Nava, Pemex y el PRI

PAULINO CÁRDENAS

Como es lógico, el ex secretario particular de Felipe Calderón, César Nava Vázquez, a quien se le imputa haber participado en una ‘conspiración criminal’ en colusión con las empresas Siemens y SK Engineering, para defraudar a Pemex, durante las obras de reconfiguración de la Refinería de Cadereyta ubicada en el estado de Nuevo León, negó haber sido parte de esa conspiración. Su mención en esa triangulación fraudulenta forma parte de la ampliación de una demanda que la paraestatal interpuso en diciembre pasado en una corte de New York contra esas dos empresas, acusadas a su vez de cometer un supuesto fraude millonario mediante la empresa Corproca, encargada de la modernización de la mencionada refinería.

No está del todo claro si Pemex presentó una demanda ante la Corte para el Distrito Sur de Nueva York en contra directamente de Nava Vázquez, quien se desempeñó como director jurídico de Petróleos Mexicanos de 2001 a 2003. Sin embargo, mediáticamente se convirtió en un bombazo el mencionar su nombre a ocho columnas sacando de contexto el procedimiento legal de Pemex que ciertamente existe contra Siemens y SK Engineering, así como contra la empresa Corproca. Presuntamente el panista es acusado en los Estados Unidos por impedir el cobro de un cheque por 102 millones de dólares como parte de un esquema para defraudar a la paraestatal.

Los sobornos en los que se le quiere involucrar ocurrieron en 2004, en tanto él precisa que dejó de ser funcionario de Pemex en el 2003. Si es así, la pregunta sería: ¿Qué busca la nueva administración de la parestatal con implicar en actos de corrupción durante su gestión a quien fuera director jurídico de Pemex? Y no es que sea una blanca paloma. Pero curiosamente, como si ya hubiese sido juzgado y acusado de esos actos de corrupción que se le imputan, la bancada del Partido Revolucionario Institucional en el Senado se dispone a pedirle al Gobierno federal aplicar una ‘sanción ejemplar’ en contra de quien también fuera dirigente nacional del Partido Acción Nacional.

Según algunas versiones de prensa, supuestamente Nava habría ordenado impedir que Pemex cobrara varias cartas de crédito, a lo que el ex funcionario aclaró que Pemex jamás renunció a derecho alguno de cobro. Tan es así, sostiene, que hay constancias de que un año después, al 27 de junio de 2003, las cartas de crédito a favor de Pemex continuaban vigentes. Al defenderse, en una carta enviada a la opinión pública, rechazó haber participado en una conspiración contra Pemex y afirmó que como abogado general de la paraestatal, su desmepeño fue siempre bajo los principios de ‘legalidad, honradez, imparcialidad y profesionalismo’

Incluso el dirigente del PAN, Gustavo Madero, dijo que ‘hay cosas extrañas’ en la denuncia de Pemex contra Nava. Se pronunció a favor de que se indague a fondo para deslindar responsabilidades, y respecto a que si esa acusación forma parte de una campaña con fines electorales, esquivó una respuesta contundente. Indicó que en algunos medios ‘se está insistiendo en ello’. Si como se afirma, las imputaciones son tan frágiles e ilógicas como parecen serlo, la pregunta que sigue es: ¿Cuál es la verdadera intención de Emilio Lozoya al imputarle al ex secretario particular de Felipe Calderón una conducta tan grave? ¿Hay línea para ello? ¿No sería bueno que saliera a aclarar las cosas?

Y no es que Nava sea una blanca paloma. El abogado panista ha sido señalado en otras ocasiones de presunta corrupción. En 2003, diputados del PRD acusaron a Nava de contratar al despacho Wynne & Maney LLP para que interviniera en el conflicto derivado de un incumplimiento en la venta de residuos de hidrocarburos por el sindicato petrolero a cargo de Carlos Romero Deschamps, a la empresa Arriba Limited, en caso de que se afectaran los intereses de la empresa. Los legisladores de izquierda alegaban que era muy oneroso el contrato por 100 mil dólares que autorizó el director jurídico de la empresa, además de que Nava, según ellos, eludió su responsabilidad como el abogado de la paraestatal, que se suponía defendería los intereses de la paraestatal y más bien se hizo guaje.

Asímismo, en el caso de la empresa de Juan Camilo Mouriño, Invancar Transportes Especializados, que tuvo negocios muy ventajosos con contratos de transportación con Pemex cuando era funcionario de la Secretaría de Energía, esos contratos fueron avalados por César Nava como director jurídico de la paraestatal, no obstante que existía conflicto de intereses. Era en las postrimerías del sexenio de Vicente Fox, cuando Felipe Calderón y Juan Camilo comenzaron a planear hacer negocios a costillas de sus cargos, muchos de los cuales han comenzado a salir a la luz pública. Y Nava estando en medio.

Muchos de esos casos los ha consignado la periodista Ana Lilia Pérez en su libro ‘Camisas azules, Manos negras’, donde se exhibe la corrupción que ha sufrido Pemex a manos de los ex jefes del Ejecutivo panistas y sus secuaces. En otro libro más reciente, ‘El cártel negro’, la periodista denuncia la grave incursión de la delincuencia organizada en Pemex durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón. De lo que revela, hasta ahora todo ha quedado en la impunidad. Por eso llama la atención lo de César Nava, en donde el PRI pide al gobierno su cabeza. De que está raro el asunto, está raro. Pobre Pemex, tan cerca de la corrupción y la impunidad y tan lejos de la justicia.

paulinocardenas.wordpress.com

Anuncios

Comentarios desactivados en Nava, Pemex y el PRI

Archivado bajo Nava Pemex y el PRI

Los comentarios están cerrados.