Más promesas que realidades

PAULINO CÁRDENAS

A los mexicanos les empieza a hartar la redundante insistencia del presidente Enrique Peña Nieto de girar solo alrededor de sus reformas como tabla de salvación del país, en especial la reforma energética que abarca la industria eléctrica. Lo que quieren es que su gobierno haga algo para reactivar la economía y no espere a que, como varita mágica, con la aprobación de la reforma de la industria petrolera junto con la hacendaria, México salga adelante en el corto plazo, ya que de aprobarse, los resultados se empezarían a ver cuando muy pronto en cinco años en el caso del petróleo, mientras que la parte fiscal pudiera irritar a la población si viene con la carga de expander el IVA a alimentos y medicinas. ¿Y mientras tanto? En términos generales el mensaje del jefe del Ejecutivo federal con motivo de su primer informe de gobierno, más bien decepcionó. Quedó como un presidente reformista, pero de resultados nada. Sobre corrupción ni una palabra. No mencionó por su nombre a los cárteles de la droga y del crimen organizado.

Dijo que en los próximos 120 días deberán arrancar de lleno los planes que trazó su gobierno para este sexenio, no obstante que al corte de los nueve meses que lleva su gobierno, el panorama es bastante desalentador, por lo que tuvo que ocurrir más a hablar de los mismos proyectos que enunció en su toma de posesión, que de realidades concretas. Festinó eso sí, que la Cámara de Diputados haya aprobado la Ley del Servicio Profesional Docente, considerada columna vertebral de la reforma educativa. Y ayer, ya estando en Rusia, felicitó a los senadores por haber hecho lo propio con esa ley reglamentaria que ha sido la manzana de la discordia entre la disidencia magisterial de la CNTE y el gobierno federal, al haber sido aprobada en la sesión del martes. Buen punto a su favor, no obstante que eso enfureció más a las huestes de la docencia disidente.

En su mensaje del lunes pasado en Los Pinos, le dio énfasis al aspecto de seguridad en la que dio cifras sobre la criminalidad que según sus números va a la baja en el país. Solo que no mencionó a los cárteles de la droga y del crimen organizado por su nombre. ¿Eliminando del discurso presidencial a los cárteles habrá sido la solución mágica para desaparecerlos del mapa nacional? En ese mismo rubro dijo que su gobierno no tolerará la justicia por propia mano, refiriéndose sin decirlo, a los grupos de autodefensa y policías comunitarias. No obstante, debido a que la violencia, amagos, secuestros y extorsiones que sufren muchas poblaciones en el país por parte de los cárteles de la droga, la multiplicación de los grupos de autodefensa ha ido creciendo cada vez más.

Pese a haber afirmado que no llegó a administrar el país sino a hacer cambios, Peña Nieto ha preferido concentrarse en ejercer sus supuestos dotes de gurú empresarial en el caso de la industria petrolera, sobre la que tiene cifradas todas sus esperanzas y cuya reforma espera en unos días más sea aprobada en el Congreso de la Unión. ¿Y si no? ¿Todos los planes de gobierno se vendrían abajo? ¿En caso de no aprobarse la reforma energética ahí acabaría el sexenio? Porque parece no haber otras alternativas según la perspectiva presidencial de largo plazo. Al menos en los nueve meses que lleva su gobierno, la economía no solo está estancada sino que va para atrás. Y los pronósticos no son muy optimistas para lo que resta del año, ya que sus proyecciones hasta ahora han sido erráticas.

En términos simples, la economía mexicana atraviesa por un estancamiento e incluso una caída importante en lo que va del año, lo cual es muy preocupante. Hasta en dos ocasiones la Secretaría de Hacienda ha tenido que modificar a la baja sus previsiones de crecimiento. La primera fue de 3.5 a 3.1 por ciento; la segunda, de 3.1 a 1.8 por ciento. Si se le añade el crecimiento poblacional los números se irían a 0. Esto evidentemente son malas noticias para el país. Si el gobierno federal pensaba reducir gastos de la burocracia para tener liquidez, el propio titular de Hacienda, Luis Videgaray despejó la duda al declarar: “No hay ningún recorte al gasto público ni está previsto hacer ningún recorte, por el contrario, el gasto público será ejercido conforme al calendario y será uno de los instrumentos pilares para la aceleración del crecimiento económico”.

Si bien le ha funcionado para su proyecto político construir acuerdos en el seno del Pacto por México a través de un diálogo comcertado entre las dirigencias de los tres principales partidos de México, también es cierto que la política debe ser un factor de responsabilidad para construir un mejor país, con o sin Pacto, el cual empieza a recibir criticas porque se dice que se ha convertido en sustituto del Poder Legislativo, ya que su Consejo es el que decide que sí y qué no aprobar. El reto pues, es reactivar la economía del país y no esperar a que la reforma energética sea la solución mágica que, de aprobarse, sus resultados se verán cuando muy pronto en cinco años.

La frase que va y viene por todo el país de que el mandatario priísta le quedó a deber mucho a los mexicanos en su primeros nueve meses de gestión, tiene una alta dosis de verdad. Su mensaje dejó mucho qué desear. Y es obvio que en los próximos 120 días que fijó de plazo para echar a andar los motores de la economía, su gobierno difícilmente logrará reponer el tiempo perdido en los últimos nueve meses de administración, que no de cambios. Porque lo que ha administrado es la espera para conocer por dónde habrá de caminar su gobierno para hacer realidad el prometido progreso del país. Ojalá en lo sucesivo todo le salga a pedir de boca.

paulinocardenas.wordpress.com

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