¿Alguien ha visto a Chuayffet?

PAULINO CÁRDENAS

El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chémor, ha quedado desplazado de los asuntos relacionados con la reforma educativa que han enfrentado al gobierno federal con la CNTE, la disidencia magisterial, cuando el asunto se trata precisamente de una reforma que es del resorte, injerencia y atributo por ley de la dependencia a su cargo. El otrora tiburón blanco de la política, ex gobernador del estado de México, ex secretario de Gobernación y varias veces legislador entre otros importantes cargos, apoyó como nadie la reforma educativa, luego de ser anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto al inicio de su gobierno. Pocos como él, con su reconocida retórica y clara elocuencia, interpretó, como hasta ahora nadie lo ha hecho, la esencia, propósitos y finalidad de esa iniciativa, que hoy ya es ley constitucional para elevar la calidad educativa del país.

Muchos se preguntan por qué ha quedado marginado de un asunto que es esencialmente político-magisterial, cuando él tiene una reconocida capacidad y sobre todo el carácter que a otros les falta, para clarificar lo que ha sido el fondo de la reforma con todas sus variantes, incluida la laboral que es la que más le preocupa a la docencia disidente, cuyo principal reclamo es que fueron ignoradas sus propuestas en los ocho foros organizados por el gobierno federal, sobre las cuales había la promesa de que serían llevadas al Pacto por México para ser discutidas en su seno antes de agendarse en el Legislativo las leyes secundarias de la reforma educativa para su análisis y aprobación. Por ello hoy el reclamo magisterial podría desembocar en un vandalismo generalizado en el DF y en varios estados de la República.

Todavía en abril pasado fue el propio funcionario federal quien detalló que habría dos iniciativas de legislaciones nuevas, con lo que en la Ley General de Educación se buscaría lograr un engranaje entre las tareas que le corresponden a la SEP y las que tiene a su cargo el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), para realizar la evaluación del sistema educativo, y en la que se formularían una serie de principios “cardinales”.

 Otra de las iniciativas, agregó entonces Chuayffet Chémor, es la que buscaría organizar y regir las tareas del INEE, en lo que en realidad sería una ley orgánica; mientras que la tercera sería la discutida Ley del Servicio Profesional Docente.

El hecho es que, al paso del tiempo, de aquella fecha para acá, por razones que pocos conocen, el maestro del buen decir ha quedado marginado del conflicto magisterial que se trae la docencia disidente con el gobierno de Peña Nieto, porque sabe que los privilegios y canongías que han tenido tendrán que irse olvidando de ellas con la reforma y sobre todo con la letra chiquita que quedará en las leyes secundarias, dos de las cuales ya han sido aprobadas por los diputados el pasado 22 de agosto. Se trata de la Ley General de Educación y la Ley del INEE, quedando excluida por ahora la más polémica, la del Servicio Profesional Docente, a discutirse supuestamente en el periodo ordinario de sesiones en septiembre.

Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué quedó excluído Chuayffet de las negociaciones –si es que acaso las habrá– entre la CNTE y el gobierno federal? El presidente Peña Nieto prefirió al secretario de Gobernación como interlocutor único en ese conflicto, no obstante que a los ‘profesores’ disidentes los traen mareados con mesas de ‘negociación’ con senadores y diputados, donde se da por hecho que no se arreglará nada de lo que pretenden los mentores venidos de varios estados de la República. El hidalguense ha dicho que en la reforma educativa –y sus leyes secundarias, incluida la del Servicio Profesional Docente- no hay vuelta atrás, advirtiendo que “se aplicará el estado de Derecho”, contra quienes intenten violentar el imperio de la ley. ¿Más todavía?

¿Qué ha pasado con los derechos de terceros con los plantones, las manifestaciones y los bloqueos por parte de los ‘profesores’ disidentes en el Distrito Federal? ¿No es violentar el imperio de la ley? ¿ Y qué se ha hecho al respecto? ¿El gobierno está en espera que el gobierno que encabeza su tocayo Miguel Ángel Mancera haga su parte? No la va a hacer. Y no lo hará porque está sujeto a lo que manden los que lo llevaron al poder. Está coptado pues. No se sabe lo que habría hecho Emilio Chuayffet en ese caso, dada la experiencia política que tiene y que ha afrontado broncas peliagudas a lo largo de su trayectoria política. Ciertamente Chauyffet es un singular personaje del viejo sistema político mexicano. Ha sido un funcionario controvertido pero con mucho carácter.

Le sirvió a Peña Nieto de mucho en un momento crucial. Su pura presencia en el anuncio que hizo de la reforma educativa era un contundente mensaje. Todo mundo sabía de su enemistad política con Elba Esther Gordillo, la cual alcanzó a estar presente en el recinto donde se hizo el anuncio de la reforma educativa y cuyo mensaje central estaba dirigido directamente a ella y a su imperio magisterial, el SNTE. A los pocos días la maestra fue a parar a la cárcel. Y Chauyffet dejó, de hecho, de aparecer en escena. Se dice que ya no tuvo vela en el entierro de las leyes secundarias ni en nada de lo que ha acontecido a nivel político con la disidencia magisterial hasta la fecha. ¿Por qué? Nadie sabe y nadie supo, como dijo el Monje Loco.

Como sea, para algunos resulta un desperdicio su experiencia como operador político en el caso del conflicto magisterial CNTE-gobierno federal. Más que nada porque los tiene bien puestos, que es lo que se require ante la tosudez y valemadrismo de los ‘profesores’ disidentes que quieren poner de rodillas y contra la pared al gobierno de Peña Nieto, con la complacencia del jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera. ¿O será que al titular de la SEP lo tienen de bateador designado?

paulinocardenas.wordpress.com

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