Caso Evo causa indignación

PAULINO CÁRDENAS

Una nutrida multitud se dio cita en el aeropuerto internacional de El Alto la noche del miércoles para recibir al presidente boliviano y darle su apoyo tras el incidente en Europa. Por quedar bien con Estados Unidos, los gobiernos de Italia, Francia y Portugal le negaron el paso del avión presidencial en el que viajaba Evo Morales, por sospechas de que Edward Snowden –ex analista de la CIA y ex contratista de la NSA que puso en evidencia el espionaje masivo del gobierno estadounidense a sus connacionales y a millones de personas de otras naciones ‘amigas’ y aliados, entre ellas México–, estaba a bordo de la aeronave y que viajaría a Bolivia.

Hizo una escala urgente en Viena, Austria en donde fue retenido más de 13 horas para ‘consultas’. El gobierno de España esperó hasta que amaneciera para autorizar que el Jet Falcon del jefe del Ejecutivo boliviano aterrizara en Islas Canarias y que la aeronave prosiguiera a Fortaleza, Brasil. El presidente Morales llegó la noche del miércoles a la ciudad de La Paz tras 18 horas de vuelo, luego del penoso incidente que marcó una crisis diplomática sin precedents entre EU, la Unión Europea y Bolivia. El presidente volvía de un encuentro de países exportadores de gas celebrada en Moscú, Rusia.

Evo Morales denunció que el gobierno de Barack Obama presionó a los miembros de la OTAN para que interfirieran el paso del avión presidencial, a pesar de la inmunidad de los jefes de Estado. El trato al presidente boliviano desató la indignación entre los países de América Laitina. Hasta México condenó el hecho. La aeronave aterrizó de emergencia en Viena en donde se obligó a estar más de 13 horas.Este hecho lo consideró como un secuestro más que otra cosa. También dijo que era un acto discriminatorio por ser indígena. La actitud de los gobiernos que no permitieron que sobrevolara su espacio aéreo hacen verlos como subordinados a EU y como naciones desvalidas.

La reacción en Bolivia fue foribunda por decir lo menos, mientras que los presidentes de Argentina, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Cuba, que integran la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), hicieron llegar al Gobierno boliviano sus expresiones de solidaridad y, a la vez, el repudio a las maniobras de los gobiernos que ordenaron cancelar los permisos de vuelo al avión presidencial. El hecho movilizó no solo a los gobiernos de la Unasur, sino a gobernantes de todo el mundo, mientras que el mandatario culpó al gobierno de Washington de ese boicot que quebrantó los principios del derecho internacional, que señala que un jefe de estado de cualquier país miembro de la ONU puede transitar por cualquier parte del mundo o solicitar aterrizaje en caso necesario en tiempos de paz según el Tratado de Viena.

“Nunca nos van a intimidar; nunca nos van a asustar porque somos un pueblo que tiene dignidad y soberanía”, dijo a su llegada a Bolivia. El gobierno de Washington manifestó que nada tuvo que ver con las decisiones de los gobiernos de Italia, Francia y Portugal respecto a ese bochornoso incidente. Durante el tiempo que estuvo en el aeropuerto de la capital de Austria, el mandatario boliviano no permitió que hubiera una inspeccción para checar si a bordo iba Edward Snowden. Morales manifestó a su llegada a Bolivia, que los gobiernos que le negaron el tránsito por su espacio aéreo, lo habían tratado como si hubiese sido un delincuente y no un jefe de estado.

Los mandatarios de los países que integran la Unasur exigieron una disculpa diplomática amplia y satisfactoria por parte de los gobiernos que cometieron esa grave afrenta diplomática, para lo cual habían convocado para ayer en Cochabamba a los embajadores de Roma, París y Lisboa, para exigirles explicaciones.

El origen del caso Evo está relacionado con el caso Snowden, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y ex agente de la CIA, que ha dejado en evidencia el espionaje masivo de Estados Unidos a sus connacionales sospechosos de tener vínculos con células terroristas de Al Qaeda o Hezbolá, lo mismo que han hecho con sus supuestos ‘amigos’ y aliados de otras naciones –entre ellas México–, para evitar ataques en territorio norteamericano como el sucedido el 9/11, lo que ha provocado un escándalo entre EU, Europa y América Latina.

Snowden está considerado ‘traidor a la patria’ por el gobierno de Washington, por ser una especie de ‘garganta profunda’ al haber roto su pacto de confidencialidad al revelar el espionaje del gobierno norteamericano –que por cierto viene realizándose desde 2005 en la adminsitración Bush, cuyo acuerdo fue ratificado en 2010 para que siguiera con Obama–, en tanto el joven acusado se defiende señalando que lo que quiso fue alertar al mundo de que el Big Brother se ha convertido de nueva cuenta en el ‘policía del orbe’, para lo cual ha violado los derechos fundamentales ciudadanos de millones de personas espiando su vida privada.

Si por nada, los gobiernos de la Unasur han repudiado las políticas de Washington, ahora lo harán con mucha más razón, sumando a ese repudio a cuando menos los tres gobiernos de las naciones que impidieron que la nave presidencial boliviana volara sobre su espacio aéreo, lo que fue considerado en primera instancia como ‘un acto de desprecio’. Incluso los legisladores de la nación que se siente agraviada por ese bochornoso suceso, preparan una iniciativa para declarar el 3 de Julio como “Día de la Dignidad Boliviana y Latinoamericana”. Más todo lo que se desatará a partir de la reunión de Cochabamba.

paulinocardenas.wordpress.com

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