Y la nave no levanta

 PAULINO CÁRDENAS

Los primeros seis meses han sido de altibajos para el gobierno de Enrique Peña Nieto. Ha logrado más en la teoría que en la práctica. Gracias al Pacto por México, mientras que el gran paraguas con el que se ha venido cobijando ha logrado supuestos avances en lo político al suscribir acuerdos a nombre del gobierno federal con la oposición, que en el rubro de la economía las cosas han ido más bien en declive. Del dicho no se ha logrado pasar a los hechos. Hasta la fecha el mandatario y sus operadores políticos siguen picando piedra con la oposición para sacar adelante las demás reformas que faltan, principalmente la hacendaria y la energética en las que el mandatario ha cifrado todas sus esperanzas para sacar adelante al país. Por lo pronto va medio año de gobierno y la nave no levanta.

En el Legislativo sigue el malestar por parte de las bancadas más radicales de la oposición porque el Pacto ha venido a sustituir las tareas del Congreso, aunque reiteradamente se niega ese hecho. Ese ha sido el motivo por el que el PAN vive un cisma interno que acabó de dividir más las facciones maderistas y calderonistas, al grado de que el cese del coordinador panista de la bancada parlamentaria en el Senado, Ernesto Cordero, ha motivado que se forme un bloque opositor del blanquiazul al que se les ha unido parte de la bancada del sol azteca, amenazando con realizar acuerdos en la Cámara alta distintos a los que se toman  en el seno del Pacto. Los panistas indignados afirman que su partido, con Gustavo Madero en la dirigencia, dejó de ser oposición para plegarse a los designios del PRI.

La exhibida que éste le dio al priísmo, al hacer públicos los videos en los que se habla de utilizar recursos de los programas sociales de Sedesol para la compra de votos en Veracruz, motivó una tempestad que pareció echar por la borda el Pacto por México, haciendo quedar en evidencia a más de un centenar de funcionarios de Desarrollo Social y del gobierno del estado, al quedar al descubierto las pretendidas transas atribuidas a Rosario Robles y al gober pernicioso Javier Duarte, de quienes pedían sus cabezas. Ello motivó el ‘compromiso’ de no usar recursos del erario destinados a la gente pobre, para la coerción del voto en ninguna de las entidades federativas en donde habrá elecciones el 7 de julio. Muchos dudan que ese compromiso se respete.

No obstante esos desaguisados políticos registrados en el primer semestre del gobierno peñanietista, el Pacto volvió a carburar y fue relanzado, con el compromiso jurado y expreso por parte de los integrantes del Consejo Rector de no tergiversar el espíritu para el que fue creado. En cuanto a lo económico, que es lo que más le interesa a los mexicanos de todos los sectores están más bien desilusionadas al ver que de los dichos discursivos no se pasa a los hechos tangibles, especialmente los que pertenecen a las clases más desprotegidas del país que siguen padeciendo los estragos de la imparable carestía.

Incluso los empresarios e industriales tienen ya su carta de Santa Claus para el Consejo Rector del Pacto por México para que incluya un decálogo de propuestas que beneficien a esos sectores. Está alineado con los ofrecimientos presidenciales de llevar a buen término los proyectos de infraestructura prioritaria. Desde sus respectivas cúpulas piden que el gobierno dé luz verde para las compras gubernamentales y se reactive el potencial de ambos sectores, sin comprometer la estabilidad macroeconómica ni el manejo ordenado de las finanzas públicas.

Y no es para menos, ya que en los primeros seis meses de gobierno hubo malos resultados en el crecimiento, la inflación, ventas, actividad industrial y una desaceleración de las exportaciones. Incluso el INEGI dio a conocer una desaceleración de la actividad económica en el primer trimestre del año, que hizo quedar mal las proyecciones del gobierno federal. Se da por hecho que en el segundo trimestre las cosas no mejoraron sustancialmente. Y para lo que resta del año hay dudas.

El rubro en el que no andan claras las cosas es en el de seguridad. El cambio de estrategia del gobierno peñanietista que no quiere parecerse al de Felipe Calderón en la lucha contra el crimen organizado, ha motivado que los hilos del nuevo proyecto no acaben de quedar amarrados, lo que ha provocado desasosiego entre los mandos policiales y militares, y resquemor entre la población porque duda que lo nuevo sea mejor. Por lo pronto, la delincuencia sigue haciendo de las suyas y mucha gente que vive en las zonas de guerra sigue con miedo y terror. Una de ellas es la militarizada Michoacán.

Peña Nieto ha comenzado a presumir el Pacto en el exterior. En su gira por Guatemala exaltó sus bondades debido a que el país vive, dijo, una madurez política que le permite alcanzar acuerdos y reformas. Está orgulloso de ese instrumento cuya paternidad se la arroga el PRD. En lo general hay optimismo para el segundo semestre del año por parte del gobierno federal en cuanto a lo económico y lo social. Por su parte los mexicanos seguirán en espera de que alguna de las tantas promesas presidenciales se empiece a hacer realidad. Habrá que ver si el Pacto no revienta por la parte política en la segunda mitad del primer año de la nueva administración. Hay un animal político de la fauna marina que eso quisiera.

paulinocardenas.wordpress.com      

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