Hay rezago de 30 años

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Peña Nieto dijo que el rezago que ha tenido el país a lo largo de los últimos 30 años en materia de productividad ha llevado a México a un desarrollo rezagado. No es un juego de palabras. Es la triste realidad. Gran parte de ese problema se lo debe la nación a los gobiernos priístas, que durante más de 70 años tuvieron en sus manos la posibilidad de integrar los mecanismos para configurar una política encaminada a generar una mayor productividad con los recursos que se tenían y no lo hicieron con la vocación que debieron hacerlo. Razones son muchas. Una de ellas, la dupla corrupción-impunidad. El desvío de recursos y el robadero al erario han sido los peores factores por los que el sueño desarrollista del país que cada seis año se anuncia, queda en el discurso.

Este gobierno quiere romper ese nocivo paradigma. ¿Lo logrará? El jefe del Ejecutivo apuró a todos los sectores, este lunes, al poner en marcha el Comité Nacional de Productividad, a ser más productivos. Pero uno de los problemas reales es la falta de incentivos para las empresas, sobre todo para las pequeñas y medianas, y otro es el cobro de altos impuestos a quienes hacen el esfuerzo de invertir para sumarse a la creación de  empleos, mientras los que especulan olímpicamente evaden esa responsabilidad sin ser molestados. Y ni qué decir de quienes gozan del privilegio de pagar una simbólica retribución al fisco, no obstante que tienen ganancias multimillonarias cada año.

Esa desigualdad y esas abismales diferencias producto de la reiterada negligencia gubernamental y las pésimas políticas públicas a nivel federal, estatal y municipal, son las que han provocado que el país haya sufrido un rezago de al menos cinco lustros, si no es que más. Y lo más infame del asunto es que México cuenta con inmensas riquezas naturales y recursos humanos que han sido desperdiciados y echados por la borda, por la desvergüenza de funcionarios que llegan a los altos cargos de decisión a servirse del puesto en lugar de servir; a robar, pues, sin que nada pase. Y nada pasa porque en México no existe voluntad política para sancionar con cárcel el saqueo oficial.

Peña Nieto dijo que de haberse mantenido una productividad en los últimos años, actualmente el país tendría ese indicador cuatro veces más alto y la pobreza hubiera disminuido en un 86 por ciento. Indicó que “las acciones para aumentar la productividad pueden ser tan complejas como innovar tecnologías o innovar la planta industrial, pero también tan sencillo, como hacer espacios laborales seguros, óptimos y limpios para los trabajadores”. Se dice fácil. Pero entre el dicho y el hecho hay un gran trecho. En el discurso optimista destacó la urgencia de concentrar políticas económicas para mejorar el actual escenario que guarda el país, más bien de recesión.

Aprovechó el viaje para reiterar que las reformas que actualmente se discuten tanto en los congresos como las que están planteadas en el Pacto por México, son las que pueden ayudar a fomentar cambios que ayuden al mejor desarrollo del país. “Multiplicar esos esfuerzos en favor de la productividad, requiere de transformaciones profundas. Son necesarias reformas para contar con energía suficiente y accesible, así como un sistema tributario sólido y sencillo. Todas esas acciones forman parte de una misma visión”, explicó el mandatario. Si de veras pudiera haber un sistema tributario más que sólido, sencillo, las cosas cambiarían mucho. Y más todavía si todos pagaran impuestos y se cancelaran los privilegios de exención  o casi, a los empresarios más ricos.

Peña criticó que “no hemos sido suficientemente productivos”, por lo que llamó a elevar la productividad para asegurar que en los próximos años la economía crezca de manera sostenida y que se traduzca en mayores ingresos para las familias mexicanas. “Un trabajador más productivo no es el que trabaja más horas; es el que tiene mejores resultados y, en consecuencia, gana más”, dijo el jefe del Ejecutivo. Explicó que ser más productivos es trabajar con mayor inteligencia y hacer más, con los recursos que se tienen. El clásico hacer más con menos.

Por lo pronto lo que importa al actual gobierno federal es impulsar sus reformas hacendaria y energética, en la que su titular ha cifrado todo su capital político, y no solo el aspecto social y económico para el país. Peña culpa intrínsecamente a los regímenes que le precedieron, al decir que el rezago que ha tenido el país a lo largo de los últimos 30 años en materia de productividad, ha sido por una ausencia de políticas integrales y coordinadas con todos los sectores productivos del país, como las que se vienen planteando en el Pacto por México.

La cuestión es que al hablar como referente de al menos cinco sexenios de rezago en las políticas económicas y de productividad del país, es pasar a rasurar a los gobiernos de PRI desde Miguel de la Madrid para acá, pasando por Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, y de los dos del PAN, Vicente Fox y Felipe Calderón. ¿Será distinto con el ‘nuevo’ PRI al frente del gobierno federal, sabiendo de los casos de los gobernadores transas y ratas de Coahuila, Aguascalientes y Tabasco, y de las entidades cuyos nombres por las raterías de sus mandatarios irán surgiendo?

paulinocardenas.wordpress.com

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