”. Obvio es que si la reforma se aprueba sin muchos cambios y resulta exitosa, el PRI tendría desde muy temprano un fuerte candidato para la sucesión presidencial de 2018.

En el evento del Alcázar de Chapultepec los dirigentes nacionales del PAN y PRD actuaron como tiples del jefe del Ejecutivo. Estuvieron muy alineaditos, peinaditos y hasta perfumaditos, después de volver al redil del Pacto por México, que habían amenazado con abandonar si no se cumplían sus ‘exigencias’ sobre el caso Veracruz y la renuncia de Rosario Robles a Sedesol. Los dirigentes de esos dos partidos, queriendo inventar el hilo negro, osaron aventar la primera piedra, pero algún priísta de peso les recordó: !No marchen!. Y volvieron al redil. Y ahí estuvieron en el Alcázar de Chapultepec para sumarse a los aplaudidores de quien se lleva todas las palmas.

Pero seguro que ninguno se ha preguntado si esa reforma no corresponde a una idea de una mayor acumulación de capital de la banca privada, extranjerizada, con la que se quiere que México entre al proceso desorbitado de globalización mundial, y que con el argumento de que se busca la democratización financiera, se pudiera convertir al final en una pesadilla para quienes obtengan un crédito y no lo puedan pagar, por muy barato que sea. Habría que preguntar si el gobierno en el fondo quisiera que los capitales nacionales pequeños o medianos se pusieran al servicio de los pocos concentradores de grandes capitales como son los bancos.

Es cierto que ninguna economía se mantiene fuera de los procesos de globalización mundial. Directa o indirectamente, el proceso de acumulación de capital influye en los procesos nacionales en distintos grados, dependiendo de su integración y del grado de desarrollo de los países. Pero habría que estudiar también el proceso por el que la gente de la clase media de países como Estados Unidos o los de la Unión Europea como Grecia y España, acabaron perdiendo sus propiedades y sus negocios además de sus empleos, por el espejismo de que vendría una supuesta mejoría económica. Los especuladores hicieron pinole ese espejismo. En este caso, al final de la película la función del gobierno será la de vigilar que los movimientos y la consabida especulación, se mantengan en márgenes manejables y coadyuven al apoyo de las actividades industriales y comerciales. Nada más.

Muchos olvidan que la banca trasnacional que opera en México tiene como principio rector la máxima de que ‘el capital no tiene nacionalidad ni fronteras’. La banca es un negocio, y muy próspero, y quienes la manejan no tienen sentimientos. Quien no paga sus créditos se les arrebatan sus bienes adquiridos en un abrir y cerrar de ojos. Habría que recordar que la privatización de la banca en México es la continuación de un proceso emprendido por el gobierno a partir de 1982, después de haber sido nacionalizada por José López Portillo luego de decir que defendería al peso como un perro. En el horizonte no se ve que eso pudiera volver a pasar.

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