Viril denuncia de Dilma Rousseff

PAULINO CÁRDENA

Durante la apertura de la 68 Asamblea General de la ONU y ante el plenario de líderes mundiales, la presidenta brasileña Dilma Rousseff no tuvo empacho en hablar claro del espionaje que ha venido realizando el gobierno norteamericano que encabeza Barack Obama, del que ella y la empresa petrolera Petrobras han sido víctimas. Por ello, el pasado martes en ese importante foro denunció que las recientes revelaciones de espionaje global hechas por el ex consultor de la Agencia Nacional de Inteligencia, Edward Snowden, filtradas a varios influyentes medios, generaron “enojo y repudio entre la opinión pública del mundo” Dijo tajante que es necesario “reglamentar como corresponde la conducta de los estados en cuanto a la utilización de estas tecnologías”, refiriéndose evidentemente al espionaje que a venido realizando desde hace años Estados Unidos a varias naciones, entre ellas México.

Ella hizo lo que su homólogo mexicano no se atrevió hacer en su momento, desde que supo que lo espiaba el gobierno de Washington, luego de que en el programa ‘Fantástico’ de la cadena Globo brasileña se dio a conocer que Estados Unidos espiaba no solo a Brasil sino también a México –específicamente a Peña Nieto cuando era candidato a la presidencia, interceptando llamadas y mensajes vía internet que intercambiaba con sus más allegados, con especial interés a lo que tenía planeado hacer en el tema petrolero–, por lo que la presidenta brasileña tuvo una fuerte y viril reacción en aquel momento y habló de cancelar una visita que tenía programada en octubre a EU como de hecho lo reiteró el martes, proclamando su indignación en la ONU, mientras que por parte de México hubo una muy tibia reacción.

A esa reunión en Nueva York debió asistir el presidente de México, pero canceló su viaje para atender la circunstancia de gravedad y angustia por la que atraviesan los estados afectados por ‘Ingrid’ y ‘Manuel’. De haber asistido, ¿qué hubiera dicho Peña Nieto ante lo que declaró con tanta contundencia la presidenta brasileña Dilma Rousseff? Es obvio que los reporteros que cubren la fuente de la ONU para sus respectivos países, le hubieran pedido su opinión, porque de igual forma él había sido víctima de espionaje por parte del gobierno de Washington. ¿Lo salvó de ir a Nueva York la tragedia que vive el país a causa de la gravedad que viven muchos estados de la República y no solo Guerrero? ¿Sabía de antemano la posición que adoptaría en aquel foro su homóloga brasileña?

Como sea, desde la máxima tribuna mundial, la mandataria de la nación sudamericana advirtió que el “ciberespacio no puede ser utilizado o manipulado como arma de guerra a través del espionaje o el sabotaje”, y no “puede convertirse en un nuevo campo de batalla entre estados”. Anunció que su país buscará “establecer un marco civil multilateral para la utilización de Internet y la protección eficaz de los datos que viajan a través de la red”. Y dijo más: “La excusa de la lucha contra el terrorismo por parte de aquellos que han llevado a cabo las actividades de espionaje es insostenible. Brasil sabe cómo defenderse y protegerse, cómo luchar contra el terrorismo internacional. Somos un país democrático rodeado de países democráticos”.

Doña Dilma expresó con indignación ante el pleno de la Asamblea General de la ONU en donde puso de manifiesto su indignación y dijo que la web “no puede ser arma de guerra” al denunciar ante el máximo foro mundial la política de espionaje de Estados Unidos. Aunque la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos ha violado las leyes de privacidad de forma repetida cada año desde 2008, cuando el Congreso le dio poderes para tareas de monitoreo, según reveló el periódico The Washington Post, violando en primera instancia la soberanía de otras naciones en aras de dar con supuestos planes de ataques terroristas contra la Unión Americana, el gobierno de México se quedó muy corto en el reclamo.

La denuncia de espionaje a Peña Nieto la había hecho en el progama de televisión ‘Fantástico’ de la cadena Globo, el periodista Glenn Greenwald, columnista del diario británico The Guardian, quien reside en Río de Janeiro, con información que le proporcionó Edward Snowden. Al respecto la cancillería mexicana tuvo una reacción timorata que incluso fue cuestionada por el Senado de la República. Se dijo que llamó al embajador Anthony Wayne para aclarar puntos, pero estaba de vacaciones en Londres. La consejera Laura Dogu fue quien recibió la nota diplomática que le fue encargada entregar al subscretario Sergio Alcocer. La reacción del gobierno mexicano fue por demás, muy tibia. De entrada, debió haber existido una averiguación, pero hasta la fecha nada ha habido.

Y cuando muchos suponían que durante la visita que acaba de realizar a México el vicepresidente Joe Biden, el tema del espionaje de Estados Unidos a Peña Nieto iba a ser abordado en la reunión que sostuvo con el mandatario priísta y lo hablado se haría público, todo se concretó a un ‘usted disculpe’ de parte de Obama, aclarándole de paso que el espionaje que realiza el gobiero de Washington según esto ‘es legal’, lo cual fue aceptado sin más por el mandatario mexicano. La postura de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha sido mucho más contundente, por decir lo menos. Tuvo más agallas para el reclamo la presidenta brasileña que su homólogo mexicano. Y lo hizo nada más y nada menos que ante el pleno de la Asamblea General de la ONU, de lo cual deben estar muy congratulados los brasileños.

paulinocardenas.wordpress.com

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