Por si algo le faltaba

PAULINO CÁRDENAS

De por sí el presidente Barack Obama parece que este 2013 trae encima el mal fario. Afronta el escándalo de espionaje a sus connacionales y a los de otras naciones incluso a sus gobiernos, revelado por Edward Snowden, y por si algo le faltara al mandatario norteamericano, ahora afronta una rebelión de protestas generalizadas, tras la absolución de George Zimmerman, de padre caucásico y madre peruana, un vigilante vecinal que en febrero de 2012 mató de un tiro al joven negro de 17 años Trayvon Martin, la cual se ha ido cundiendo por varias ciudades importantes de la Unión Americana, cuyos conglomerados gritan consignas contra la discriminación racial que, afirman, está de regreso en Estados Unidos.

La principal manifestación tuvo lugar en la noche de este domingo en Nueva York, en Times Square, donde miles de personas se concentraron para protestar contra la sentencia. La policía ha detenido a decenas de personas tras desplegar un extenso dispositivo de seguridad. En Los Ángeles, los manifestantes cortaron el tráfico en varias calles. Las fuerzas de seguridad señalaron que si bien la mayoría mantuvo una actitud pacífica, algunos se mostraron agresivos, lanzando piedras contra los agentes y rompiendo vidrios, al estilo mexicano. En Boston, unas 500 personas se sumaron a la protesta. También hubieron concentraciones y marchas en San Francisco, Chicago, Filadelfia y Atlanta, entre otras ciudades.

El tema es muy sensible para los afroamericanos y latinos, ya que evoca las luchas antisegregacionistas, para no ir muy lejos, las que encabezó Martín Luther King entre otros activistas que hicieron historia el siglo pasado y que dieron la vida por esa lucha. Por ello, el propio Obama dijo un poco para calmar los ánimos, que si él tuviera un hijo “sería como Trayvon”. La gente que se ha sumado a las manifestaciones de protesta por la decisión de un juez de la causa a favor de Zimmerman, en su mayoría jóvenes, gritaban entre otras consignas que si Trayvon Martin hubiera sido blanco, otra hubiera sido la sentencia.

El juicio contra Zimmerman fue fast track, ya que en poco más de 16 horas a lo largo de dos días, un jurado compuesto por seis mujeres, absolvió a los cargos de asesinato en segundo grado y homicidio involuntario al ejecutor del joven de raza negra, en Sanford, Florida, en febrero del año pasado. El veredicto fue unánime: “No culpable”. Esto sucedió tras tres semanas de testimonios que concluyeron el pasado viernes. El jurado no creyó la versión de la fiscalía de que Zimmerman, de 29 años, persiguió de forma deliberada a Martin porque debido a su raza y su forma de vestir asumió que era un criminal, lo que provocó una pelea que acabó en la muerte del joven negro, quien iba desarmado.

Zimmerman sostuvo que disparó al joven Martin en defensa propia, después de que el adolescente le golpeara repetidamente y golpeara su cabeza contra el suelo. Pero ninguno de los testigos que compareció en el juicio de casi cinco semanas vio cómo se originó la reyerta que acabó con la vida del muchacho negro estudiante de bachillerato en un colegio de la localidad de Miami Gardens, aledaña a Miami. El caso tiene, además, un componente que refiere a otra lucha distinta de derechos civiles, la que posibilita, según las permisivas leyes de Florida, a una persona a defenderse con la máxima fuerza cuando considera que su vida corre peligro y le otorga el beneficio de la duda ante un juez.

La versión de Zimmerman sobre su actuación en defensa propia se fundamentó en que Martin le pegó un puñetazo en la nariz, le empujó y, al caer al suelo, el muchacho se sentó a horcajadas sobre él y comenzó a golpearle y sacudir su cabeza contra el suelo, por lo que tuvo que defenderse y dispararle. El exvigilante voluntario ha mantenido siempre que disparó en defensa propia contra Martin, quien regresaba de noche a la casa de la pareja de su padre y caminaba por la urbanización de la población de Sanford, en el centro de Florida, con la capucha del suéter puesta, lo que despertó las sospechas de Zimmerman.

Cuando fue detenido por la policía, expresó refiriéndose al joven negro: “Parece que está aquí para crear problemas, parece que está drogado o algo. Está lloviendo y está caminando por aquí como si nada”. Ante las preguntas del agente de policía, Zimmerman contestó que el sospechoso se acercaba a él, que tenía la mano en la cintura y que era afroamericano: “Le pasa algo, creo que viene a por mí, tiene algo en las manos, no entiendo qué hace, estos cabrones siempre se salen con la suya”.

El caso es que ese asunto ha encrispado los ánimos de miles y miles de ciudadanos de ascendencia negra y latina que habitan en la Unión Americana, no obstante que quien mató al muchacho es hijo de padre caucásico y madre peruana. No obstante, esto no le resta animadversión de la gente que está convencida de que el asunto reviste tintes discrminatorios contra la raza negra.

Y quizá el factor que más incidió en su sentencia, fue que la ley estatal de Florida, permite desde 1987 que los ciudadanos lleven armas de fuego en sus vehículos, y adquirirlas sin tener que cumplir con el período de espera que requiere la ley federal. Otra ley de 2005, aprobada por el Gobernador Jeb Bush -hermano del expresidente George Bush-, permite a los ciudadanos utilizar la fuerza en caso de amenaza y sin intentar huir antes del peligro. Como sea, para Barack Obama ese asunto significa otra pesadilla para su gobierno. Por eso pide calma a los indignados.

paulinocardenas.wordpress.com

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