Empinada cuesta de enero

PAULINO CÁRDENAS

A partir del 1 de enero de 2014 entrarán en vigor las nuevas medidas tributarias que aprobó el Congreso de la Unión. Eso quiere decir que mucho productos, empezando por los de primera necesidad, se encarecerán sustancialmente. A partir del primer día del año se incrementará 6 centavos mensuales la compra de gasolina Magna y 8 centavos la compra de gasolina Premium. Esos aumentos son los más inflacionarios de todos, ya que los comerciantes y prestadores de servicios, con ese pretexto, incrementan sus precios sin decir agua va. Lo cierto es que todo lo que se transporta se encarece con el alza a las gasolinas, que durante el año que empieza seguirán en aumento cada mes. Sin embargo, los sueldos de la clase trabajadora seguirán prácticamente igual, y la desproporción entre el ingreso familiar y el aumento en los precios, será la parte más agobiante y angustiosa del año para millones de mexicanos.

Si en las zonas urbanas se empezarán a vivir etapas muy difíciles a partir del primer día de enero próximo en donde mucha gente empezará a tronarse los dedos y hacer maravillas para que le alcance el presupuesto familiar por la carestía que se avecina, habrá que imaginarse lo que acontecerá con las familias más pobres de México que suman millones, las cuales no podrán satisfacer sus necesidades más ingentes, sobre todo aquellas que viven en las zonas más alejadas del país, en zonas desérticas o serranas que es donde habitan comunidades indígenas, que históricamente han sido las más olvidadas de los gobiernos, excepto en época de elecciones. Pero hay miles y miles de familias que habitan en zonas semiurbanas, donde también la ayuda gubernamental se queda en el camino, en programas de carácter social que se utilizan más bien para asuntos electoreros. Eso lo sabe todo  México.

La varita mágica del petróleo, que con la reforma energética recién aprobada no dará resultados al corto plazo, si es que los da, será utilizada como la zanahoria en las carreras de galgos, de la cual se seguirá hablando como la medida ‘histórica’ que conmovió a tal grado al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que sin mayor recato  comparó a Peña Nieto con el prócer libertario José María Morelos y Pavón, sin tener idea de lo que históricamente representa quien luchó por la causa de la Independencia junto a Miguel  rHidalgo, y que quiso compara con quien le abrió nuevamente las puertas a los emporios petroleros para que vengan a explotar nuestro hidrocarburos como antaño. Esa comparación de Morelos con Peña no tuvo medida, por lo que le valió severas críticas al funcionario encargado de la seguridad interna. Y no fue para menos.

El hecho es que a partir del primer día de enero, entrará en vigor una de las etapas más difíciles del actual sexenio, en cuyo primer año la administración de Enrique Peña Nieto le quedó a deber mucho a los mexicanos; una serie de cosas que según sus planes iniciales iba a lograr desde el arranque del nuevo régimen. Lejos de eso, la economía sufrió un severo retroceso en los primeros doce meses del sexenio y las expectativas para el año próximo no son para nada halagüeñas para millones de mexicanos. Quizá la elite del poder no sufra los embates de esa debacle económica, pero la gran mayoría sí. Estiman los analistas independientes que 2014 podría ser igual o peor que 2013. La llamada cuesta de enero será mucho más empinada que otros años, con la homologación del IVA a 16 por ciento en zonas fronterizas y con el aumento al Impuesto Sobre la Renta, ISR, de 32 por ciento a quienes obtengan 750 mil pesos anuales en salarios y 34 por ciento a los que tengan ingresos superiores al millón de pesos al año. Para quienes ganen más de 3 millones el impuesto será de 35 por ciento.

Los transportes foráneos aumentarán 16 por ciento. Además del aumento en las gasolinas para automotores, la turbosina que se utiliza en los aviones se gravará a partir de 2014, lo que significa que por cada litro se pagarán 12.40 pesos. La medida también incluye a otros kerosenos y se basa en la aplicación de un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Esto equivale a que el precio del boleto de avión aumentará. Por otro lado, habrá limites a la deducción de impuestos. Esto quiere decir, que todas aquellas personas físicas que realizan su declaración anual, podrán deducir de ahora en adelante un monto equivalente al 50 por ciento de su ingreso anual total.

Asímismo se gravarán ganancias en la Bolsa Mexicana de Valores. Las personas físicas deberán pagar una tasa de 10 por ciento sobre la ganancia que obtengan por la compra de acciones en la bolsa de valores. El gravamen será similar cuando dichas ganancias sean obtenidas por residentes en el extranjero. En el miso caso estará la explotación minera. En este cas se tendrá que pagar el 7.5 de los ingresos por la explotación. De esta recaudación cada municipio del país donde se realiza esta explotación minera, recibirá 50 por ciento de los recursos recaudados con esta actividad. Mientras las entidades contarán con el 30 por ciento de esa recaudación y la federación con el 20 por ciento  de los recursos.

En cuanto al IETU  y el Impuesto por Depósitos, el Congreso determinó la desaparición del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) y el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), con el objetivo de que los ingresos empresariales estén gravados solo en el ISR. Finalmente, como se había dicho, en Refrescos y bebidas azucaradas se pagará un peso adicional por cada litro de este tipo de líquidos, entre los que se incluye a los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores que al diluirse permitan obtener bebidas saborizadas, que contengan cualquier tipo de azúcares añadidas.

Respecto a los chicles y gomas de mascar, debido a que este producto no se considera un alimento, los consumidores deberán pagar un 16 por ciento adicional. Los alimentos ‘chatarra’ se incrementarán 8 por ciento el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para los llamados alimentos chatarra, alimentos que contengan 275 kilocalorías o mayor por cada 100 gramos, en los que se incluyen: dulces, confites, bombones, chocolates, nieves y helados, galletas y pastas alimenticias, cerveza y refrescos embotellados. En síntesis, la carestía será el peor azote de 2014 para millones de mexicanos. La cuesta de enero se prolongará hasta diciembre.

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