Peña Nieto es espiado por EU

PAULINO CÁRDENAS

Los mexicanos ignoran lo que contiene la agenda del presidente Enrique Peña Nieto, pero Washington lo sabe todo antes que nadie. El mandatario priísta es espiado por el gobierno norteamericano desde que era candidato al cargo que ahora ostenta. Sus correos electrónicos y llamadas telefónicas, así como sus mensajes de texto personales y de orden público fueron conocidos letra por letra y escuchados palabra por palabra por la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA por sus siglas en inglés), que reportaba de inmediato sus hallazgos al Departamento de Estado así como al presidente Barack Obama, según documentos filtrados por Edward Snowden a varios medios entre ellos The Guardian, según dijo este domingo el periodista estadunidense Glenn Greenwald, columnista de ese diario británico que vive en Río de Janeiro, en el noticiario “Fantástico”, de la cadena de televisión brasileña Globo.

La NSA celebró que pudo infiltrar las comunicaciones de Brasil y México, países a los que califica de “objetivos de alto perfil”, que conocen de actividades de espionaje y tienen sistemas de protección para sus redes dijo el periodista. Lo mismo que a Peña Nieto, le ha sucedido a la presidenta de ese país, Dilma Rousseff. Se infiere que el mandatario norteamericano ha tenido, de primerísima mano, informes detallados sobre los planes del gobierno mexicano con los que el mandatario priísta iniciaría su gestión y aún de los vaivenes que ha tenido su gobierno en los nueve meses de administración. Uno de los propósitos de ese espionaje es obtener información sobre energía y narcóticos. Sin embargo en el ámbito global un asunto que parece preocuparle mucho a Washington es el interés que tiene el gobierno de México por ampliar su relación con Turquía, que está considerado un aliado antisionista de Siria, junto con Rusia, Irán y Líbano.

Es algo que extraña a Washington, ya que México, igual que Brasil, aparecen en un grupo de países, junto con Egipto, India, Irán y Turquía, que la diplomacia estadounidense no sabe si colocarlos en la categoría “amigo, enemigo o problema” en el escenario global, asunto que al Departamento de Estado norteamericano le llama la atención y que está viendo como un “riesgo” para la “estabilidad regional”, obviamente refiriéndose a América. Justamente Turquía estaba incluido en la gira que realiza Peña Nieto esta semana a San Petesburgo, Rusia, en donde se celebrará la reunión del G20, que es el principal foro de cooperación económica y financiera supuestamente con el objetivo de proporcionar un crecimiento mundial más estable.

Sus miembros son Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea. Las economías de los países miembros del G20, representan el 85 por ciento de la producción mundial y sus habitantes, dos tercios de la población mundial. Muchos se preguntarán: ¿Qué tiene que ver el G-20 con el espionaje de EU a Peña Nieto? Por alguna razón que pocos conocen, el mandatario mexicano había incluido en su gira a Turquía, y por otra razón igual de desconocida canceló esa visita hace unos días, señalando que se requería su presencia en México para estar pendiente del proceso de aprobación de sus reformas en el Congreso. Pero el argumento no checa con la realidad. Más bien podría entenderse que fue por no arriesgarse a tener que enfrentar una crisis diplomática con Estados Unidos. Sobre ese viaje muchos se extrañaron e inquirieron: ¿A qué va Peña Nieto a Turquía?

Esta nación es la puerta de entrada por tres mares a Oriente y cuenta con una posición estratégica, ubicándose a medio camino entre Europa y Asia. A pesar de ser un país laico, el 99 por ciento de la población es islámica. Quizá este sea el meollo de la preocupación del Departamento de Estado norteamerciano. Y no solo eso. Quizá tenga un mayor peso de preocupación que Turquía está a un ladito de Siria, en donde está a punto de explotar un conflicto que podría tener un alcance bélico internacional insospechado, ya que el gobierno de ese país está en el banquillo de los acusados: EU y otras naciones aliadas creen que fue el gobierno de Bashar al-Assad el que ordenó bombardear con gases tóxicos a parte de la población que lucha por derrocarlo, cosa que él mandatario sirio niega. Es más: está seguro de que la grupación terroriista Al Qaeda fue la autora de ese ataque en Ghouta con gas sarín contra gente inocente.

Pero a Peña Nieto parece no preocuparle ese marcaje personal que le tiene el Big Brother. En su mensaje de ayer a la Nación nada comentó sino al contrario, se expresó en muy buenos términos de la relacion bilateral con Estados Unidos al que considera un socio estartégico. Pero del espionaje, nada. A principios de julio, cuando el diario brasileño O Globo publicó que el gobierno de México era espiado por Washington, la Secretaría de Relaciones Exteriores condenó “enérgicamente”, a nombre del gobierno, cualquier desviación de la relación entre países, la cual, puntualizó, debe conducirse con “respeto y apego al marco legal”. Pero esta vez, después de lo que hizo público el domingo pasado el columnista de The Guardian, Glenn Greenwald, en Brasil,  la SRE dijo a la agencia AP que no tenía comentarios ante esta información. Lo menos que debería hacer esta dependencia es calificar esa situación como inadmisible e inaceptable, porque es una clara violación a la soberanía de nuestro país.

paulinocardenas.wordpress.com

 

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