¿Se va Romero Deschamps?

PAULINO CÁRDENAS

Según trascendió el pasado lunes en el salón Adolfo Mateos de Los Pinos en donde el presidente Peña Nieto dio a conocer aspectos generales de su iniciativa de reforma energética, el dirigente del sindicato petrolero, el priísta Carlos Romero Deschamps, por fin dejará el cargo. Seguramente enterado de ello, ayer dijo no temerle a ‘la campaña de desprestigio’ que se ha desatado en contra de él y su familia. Se dice que podría ser sustituido por el disidente Jorge Hernández Lira, electo el 19 de octubre de 2012 cuya acta de triunfo obtenido en asamblea con fe notarial fue turnada a la Secretaría del Trabajo, y la tiene en sus manos desde el 2 de enero pasado el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

 “A mí no me espanta que los enemigos del sindicato ataquen a los que hoy representamos, pero lamentablemente hasta con la familia se han metido, sin embargo la unidad del sindicato petrolero no se ha roto, ni se romperá”, aseguró ayer durante la entrega de 505 casas a los trabajadores petroleros de Ciudad Madero, Tamaulipas. Explicó que a pesar de que en los últimos meses ha recibido ataques cada día, eso no le afecta ni al sindicato. Acusó que sus opositores quieren desaparecer al gremio, pero este jueves, en su aniversario, dijo que “el sindicato petrolero, así como nuestra empresa, siguen de pie”.

Lo que más indigna a los mexicanos es que el líder lleva un tren de vida como jeque petrolero del Medio Oriente y no como cabeza de un gremio laboral que percibe un salario de 11 mil pesos mensuales como motorista de Pemex según el nivel salarial G-9 que tiene oficialmente, que con prestaciones alcanza un sueldo mensual de 24,633 pesos, con lo que le ha podido comprar a su hijo un Ferrari Enzo, el auto más caro del mundo, y tener recursos para que su hija viaje a los cinco continentes y compre en las mejores tiendas al estilo doña Elba Esther.

El pasado 31 de enero se registró un estallido en la Torre Ejecutiva de Pemex que provocó la muerte de 37 personas, cuya causa fue explicada hace unos días por la PGR con un argumento inverosímil. Luego se supo que el plan para derrocar a Romero Deschamps y sacarlo del Sindicato fue orquestado por la Sección Metropolitana número 34, que tiene su sede de operaciones precisamente en el edificio corporativo de Marina Nacional donde hubo el estallido. Se empezó a hablar de que los días de Romero Deschamps estaban contados. Pero no.

Volvió a reaparecer en la ceremonia del 75 aniversario de la expropiación petrolera. Después de esa fecha, nuevamente se corrió el rumor de que ‘ahora si’ se iría. Y tampoco. Dicen que la tercera es la vencida y que ‘ahora sí’ se va, según corrió la voz en la ceremonia del pasado lunes. El líder petrolero ha sido señalado una y mil veces como parte de los abusos y corruptelas que privan en la paraestatal, sin que eso lo haya inmutado alguna vez. Incluso en octubre pasado corrió la versión, según fuentes sindicales, de que tenía cáncer de colon.

Pese a las versiones sobre el estado de salud del líder sindical, el 20 de octubre pasado, al día siguiente de la elección de Hernández Lira, la sección 34 del STPRM puso en marcha el proceso para reelegir, por quinta ocasión, a Romero Deschamps al frente del sindicato, pese a que los estatutos del mismo sólo autorizan una sola reelección. En un comunicado, la sección 34 del sindicato petrolero mencionó que los delegados que participarían en la 25 Convención del STPRM respaldaban su reelección, “en virtud del trabajo realizado en beneficio de los trabajadores y sus familias”.

No obstante el negro historial del todavía líder sindical del gremio petrolero, ha resultados ser uno de los intocables del sistema, pese a que a su llegada al poder Peña Nieto dijo que su gobierno no aceptaría ‘intereses intocables’. Tiene pendientes por lo menos dos investigaciones penales. En una se le investiga por presunta asociación delictuosa. El expediente se integró derivado de la controversia del convenio 10-275/04, de octubre de 2004.

Se trata de una operación mediante la cual el entonces director de Petróleos Mexicanos, Raúl Muñoz Leos y Carlos Romero Deschamps, transfirieron 8 mil millones de pesos de Pemex al sindicato, al margen del Consejo de Administración de la paraestatal. Romero Deschamps se ha librado de otras órdenes de aprehensión gracias a su fuero de legislador. Esto aparte de que en 2002 la PGR integró otras dos averiguaciones previas en su contra por los delitos de peculado simple (expediente PGR/UEDO­/102/2002) y por peculado electoral (055/Fepade/2002), derivado del escándalo conocido como Pemexgate.

El 22 de septiembre de 2003 el juez decimotercero, José Luis Moya Flores, libró una orden de aprehensión en su contra por ambos delitos, pero en octubre el juez segundo de Distrito del Circuito 13, con sede en Oaxaca, Tomás Quiroz, le concedió un amparo provisional. En el flanco laboral Romero Deschamps también tiene pendientes otras demandas por su reelección como secretario general del sindicato para el periodo 2007-2012. Luego vino la supuesta quinta reelección que tuvo el 20 de octubre pasado. La lista de pendientes que tiene ante la ley es larga, pero su fuero de legislador lo ha salvado.

La pregunta es si los legisladores soslayarán esa nociva carga que ha padecido la industria petrolera, personificada por uno de los suyos, ante la inminencia de analizar, discutir y votar la reforma energética. ¿Se quiere modernizar la industria petrolera con ese tipo de lastres? ¿Así seguirán las cosas? ¿Que todo cambie en Pemex y sus subsidiarias, para que nada cambie?

paulinocardenas.wordpress.com

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