Socio antiterrorista de EU

PAULINO CÁRDENAS

México es socio antiterrorista de Estados Unidos. Esto quedó de manifiesto con el envío que acaba de hacer el presidente Enrique Peña Nieto al Congreso de la Unión, de una iniciativa de reforma constitucional para que se castigue con toda severidad a quienes formen parte de células terroristas o financien esas actividades. Propone que las penas alcancen hasta 60 años de prisión. Su iniciativa plantea la aplicación de hasta 40 años de cárcel a quienes lleven acciones de financiamiento del terrorismo así como operaciones con recursos de procedencia ilícita. ¿Ello habría sido sugerido durante la reciente visita que realizó el presidente Barack Obama a nuestro país? Como sea, el hecho es que el gobierno de México se suma a su modo a la lucha antiterrorista norteamericana para apoyar a su socio que se siente vulnerable ante las amenazas de grupos islámicos extremistas.

Y no es para menos. George W. Bush, siendo presidente de Estados Unidos, culpó a Osama Bin Laden de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. El 11 de septiembre de 2012 vino el antentado que sufrió el consulado en Bengasi donde murió el embajador norteamericano en Libia, Chris Stevens y dos marines, a manos de un comando armado. Se dijo que el ataque estaría formando parte de una protesta por un video realizado supuestamente en Estados Unidos y considerado una ofensa contra el islam por sus críticas a Mahoma. Después de ese atentado se desataron versiones en el sentido de que Al Qaeda y Hezbolá, los dos grupos islámicos más peligrosos que quieren vengar la muerte de Bin Laden, desean hacer ‘algo grande en contra de Estados Unidos y sus socios’.

Y el 15 de abril pasado se registró el atentado terrorista en Boston, lo que llevó a la Casa Blanca a conseguir una orden judicial secreta para espiar llamadas telefónicas y comunicaciones vía internet, según lo publicaron el diario norteamericano The Washington Post y el diario británico The Guardian. Esas tareas de espionaje las realizan la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). El gobierno de Estados Unidos teme probables ataques terroristas de grupos que quieren vengar la muerte de Osama Bin Laden, por lo que ha venido espiando llamadas de telefonía fija y vía celular de sus connacionales, así como el intercambio de conversaciones y datos que millones de estadounidenses realizan por las redes de internet a través de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, Skype o Apple.

Esa intromisión a la vida privada ha sido muy criticada por los estadounidenses. Pero después del 9/11 los norteamericanos saben que su vida cambió. Para el gobierno del vecino país el espionaje es una medida dura pero necesaria. Y México se suma a esa lucha con el envío al Congreso de la Unión de una inicativa presidencial de reforma antiterrorista. El gobierno de Peña Nieto prefiere asociarse consu vecino y cerrar filas ante esa seria amenaza. De ahí el envío por parte de Peña de la iniciativa de reforma constitucional que contempla castigos ejemplares al terrorismo y contra quienes estén en apoyo de esa actividad criminal. México tuvo un antecedente el año pasado al que no se le dio difusión.

En Mérida detuvieron a un presunto integrante de la organización terrorista islámica Hezbolá, el ciudadano estadounidense Rafic Mohammad Labboun Allaboun, quien, de acuerdo con investigaciones de agencias de inteligencia de EU, formaba parte de una supuesta célula de ese grupo islamista que opera en Centroamérica y Yucatán. Junto con el presunto líder terrorista fueron aprehendidos dos ciudadanos beliceños, George Abdalah Elders y Justin Yasser Safa. Poco trascendió en México de esas aprehensiones, pero sí fue motivo de preocupación de la Casa Blanca. El Departamento de Estado señaló a finales de mayo pasado que México ‘está libre de terroristas’. Pero en los hechos no está tan seguro.

El gobierno de Obama está sumergido en una sicosis por probables ataques terroristas, incluso a través de alianzas de células e Al Qaeda o Hezbolá con narcotraficantes de cárteles mexicanos, como lo ha venido sosteniendo la secretaria del Interior en Washington, Janet Napolitano. Ella ha venido recomendando al Departamento de Estado y al Pentágono, seguirle la pista a probables tramas terroristas que pudieran gestarse en México, por lo que en la reciente visita que realizó el presidente Obama a nuestro país, acaso habría surgido la recomendación de endurecer las penas contra el terrorismo. De ahí que Peña Nieto mandó la mencionada iniciativa que habrá de ser estudiada y en su caso aprobada en el Congreso de la Unión.

A partir del atentado en Boston, el gobierno norteamericano tiene acceso al registro de llamadas de todos los clientes de Verizon, una de las compañías telefónicas más grandes del país y ha obtenido una orden judicial que autoriza a la Agencia de Seguridad Nacional a acceder indiscriminadamente en comunicaciones vía internet, con órdenes de que el FBI actúe si hay sospechas de algo irregular. Es evidente que hay sicosis por parte de la Casa Blanca debido a las amenazas constantes de los grupos extremistas islámicos que quieren vengar la muerte de Osama Bin Laden, quien el 1  de mayo de 2011 fue asesinado supuestamente por un comando de elite norteamericano en Pakistán, aunque una reciente versión afirma que se suicidó antes de que lo mataran. Desde entonces, el fantasma del líder de Al Qaeda persigue a EU.

paulinocardenas.wordpress.com

 

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