Comienza un sinuoso 2014

PAULINO CÁRDENAS

Luego de señalar que 2013 fue “un año decisivo en la vida nacional” ya que significó  “un periodo de transformación y renovación” para el país, Enrique Peña Nieto dijo que para el 2014 “nos corresponde redoblar el esfuerzo para que sea un mejor año para México”. Los deseos de los mexicanos son que los planes y proyectos del gobierno y las reformas recientemente aprobadas, se conviertan en realidad para que el año que comienza no resulte otro más de promesas incumplidas. Aunque el mensaje presidencial para este año es muy optimista, el panorama no resulta nada halagüeño para la mayoría, ya que desde las últimas semanas comenzaron a verse alzas en los precios a causa sobre todo de los incrementos en las gasolinas que seguirán, el primero de los cuales de este año ya se dio, y es lo encarece todo lo que se transporta. Todos los sectores productivos del país esperan un repunte de la economía. Está además la carga impositiva que se aplicará con las nuevas reglas de la miscelánea fiscal.

Hay quienes creen que la carestía será el peor azote de 2014 para millones de mexicanos y que la cuesta de enero se prolongará hasta diciembre. En tanto los sueldos de la clase trabajadora seguirán prácticamente igual, y la desproporción entre el ingreso familiar y el aumento en los precios, será la parte más agobiante y angustiosa del año para la inmensa mayoría. En las zonas urbanas y semiurbanas se empezarán a vivir situaciones de precariedad económica familiar, con la escalada de aumentos que se irán dando al paso de las semanas y los meses, los cuales se empezaron a dejar sentir desde finales del año. Las familias más pobres de México serán las que más penurias pasarán en este año que comienza. Ya no se diga aquellas que viven en las zonas más alejadas del país, en zonas desérticas o serranas que es donde habitan comunidades indígenas, que históricamente han sido las más olvidadas de los gobiernos.

A partir de este año comenzará una de las etapas más difíciles del actual sexenio, en cuyo primer año la administración de Peña Nieto le quedó a deber mucho a los mexicanos; una serie de promesas que según sus planes iniciales iba a lograr desde el arranque el nuevo régimen. Lejos de eso,  en 2013 la economía sufrió un severo retroceso desde los primeros meses del año; por ello, para millones de mexicanos las expectativas para este 2014 no son para nada halagüeñas, aunque el discurso oficial estará machacando lo contrario. La gente lo que quiere son empleos bien remunerados y que el dinero les alcance para llevar una vida digna y productiva. Ya no quiere saber de promesas, planes y proyectos de gobierno; lo que quiere es que de lo enunciativo se pase al aterrizaje y a la concreción de realidades. Dicho de otro modo, ya la gente no quiere palabras; quiere hechos en el rubro de su economía familiar.

La otra asignatura pendiente es la inseguridad, que continúa en igual o peor situación de cuando inició el sexenio. Solo hay que ver la interminable cadena de ejecuciones y el número de fosas clandestinas que siguen apareciendo, a donde han ido a parar cientos de muertos, se supone que derivados de luchas entre organizaciones delictivas que se pelean territorios, sin que las autoridades sepan qué hacer. Se sigue rumorando si acaso no es simulada la lucha del gobierno federal contra los cárteles de la droga, prefiriendo la nociva práctica del dejar hacer y el dejar pasar. Michoacán es un caso fehaciente de ello; Chihuahua es otro, por solo mencionar dos de los estados de la República que padecen en mayor o menor medida los embates del crimen organizado y de los cárteles de la droga, pese al desplazamiento de fuerzas militares y policiales, que se han dado en diversas zonas conflictivas, pero con magros resultados.

De hecho el mapa delictivo ha ido modificándose. Las propias organizaciones criminales, han cambiado de estrategias e incluso han hecho alianzas para enfrentar a otros cárteles. Esos cambios se han puesto de manifiesto primordialmente en la franja noroeste del país y en la costa del Pacífico mexicano. La lucha por controlar territorios de operación y esferas de influencia estarían motivando adecuaciones en el sistema operativo de Seguridad y de las propias Fuerzas Armadas. El foco rojo se sigue ubicando en la región Guerrero, Morelos y Estado de México, ocurre por la cercanía que tiene con Michoacán, donde el grupo criminal Los Caballeros Templarios desafían a las autoridades; sobre Guanajuato, también tienen un grado de influencia.

En cuanto a la serie de ejecuciones, se siguen dando en estados como Chihuahua,  Guerrero, Sinaloa, Jalisco, Coahuila, Michoacán, Estado de México, Morelos, Nuevo León y Guanajuato. También se ha acentuado su incremento en Durango, Michoacán, Guanajuato, Sonora, Guerrero, Coahuila y Estado de México. En cuanto al secuestro, las cifras también han ido en aumento en 2013, al grado que el presidente Peña Nieto le ordenó a la Secretaría de Gobernación a presentar en enero una estrategia específica para contener y disminuir los índices de secuestro, delito que, reconoció, presentó una alza en los últimos meses.

Como sea, en su mensaje de felicitación del Nuevo Año, Peña Nieto se concretó a reconocer el 2013 como “un año decisivo en la vida nacional” y “un año de transformación y renovación para México”, y atribuyéndole al 2014 la virtud de que será un mejor año para México. “En el Gobierno de la República trabajaremos para que las reformas y sus beneficios se sientan y se vivan en el día a día de todos los mexicanos”, dijo Peña Nieto, quien expresó su deseo de que el nuevo año “traiga consigo salud, felicidad, éxitos y realizaciones personales y profesionales”. Los mexicanos esperan que esos deseos presidenciales se transformen en realidad, por el bien del país.

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