Violencia electoral desatada

PAULINO CÁRDENAS

Durante al menos dos semanas se ha puesto de manifiesto la violencia al rojo vivo por la disputa del poder entre los propios cárteles políticos, con miras a las elecciones que habrá este domingo en varias entidades del país. A esto hay que agregarle los amagos y hechos de sangre que han perpetrado los cárteles de la droga que buscan influir desde ahora en diputados y ediles realizando secuestros, asesinatos y atentados contra algunos de ellos. Esa intromisión incluye el caso de Baja California en donde habrá relevo de gobernador. Todo ese panorama tiene aterrorizados no solo a los aspirantes a elección popular sino a los propios ciudadanos que pudieran dejar de asistir en el número que se espera a sufragar su voto, por temor a que comandos armados pudieran atacar los sitios en donde se ubicarán las urnas y provocar hechos de sangre.

Tardíamente el presidente Peña Nieto declaró que su gobierno trabajará para asegurar equidad, legalidad y transparencia en la próxima jornada dominical y ofreció que instituciones y autoridades estarán coordinadas para vigilar “el buen ambiente” en los estados en que habrá comicios y asegurar que los ciudadanos ejerzan su voto de manera libre y secreta. Advirtió que “no se permitirá ni tolerará que ningún funcionario federal interfiera o tenga injerencia en los procesos electorales” y que espera que la jornada sea “una fiesta democrática en que se demuestre una vez más la madurez y civilidad políticas que los mexicanos hemos venido alcanzando y consolidando”.

Pero eso no ha bastado para calmar el nerviosismo que priva entre la clase política de un partido u otro, y más la que embarga a la población de al menos diez estados en donde se celebrarán los comicios este domingo 7 de julio, por el ambiente de tensión y miedo que prevalece en entidades como Veracruz, en donde el candidato del PAN a regidor primero en el municipio de Boca del Río, Veracruz, Carlos Alberto Valenzuela, fue interceptado por un comando armado por la mañana, cuando iba en su camioneta acompañado de sus hijos de 4 y 2 años, quienes, se dice, fueron rescatados por elementos de la Marina en el vehículo en donde viajaban con su papá. Por supuesto Valenzuela, quien habría sido torturado, teme por su vida, pero dijo que no se retira de la contienda.

Respecto a Baja California, el candidato del PRI a la gubernatura de ese estado, Fernando Castro Trenti, fue acusado ‘con carácter de urgente’ por el coordinador del PAN en el Senado, Jorge Luis Preciado, ante la Procuraduría General de la República, por “ejercicio indebido de servicio público, ejercicio abusivo de funciones, tráfico de influencias, peculado, enriquecimiento ilícito y lo que resulte”. A su hermano Francisco Castro Trenti  lo habían acusado de tener vínculos con el narcotráfico. Ese es el tenor de las cosas que priva en el ambiente preelectoral en las entidades en donde habrá elecciones este domingo.

Ello, además de los actos criminales cometidos por los cárteles de la droga que quieren imponer su ley por anticipado en los municipios y en los Congresos estatales en donde habrá renovación de lesgialdores, por lo que han cometido secuestros, asesinatos y atentados en contra de candidatos, lo que ha crispado los nervios, no solo en el seno de los partidos politicos a los que pertenecían las víctimas, sino entre la población misma que ve que esa actuación del narco nadie la frena, ni las autoridades locales ni las federales. Por ello, de plano varios aspirantes han declinado participar en los comicios que habrá el domingo tras recibir amenazas.

Por oltra parte, hay molestia sobre todo por parte de la oposición, porque de las denuncias presentadas en torno a la intromisión de los mandatarios priístas en diferentes entidades del país par apoyar a sus candidatos, no han recibido respuesta por parte de las autoridaddes federales ni estatales. Tampoco le han hecho mucho caso a los hechos de violencia y sangre que se registraron en Oaxaca por el atentado contra Rosalía Palma, que resultó gravemente herida en el atentado que sufrió el sábado pasado donde murió su esposo y una sobrina, ni del hijo de Amado Loaiza Perales, candidato de la alianza PRI-PVEM-Nueva Alianza a presidente municipal de San Ignacio, en Sinaloa.

Están otros casos como el secuestro y asesinato de Ricardo Reyes Zamudio, quien aspiraba a la presidencia municipal de San Dimas, Durango; de los amagos contra aspirantes perredistas por parte del gobernador Roberto Borge a favor de los del PRI, según acusó el dirigente del sol Azteca, Jesús Zambrano, o las acusaciones contra el ex gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, por presuntos actos de corrupción por parte del dirigente eststal del PRI, Javier Cervantes, para desalentar a los votantes a que elijan panistas en esa entidad.

El caso es que la lucha por el poder es de todos contra todos, en un escenario en donde asoma el olor a sangre y muerte por parte del crimen organizado que también quiere su rebanada del pastel electoral. Y el presidente Peña, con su llamado a los funcionarios de su gobierno para que no metan mano en el proceso electoral, cree que le harán caso y que las elecciones del domingo serán tersas y civilizadas. Ojalá, porque el ambiente que prevalecía hasta el cierre de campañas ayer miércoles, parece deparar otra cosa. Habrá que ver de aquí al domingo qué sucede. Por lo pronto, hay visos de que pudieran suspenderse las votaciones en algunas cabeceras municipales, por la violencia electoral desatada.

paulinocardenas.worpress.com

Anuncios

Comentarios desactivados en Violencia electoral desatada

Archivado bajo Violencia electoral desatada

Los comentarios están cerrados.