Segob sabía que habría ataques

PAULINO CÁRDENAS

Desde la semana pasada la Secretaría de Gobernación había alertado a varios mandatarios de estar atentos en cuanto a sus dispositivos de seguridad, ante la posibilidad de que pudiera haber ataques contra instalaciones estratégicas en la región en donde dominan diversos cárteles, información supuestamente obtenida por los servicios de inteligencia del gobierno que habrían sido cruzados con el de los servicios del Ejército, la Marina y de la Policía Federal. El pasado viernes hubo una  reunión del gabinete de seguridad en la Torre Mayor de la ciudad de México encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong, en la que se supone habría sido abordado el tema, aunque de ello nada trascendió. Se supone que el gobernador Fausto Vallejo habría sido enterado de la ‘inminencia’ de ataques subversivos en su estado.

Un día después de esa reunión de seguridad fue que se registraron los ataques en Michoacán contra l8 subestaciones de la CFE y al menos 6 gasolineras en distintos municipios de esa entidad que fueron incendiadas intencionalmente, además de explosiones con granadas, tiroteos con armas de alto poder y el lanzamiento de decenas de bombas molotov, causando terror entre los pobladores de al menos una docena de municipios. Tanto el gobernador de la entidad, como el vocero del gobierno federal señalaron por separado que en Michoacán todo estaba bajo control y que se estaban investigando los hechos para llegar ‘hasta las últimas consecuencias’, muletilla con la que siempre salen las autoridades que al final no investigan nada.

El caso es que la Secretaría de Gobernación había alertado a varios mandatarios de la ‘inminencia’ de ese tipo de ataques subversivos en la región donde se ensoñorean los cárteles de los Caballeros Templarios, de lo que queda de la Familia Michoacana, y de los cárteles del Golfo, de Jalisco Nueva Generación, los de Sinaloa y de Los Zetas, según declaró el gobernador de Colima, Mario Anguiano Moreno, quien mencionó que se había alertado por parte de la Segob “de la posibilidad de que se perpetraran estos ataques en todos los estados”, incluso en el que él gobierna.

Anguiano Moreno señaló: “Se nos pidió organizar una reunión de todo el equipo de seguridad, con representantes de las dependencias estatales, federales y municipales, y se revisaran todas las áreas estratégicas”. Añadió que después de los hecho sucedidos en Michoacán, se habló con representantes de la CFE, quienes presentaron un informe de cuáles eran los aspectos que consideraban vulnerables de sus instalaciones y se armó un plan de trabajo y tomaron las medidas pertinentes “y ahora se intensificarán”.

Informó que también se realizaron reuniones con representantes de Petróleos Mexicanos cuyas instalaciones se distribuyen en varias partes de la entidad, especialmente en el puerto de Manzanillo y en el poblado de Lo de Villa. “Sí fue un aspecto (los ataques a instalaciones estratégicas) que ya se preveía por parte del Gobierno Federal, sí hubo un señalamiento, se nos pidió organizar esta reunión y poder revisar los aspectos estratégicos como el puerto de Manzanillo”. Indicó que del análisis, “lo único que se planteó como objetivo fue reforzar un poco más toda la estrategia implementada, pero el puerto no se ve como un elemento de alto riesgo”. Lo cierto fue que Michoacán fue donde detonaron los ataques subversivos que ya preveía Gobernación desde la semana pasada y que el vocero de seguridad federal, Eduardo Sánchez, calificó de actos ‘vandálicos’ cuando en realidad fueron viles actos terroristas.

Los pobladores de varios municipios michoacanos están sumergidos en el  miedo y el terror, y sometidos desde hace tiempo a las violaciones de sus derechos por parte de los Caballeros Templarios y otros cárteles, lo que contrasta con las declaraciones de las autoridades locales y federales que quieren hacer creer que en ese estado de la República no pasa nada. Pero Michoacán no es el único caso. Lo cierto es que ni el gobierno estatal ni el federal han sido capaces de darle protección y seguridad a los mexicanos que habitan en zonas de alto riesgo donde mandan los cárteles. Las fuerzas federales destacadas en esas regiones se dedican a desarmar a la población que ha tenido que organizarse para defenderse de los criminales que los acosan desde hace tiempo, en lugar de ir en contra de los cárteles que dominan la plaza y que tiene sometidas a decenas de comunidades en más de la mitad del país.

De ahí que en el caso de Michoacán, hasta el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, señaló que ese estado de la República ya se convirtió en un ‘estado fallido’ al quedar en poder del crimen organizado. Independientementede lo que digan los cánones, el avance de la criminalidad y la pérdida de legitimidad de las autoridades, junto con el deterioro progresivo de los servicios públicos, más las violaciones de los derechos humanos, la ineficacia del aparato de seguridad del Estado y su uso contrario a lo que debería ser, es por lo que se habla de que Michoacán es un ‘estado fallido’.

Resulta evidente que sino puede darle protección y seguridad a sus gobernados quien gobierna como es su obligación constitucional, y donde hay poderes fácticos en lo interno y externo que rebasan a las autoridades como es el caso, y donde prevalece el caos, el miedo, el terror y la angustia permanente de su gente, si no es un estado fallido, entonces ¿como calificar a esa entidad? Por lo pronto, lo que ha trascendido es que Gobernación sabía de la ‘inminencia’ en los ataques que habría en varios estados de la República. La pregunta es que si ello apenas comienza. La otra es que no basta con advertir que habrá ataques por parte de grupos subversivos, sino que es necesario evitarlos. El cómo evitarlo es el gran reto.

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