Peña Nieto se sabe vigilado

PAULINO CÁRDENAS

El antecedente de espionaje norteamericano del que fue ‘cliente’ el ex presidente Felipe Calderón, de quien Washington quería saber todo de él como mandatario, de sus gustos y fobias, y sobre todo de sus debilidades personales, también ha afectado la privacidad del actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, que ha sido vigilado igualmente desde que era candidato a la Presidencia en 2012. El actual jefe del Ejecutivo se sabe espiado por el Big Brother, por lo que a trata con frecuencia de despistarlo en cuanto a sus acciones políticas y económicas. Sabe que sin la menor duda sigue estando bajo la mira de la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana (NSA por sus siglas en inglés), que a estas fechas sabe de él seguramente más de lo que él mismo conoce de sí mismo.

El mandatario mexicano está consciente de que el Imperio lo vigila, igual que sucede con al menos otros dos de sus más cercanos colaboradores que tienen que ver con su presente pero más con su futuro político personal. Son los ‘delfines’ más notorios de Peña Nieto. Uno de los asuntos con los que el jefe del Ejecutivo ha traído finto a la NSA, es con el asunto de la lucha anticrimen, en donde las agencias del vecino país ya no tienen la injerencia que tenían en el pasado reciente. Ahora hay una ventanilla única para los asuntos anticrimen ya que las cosas dejaron de ser como eran en el sexenio anterior, donde cada agencia norteamericana acordaba con distintos mandos mexicanos asuntos de estrategia contra los cárteles, con la anuencia del jefe máximo del país y con la gracia de quien era el mandamás de los asuntos de seguridad federal.

Hoy las cosas en ese rubro son distintas –distintas, aunque no mejores–, lo que ha tenido al Departamento de Estado norteamericano sacado de onda. Ese es uno de los ejemplos en los que el actual mandatario priísta ha querido evadir la vigilancia que Washington a través de la NSA le tenía a su antecesor en su guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado. Por ese espionaje permanente del que fue víctima Felipe Calderón, hubo la intromisión descarada de agentes norteamericanos que actuaban bajo consigna y que se desplazaban como Juan por su casa en territorio mexicano, dizque para coadyuvar en el combate a los narcos. Los mandos del Ejército, de la Marina, y de la Policía Federal sobre todo, jugaban el papel de tiples de los agentes gringos. Quien más juego les daba a estos era Genaro Garcíua Luna como cooordinador verdadero de la guerra de Calderón.

Entre otras aberraciones, en el sexenio pasado se dieron los casos del programa ‘Rápido y Furioso’ del impune trasiego de armas de EU a México, y de la vigilancia con aviones no tripulados para dizque seguirle la huella al paso deliberado de armas en territorio mexicano, lo que acabó siendo un pretexto para vigilar otras cosas, ya que al final muchas de las armas introducidas al país con la anuencia de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) y del propio Departamento de Justicia norteamericano, acabaron en manos de sicarios al servicio de los diferentes capos que actuán en el país. Incluso con ellas ejecutaron a más de 200 mexicanos, según reconoció el congresista estadounidense Darrell Issa. Al menos un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Brian Terry, murió a causa de las armas de Rápido y Furioso. Agentes de la ATF revelaron que como parte deese programa, ‘recibieron órdenes para permitir el tráfico de armament de Estados Unidos a México’, con la finalidad, dizque, de detectar a grandes traficantes. Pamplinas.

El caso es que con el espionaje consuetudinario que ha venido realizando la NSA desde hace años y hasta la fecha, a mandatarios de varias naciones, entre ellas a sus ‘aliados estratégicos’ como México y Brasil, revelado por filtraciones a varios importantes medios por Edward Snowden, motivó que la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, reaccionara de manera viril ante esa serie de intromisiones, lo que ha puesto a esa nación al borde del rompimiento de relaciones con Estadosd Unidos, al saber la indignada presidenta que la NSA había estado vigilando su vida pública y privada, así como todo lo relacionado con la empresa petrolera Petrobras. De hecho con Barack Obama las ‘cortó’.  Lo mismo había sucedido el sexenio apasado con Felipe Calderón y luego trascendió que el turno pasó a ser de Enrique Peña Nieto.

El mismo sistema que interceptó miles de mensajes del ex presidente Calderón, fue usado para espiar los mensajes enviados por el actual mandatario Peña Nieto siendo candidato presidencial, que incluyó interceptar llamadas telefónicas realizadas por el priísta donde hablaba de planes y proyectos para cuando asumiera el mando del país que incluyó el futuro de Pemex, aunque hay la sospecha de que ese fisgoneo a su vida pública y privada sigue realizándose hasta la fecha. Al trascender públicamente ese hecho, la Cancillería indicó que México solicitó una investigación sobre los señalamientos de espionaje. Aseguró que se pidió una investigación directamente al presidente Obama quien se comprometió a realizar la investigación solicitada. La Casa Blanca dijo que la explicación se le daría al gobierno mexicano y no sería pública.

Como quiera que sea, el espionaje no parará por parte de EU. Es parte de su tradicional política intromisoria. Y a Peña Nieto parece tenerle sin cuidado si la NSA sabe cosas de él que tal vez ni él sabe de sí mismo. A esta hora sus virtudes y defectos deben estar debidamente clasificados por la tecnología de punta que utiliza la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana, cuando decide conocer hasta lo que no de cualquier personaje de la política mundial. Además, este gobierno no se pondrá a pelear con Sansón a las patadas por nimiedades. Y menos con su principal ‘socio estratégico’, ahora que está en juego la reforma energética, sobre todo cuando los principales clientes para privatizar la industria petrolera están en territorio que domina el fisgón husmeador de vidas públicas y privadas, el otrora llamado Tío Sam, hoy mejor conocido como el Big Brother o como siempre le ha gustado que le digan: el Policía del mundo.

paulinocardenas.wordpress.com

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