Tierra Caliente es un polvorín

PAULINO CÁRDENAS

Varios municipios de Tierra Caliente de los estados de Michoacán y Guerrero están a punto de estallar. Sus pobladores están a expensas del cártel de los Caballeros Templarios que manda en gran parte de esas dos entidades federativa, además que las tropas del Ejército enviadas por el gobierno federal, que supuestamente deberían de estar a su favor, más bien parecen estar en su contra, por lo que han decidido autodefenderse de la delincuencia. El gobernador interino, Jesús Reyna García, dicen, es un cero a la izquierda. Incluso se afirma que está casado con la hermana de la esposa de Servando Gómez, alias La Tuta, lider de los Templarios. Cierto o no, el caso es que familias enteras han tenido que abandonar sus poblados, porque han quedado a expensas de los grupos criminales que los tienen sometidos con actos que van desde el secuestro y la extorsión hasta la quema de casas y el crímen vil.

Se calcula que unas 400 personas de esa región huyeron de sus hogares entre el miércoles y el domingo, luego de que hombres armados las amenazaron. Han reiterado que las tropas que ha enviado el gobierno federal no están combatendo ni sometiendo a nadie, a ningún delincuente, “porque cuando los agarran los sueltan enseguida” y afirman que a quienes hostigan “es a nosotros’. Se ha corrido la especie de que los grupos comunitarios han estado siendo armados por el grupo rival de los Templarios, el cártel Jalisco Nueva Generación, lo cual los comuneros indígenas lo niegan. Dicen que las armas son de policías locales vinculados con los criminales. El hecho es que cientos de pobladores han huído de las regiones en conflicto, el cual por el acoso del narco y la indolencia gubernamental, no es remoto que pudiera derivar en un movimiento de insurgencia en esas dos entidades federativas por otros componentes de olvido y desaliento.

El gobierno michoacano más bien le ha sacado al bulto al problema señalando que los comuneros no le ha pedido ayuda y que de hecho no se ha percatado de la situación. El éxodo de los pobladores indígenas de sus viviendas, familias enteras, continúa en la región de Tierra Caliente hacia otras localidades del país, a causa de la violencia. Se quejan de las múltiples vejaciones de que son víctimas por parte del narco, las cuales han llegado a la entrega obligada de sus mujeres bajo amenaza de muerte, sobre todo niñas de las escuelas de entre 11 y 14 años, que escogen como pago de ‘cuotas’ al cártel que los tiene sometidos. La desesperación de los grupos indígenas es mucha y la ayuda del gobierno es prácticamente nula.

Se cree que en el Encuentro Nacional Indígena que se celebra en San Cristóbal, Chiapas, podría abordarse ese drama. El pasado viernes se reunieron integrantes del Congreso Nacional Indígena y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional para iniciar el diálogo sobre la problemática que viven varios pueblos indígenas del país, donde serían escuchados los testimonios y denuncias de los representantes de esas comunidades entre ellos de Michoacán y Guerrero, además de Oaxaca, Jalisco, Sonora, Nayarit y Veracruz, entre otros. No se descarta que el ‘sub’ Marcos, máxima figura del ex grupo rebelde que hizo su aparición en enero de 1994, de mayoría indígena, haga un pronunciamiento esta semana a favor de los indígenas michoacanos y guerrerenses que están entre la espada y la pared.

Desde julio pasado se intensificó la huída de más de 1,000 personas que abandonaron varias de sus comunidades por amenazas de hombres armados. Los desplazados se encuentran en diversos refugios temporales pero piden al gobierno federal ayuda y protección contra los sicarios al servicio de los templarios. Estos hechos ocurren desde mayo pasado, cuando miles de militares y policías empezaron a ser desplegados por el gobierno en la subregión de Tierra Caliente, que abarca parte de los estados de Guerrero y Michoacán, tras el surgimiento en esa zona desde abril pasado de grupos de autodefensa integrados por hombres armados que han dicho que buscan defender a sus comunidades del acoso del cártel de los Templarios. Las armas que poseen los grupos comuntarios se las han quitado a policías locales que, aseguran, están coludidos con los delincuentes.

En San Miguel de Aquila, Michoacán, varios grupos comuntarios de autodefensa la semana pasada fueron desarmados y detenidos por militares, entregados a las autoridades ministeriales y traídos a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, SEIDO, en donde estuvieron incomunicados según la queja de una abogada defensora, cuarenta de los cuales ya fueron consignados acusados por vínculos con el crimen organizado y recluidos a la prisión de Villa Aldama, Veracruz. Dieciseis de ellos podrían quedar en libertad. Sus compañeros de causa han comenzado a realizar diversos actos en protesta por sus detenidos.

El otro foco rojo está en la región de Tierra Caliente en donde este fin de semana las cosas empeoraron. ¿De qué ha servido el Acuerdo por Michoacán, un mecanismo que pretende consensuar políticas públicas, programas sociales y acciones de las fuerzas de seguridad para devolver la paz a ese estado? ¿Y los supuestos acuerdos entre el gobierno y los grupos indígenas acosados por el narco en Guerrero? Ojalá que por andar con su reforma energética al gobierno federal no se le vaya a salir de control ese conflicto, el cual podría generalizarse y prender en otros estados de la República como Chihuahua, Tamaulipas y Sinaloa. ¿En el Encuentro Nacional Indígena que se celebra en San Cristóbal se dirá algo sobre lo que sucede en Guerrero y Michoacán en cuanto a vejaciones, violencia, temor y baños de sangre a que han sido sometidas familias enteras mayoitariamente indígenas?

paulinocardenas.wordpress.com 

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