Furia en Brasil por privatización

Paulino Cárdenas

En Brasil, centenares de activistas, entre los que se encontraban sindicalistas, estudiantes y representantes de partidos de izquierda, protestaron furiosamente y a quienes soldados y policía los reprimieron el pasado lunes en las afueras del hotel Windsor, en la zona Barra de Tijuca, en donde se realizó la subasta para el otorgamiento de una concesión petrolera para explotar el yacimiento más grande de esa nación llamado Libra. Los opositores alegaban a gritos que ello significa entregar a transnacionales un patrimonio que debería ser exclusivo de los brasileños. La mayor reserva petrolera brasileña será explotada por un consorcio integrado por Petrobras, Shell, Total y las chinas CNPC y CNOOC, anunció la estatal Agencia Nacional de Petróleo.

“Creemos que al ser una reserva estratégica no debe ser licitada. Petrobras tiene capacidad y está capacitada para explotar Libra”, indicó Ronaldo Leite, presidente del núcleo de Río de Janeiro de la central sindical CTB. Para Hugo Fagundes, del sindicato de petroleros de Río de Janeiro, conceder a empresas extranjeras el derecho a explotar el campo de Libra significa entregar a transnacionales un patrimonio que debería ser exclusivo de los brasileños. El gigantesco campo es de mil 500 kilómetros cuadrados con reservas probadas de entre 8 mil y 12 mil millones de barriles de crudo, que casi duplica las reservas probadas actuales de crudo y gas de Brasil.

Se trata de la mayor subasta petrolera en la historia de ese país y la primera que realiza bajo un nuevo marco normativo denominado “modelo de repartición”, que define que la estatal Petrobras tenga una participación mínima de 30 por ciento en todos los consorcios. Bajo esa norma, Petrobras tendrá una participación de 40 por ciento del yacimiento, 10 por ciento más de lo exigido por la ley y será el operador. En tanto, Shell y Total participarán con 20 por ciento cada una, mientras las dos firmas chinas con 10 por ciento cada una. Las compañías entregarán al gobierno brasileño 41.65 por ciento de su petróleo de ganancia, o petróleo producido después del pago de los costos de la inversión inicial, según el nuevo acuerdo de producción compartida.

Como sea, las protestas en Brasil no se hicieron esperar. ¿Será presagio de lo que aquí pudiera pasar? Habrá que ver si el ejemplo de los activistas brasileños no cunde en nuestro país, por parte de quienes se oponen sistemáticamente más a Peña Nieto que a la privatización de la industria petrolera. Eso se verá una vez que en el Congreso de la Unión se abra formalmente el telón para estudiar la propuesta.  Además de la del Ejecutivo federal que es impulsada por el PRI, las comisiones dictaminadoras de la reforma energética deben analizar las propuestas del PRD y la del PAN. Aunque no hay plazos fatales, se cree que la reforma podría estar aprobada antes del 15 de diciembre.

Los sindicalistas y otros movimientos brasileños contrarios a la licitación afirman que la normativa adoptada constituye una “entrega” de una de las mayores riquezas del país a empresas extranjeras y sostienen que se trata de una forma de privatización. Los partidos de izquierda acusaron de “traición” a la presidenta Rousseff y las fuerzas nacionalistas que apoyaron su campaña a la presidencia en 2010; amenazan con retirarle su apoyo para la reelección de octubre de 2014. “En su campaña presidencial Dilma dijo que sería un crimen entregar las reservas del pre-sal –la formación geológica submarina donde se acumulan enormes reservas de petróleo y gas– a transnacionales, y hoy está traicionando su promesa de campaña”, dijo Aparecido Morais, de la Central General de los Trabajadores de Brasil.

Las protestas derivaron en un zafarrancho entre manifestantes y policías, mientras que la presidentea Rousseff habló del ’exito’ de la licitación, lo cual, afirmó, provocará “una pequeña revolución” en el país. “Para que tengan una idea de lo que esto significa, basta recordar que la producción total de Brasil en 2013 debe ser de 2.1 millones de barriles diarios, mientras Libra alcanzará en su pico de producción 1.4 millones de barriles por día”, planteó. “De aquí a una década Libra puede representar, sola, 67 por ciento de toda la producción actual de petróleo de Brasil”, subrayó.

Al concretarse la primera ronda de licitación dijo que se obtendrá una ganancia inmediata de 7 mil millones de dólares, que pagará el consorcio para comenzar a trabajar. Según analistas, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff necesita ese dinero para terminar el año con un superávit primario favorable. El caso es que las protestas no se dejaron esperar en aquel país.

¿Ese escenario no tardará en comenzar a verse en México muy pronto, si como dice la izquierda dividida, no permitirá que la reforma energética encaminada a privatizar la industria petrolera, sea aprobada en el Congreso las modificaciones a los artículos 27 y 28 constitucionales para permitir la participación del sector privado en la industria energética, que según la propuesta presidencial asegurará que la nación controle la renta del petróleo y se reorganicen integralmente las paraestatales Pemex y CFE?

Según Peña Nieto, entre los objetivos principales de dicha reforma está el mejorar la economía de las familias; bajarán los costos de los recibos de la luz, habrá gas más barato y se podrán producir fertilizantes a mejor precio, lo que resultará en alimentos más baratos. Y lo principal, según el mandatario priísta: Aumentarán la inversión y los empleos y se crearan nuevos trabajos en los próximos años. El caso es que las cabezas de las tribus perredistas no le creen y al parecer alistan a sus huestes para poner de cabeza a la capital del país y otras ciudades, como si con lo de las mafias magisteriales no bastara.

http://www.paulinocardenas.wordpress.com

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