Más impuestos ¿Y la corrupción?

PAULINO CÁRDENAS

¿La corrupción que no quiere ser atacada por el gobierno, los mexicanos la vamos a pagar con nuestros impuestos? es la pregunta que se hace medio mundo, al ver que la reforma hacendaria y fiscal de Peña Nieto trae una carga de más gravámenes, en tanto del tema de la corrupción y su combate nada se ha vuelto a decir, ya que la famosa Comisión Nacional Anticorrupción fue pospuesta para el año que viene, lo que para muchos es señal de que habrá quedado en el olvido, como sucedió en el arranque del gobierno de Miguel de la Madrid, quien anunció que su administración incluiría el combate a la corrupción y a las primeras de cambio tuvo que meter reversa porque se dio cuenta que tendría que pisar muchos callos y había que meter a muchos funcionarios a la cárcel y no se atrevió. Parece que en este gobierno está sucediendo lo mismo.

Debido a las presiones de diversos sectores, la iniciativa de reforma omite imponer el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a alimentos y medicinas para no afectar a las personas de menores ingresos, propone generalizar la tasa de 16 por ciento en todo el país, es decir, aumentarla en las zonas fronterizas donde actualmente es de 11 por ciento. Al parecer también el Ejecutivo federal plantea eliminar las exenciones del IVA en la compra, renta y pago de hipoteca de casas habitación; servicios de enseñanza, transporte público foráneo de pasajeros; espectáculos públicos (excepto teatro y circo). Además, de aprobarse, gravaría las importaciones temporales de maquiladoras, a los chicles y alimento para mascotas, y la compra al mayoreo de oro, joyería, orfebrería, piezas artísticas u ornamentales y lingotes, y establece un aumento al IEPS de refrescos.

La nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), propuesta como parte de la iniciativa de reforma hacendaria del presidente Peña Nieto, daría lugar a una carga tributaria adicional a las personas físicas. En un análisis que reporta la agencia de noticias mexicana Notimex, la consultora señala que la tasa marginal máxima del ISR para personas físicas quedaría en 32 por ciento para quienes tengan ingresos anuales superiores a 500,000 pesos. Además se limitan las deducciones personales de los contribuyentes a la cantidad que resulte menor entre dos veces el salario mínimo o 10 por ciento de los ingresos totales, lo que dará lugar a un incremento importante del impuesto de estas personas.

Asimismo señaló que la iniciativa plantea que las utilidades de las empresas, distribuidas tanto a personas físicas como a residentes en el extranjero, al igual que las ganancias en bolsa obtenidas por estas personas, estarán gravadas a una tasa de 10 por ciento. Las empresas deberán realizar en los meses que restan de 2013 algunos ajustes en sus actividades y definir la forma en que estas reformas afectarán su tasa efectiva para 2014. De igual forma, la propuesta fiscal incrementará la recaudación en 240,000 millones de pesos mediante la eliminación de exenciones y regímenes especiales, al acotar deducciones, a fin de incrementar la base gravable de los impuestos. Con las reformas propuestas al Código Fiscal de la Federación, la autoridad tendrá mayores facultades para comprobar el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes, mediante el uso de la tecnología, a fin de abatir la informalidad, así como la creación de mecanismos para desalentar las prácticas de elusión fiscal y fraude a la ley, puntualizó la consultora. Diversos líderes empresariales también han manifestado su inconformidad con la propuesta presidencial. Por ejemplo, el líder del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, apuntó que el aumento en la recaudación recaería en las empresas. Otros sectores de la iniciativa privada lamentaron que se elimine la consolidación fiscal, una figura que, a decir de la Coparmex, permite que las empresas inviertan en nuevos proyectos, lo cual ya no será pósible de aprobarse la reforma hacendaria tal y como la envió al Congreso el presidente Peña.

En términos sencillos, la reforma hacendaria y fiscal va dirigida a recaudar más, a través de los causantes cautivos de siempre, principalmente trabajadores e inversionistas de pequeñas y medianas empresas, es decir, los mismos que tendrán que llevar la carga impositiva, aunque el slogan oficial siga diciendo que el que gana más pagará más. Nadie cree que se les cobrarán los impuestos que deben de pagar las grandes empresas, dígase lo que se diga en los discursos. Por ello, la gente de todos los sectores que son causantes cautivos, pregunta que si bien habría que pagar más tributos, ¿cuándo se acabará la corrupción? ¿La corrupción que no quiere ser atacada por el gobierno, la vamos a pagar con nuestros impuestos? Son las preguntas que se hacen en todo el país millones de mexicanos que no ven voluntad política por parte del gobierno de Peña Nieto para acabar con la corrupción, lo que implica que seguirá la impunidad.

Baste ver el caso de la devastación provocada recientemente por ‘Ingrid’ y ‘Manuel’ en decenas y decenas de viviendas que se llevó el agua, que provocó derrumbes y aludes que sepultaron casas y familias enteras, porque sus hogares fueron construidos en zonas que no debieron. En ese caso ha aflorado la corrupción en la que estuvieron implicados funcionarios de los tres niveles de gobierno, representantes de empresas constructoras y notarios públicos que actuaron en colusión para edificar casas-habitación en zonas prohibidas, como sucedió en la Costa Chica y en la Costa Grande de Guerrero y su zona de montaña, así como en zona de lujo Punta Diamante de Acapulco, en donde a causa de las torrrenciales lluvias quedaron sin hogar cientos de familias de diversos estratos sociales. ¿De veras se investigará la corrupción que hubo, hasta las últimas consecuencias? Porque los impuestos van.

paulinocardenas.wordpress.com

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