Y las promesas siguen

PAULINO CÁRDENAS

Mientras que las cosas tienden a empeorar, empezando por la pronunciada cuesta de enero que lleva la pesada carga de más impuestos para millones de mexicanos, y los problemas de inseguridad que no paran en Michoacán y otros estados donde siguen las matanzas, junto con la violencia callejera que propician las huestes del magisterio disidente que insisten en seguir retando a los gobiernos capitalino y federal, más los actos vandálicos del cártel antiPeña y eventos que se han vuelto cotidianos como el robo de combustible que sigue en aumento en todo el país, igual que los robos a  casas habitación y joyerías mas la corrupción e impunidad que son el pan nuestro de cada día, el presidente Enrique Peña Nieto sigue prometiendo más y más sueños a los gobernados, ahora con que pronto lanzará una reforma ‘profunda’ para reactivar el siempre olvidado campo mexicano, además de las promesas de una mejor vida que insiste vendrá a partir de este año para el país y sus habitantes, derivada de la reforma energética.

Como el prometer no empobrece, habría que recordar que el jefe del Ejecutivo, en su primer mensaje como presidente constitucional de México anunció lo que sería el eje del gobierno que iniciaba: recuperar la paz del país, atender a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico y emprender una cruzada nacional contra el hambre. En realidad fueron 13 las promesas que hizo en su primer discurso. Pero el primer eje de su gobierno, dijo, “es lograr un México en paz. Pondremos al ciudadano y a su familia en el centro de las políticas de seguridad”. A diferencia de su antecesor, el presidente Peña Nieto dijo que el delito no puede combatirse sólo con acciones de fuerza. “Debemos cambiar de paradigma, entender que no habrá seguridad mientras no haya justicia”. Pero todo quedó en promesa, porque muchos mexicanos en diferentes estados del país siguen padeciendo de inseguridad y de injusticias.

¿Qué ha sucedido con las víctimas de la guerra contra el narcotráfico? De hecho nada. La batalla que inicio el poeta Javier Sicilia para dignificar a los muertos de la guerra de Calderón e indagar detalles de los decesos y saber dónde fueron a parar tantos cadáveres, hasta ahora ha sido una lucha infructuosa. La promesa del gobierno de Peña Nieto de atender a las víctimas e indagar lo sucedido con cada muerto, ha quedado en el intento. Habría que preguntarle a la periodista Marcela Turati, autora del libro ‘Fuego cruzado’ (editorial Grijalbo), lo que opina al respecto. Ella se dio a la tarea de relatar la guerra contra el crimen organizado desde la visión de las víctimas. Señala que un número frío, indiferenciado, suma a los caídos por la llamada “guerra contra el narcotráfico”, la Estrategia Nacional de Seguridad encabezada por el gobierno de Calderón.

Pero en la periferia de la contabilidad oficial, señala, se esconden las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, nuevos huérfanos (de padres y autoridades), viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas, pueblos exiliados por el miedo o que lidian con sus pesadillas, así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado “daño colateral”. Las historias relatadas en ‘Fuego cruzado’ hablan de las sombras del mayor conflicto armado de los años recientes en México: por un lado, las penumbras de la desinformación (más allá de las muertes contabilizadas), y por otro, el ocultamiento de las propias víctimas debido al estigma que las convierte en sospechosas de su desgracia. Los damnificados de esta guerra suman ya en cientos de miles, dispersos en pueblos perdidos o habitando en las grandes ciudades: muchos de ellos son victimas azarosas de los grupos delictivos, otros tantos, de las fuerzas que pretenden sofocar la violencia con más violencia, señala la autora.

Y en cuanto el combate a la pobreza, como todos los presidentes lo han hecho, Peña Nieto dijo que los programas sociales deben evolucionar para arrojar mejores resultados, al afirmar que la Cruzada Nacional contra el Hambre ‘no es una medida asistencialista, sino una estrategia integral de combate a la pobreza de nueva generación’. Desde Las Margaritas, Chiapas, el mandatario federal afirmó que la cruzada no trata sólo de repartir alimentos entre quienes carecen de ellos, sino de poner en marcha una estrategia integral. El priísta mexiquense indicó que en los últimos años se avanzó contra la pobreza, pero no es suficiente, ya que no se han tenido avances mayores. Y de hecho, el programa no ha avanzado en su gobierno  como estaba proyectado. El ambicioso programa le fue encargado a la titular de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, pero está atorado.

Y como ese tema, hay otros que han quedado en promesas mas que en realidades. No obstante, hay dos lápidas muy pesadas con las que los mexicanos tendrán que transitar a lo largo de este año y quizá más allá. Una es la económica por la carestía que ya se disparó por los aumentos de las gasolinas y con el pretexto de la nueva carga fiscal que le pega a todas las actividades y personas físicas y morales, y la otra es la inseguridad que lejos de aminorar ha ido aumentando en diversas entidades federativas del país. El presidente Peña Nieto sigue confiado en que con la reforma energética que ya alcanzó rango constitucional, y con sus leyes reglamentarias que habrán de ser analizada y aprobadas en el próximo periodo de sesiones en el Congreso, México será otro.

Y en la celebración del 99 aniversario de la primera Ley Agraria, efectuada este lunes en Boca del Río, Veracruz,  Peña Nieto dijo que este año su gobierno impulsará una “profunda reforma” del campo, que lo ponga al día y lo haga más competitivo. La iniciativa, que ya está en revisión, será presentada al Congreso en el próximo periodo legislativo. Ojalá no se quede en promesa ya que ese sector ha sido tradicionalmente el maás olvidado de todos por cada presidente de la República que ha tenido México. Hacen mucha alharaca mediática de que ayudarán a los hombres del campo, pero al final de cuentas todo queda en cuentos. Ahí está la historia para comprobarlo. Para contar con su voto en época de elecciones, para eso sí sirven los campiranos.

Anuncios

Comentarios desactivados en Y las promesas siguen

Archivado bajo Y las promesas siguen

Los comentarios están cerrados.