Reforma energetica obligó ayuda

PAULINO CÁRDENAS

Sin duda obligado por las circunstancias de tratar de mejorar la pésima imagen y percepción que se tiene de México en el exterior, derivado de los hechos de sangre, violencia e inseguridad que se vive en gran parte del territorio nacional, la medida ordenada por el presidente Peña Nieto de ayuda urgente a Michoacán en donde más se enconó el problema, es un gesto que le reconocen los michoacanos y muchos mexicanos que venían viendo cómo se deterioraba ese estado y se le deshacía de las manos al gobernador Fausto Vallejo, por lo que el mandatario federal decidió, aunque tardíamente, ir en auxilio de ese estado de la República que siempre se distinguió por ser una entidad pujante y autosuficiente, cuyos habitantes siempre han estado comprometidos con el trabajo, la armonía social y la no violencia. Pero todo tiene un límite y el hartazgo llegó. Por la negligencia, ineficiencia, olvido e inacción del gobierno local y el federal algunas comunidades comenzaron a armarse para defenderse por sí sola de los agravios del crimen organizado y los cárteles de la droga.

Durante todo el año pasado el propósito del gobierno federal se concentró en tratar de convencer a los mexicanos que las reformas estructurales eran buenas para el país, al tiempo que en el hoy moribundo Pacto por México se hacían las negociaciones políticas con los dirigentes de los partidos de oposición que optaron por alinearse con el partido en el poder y acceder a lo que el jefe del Ejecutivo proponía, previas al envío de cada reforma al Legislativo. Hoy los partidos de oposición, sobre todo el que representa a una de las  izquierdas, el PRD, se dice engañado y defraudado, aunque la realidad es que fue chamaqueado por el gobierno priísta, por lo que a estas alturas no le queda llorar su autosometimiento a Peña Nieto. El otro partido de oposición, el PAN, cree haber sacado mejor provecho de los arreglos pactados, sobre todo por parte de su dirigente que aspira repetir en el cargo, objetivo para el cual parece contar con la simpatía del gobierno federal.

De esa forma, toda la atención de los hombres del presidente, apoyados con gran cantidad de recursos del gobierno federal, se sumaron a la campaña nacional de convencimiento durante todo 2013. No obstante los llamados de auxilio de los michoacanos que habían estado –y que siguen estándolo en muchas comunidades de esa entidad–, bajo el yugo de la criminalidad organizada, no hubo respuesta al clamor de esos llamados de desesperación, por la ineficiencia del gobierno local –al que incluso en varias ocasiones acusaron los dirigentes de los afectados de estar vinculado con los capos de los cárteles de la droga– y porque para el gobierno federal no había otra prioridad que las reformas. De todas –educativa, telecomunicaciones, hacendaria, política y financiera–, la energética era la más importante para el jefe del Ejecutivo federal. Fue a la que le apostó todo. Y fue aprobada.

Aunque aún falta que el Legislativo apruebe las leyes secundarias de cada reforma, se da por hecho que con los votos del PRI y del Partido Verde pasarán sin problemas. Sin embargo, la reforma constitucional en materia energética, además de traerle beneficios económicos y sociales al país, podría oxigenar de paso a Pemex que le permitirían su reestructuración organizacional, lo mismo que sucedería con la industria eléctrica en donde se requiere también inversión en tecnología para la modernización y el crecimiento en ese sector. Las promesas para los mexicanos son que bajarán el costo de la energía eléctrica y de los combustibles. En suma, la apuesta del gobierno es que se den pronto las condiciones para atraer fuertes inversiones no solo para la industria petrolera sino para el sector eléctrico.

Para ello se requiere garantizarle a los inversionistas nacionales y extranjeros su capital, así como la integridad física de su personal, desde los CEOs hasta los especialistas y empleados que operarán en campo, pasando por los niveles ejecutivos en materia petrolera y eléctrica, quienes estarán laborando en distintos puntos de nuestro país. Sin duda que Peña Nieto habría recibido comentarios de que tenía que emprender de manera urgente  una campaña mediática ruidosa que diera cuenta que su gobierno tiene como prioridad también la parte correspondiente al combate a la inseguridad en estados como Michoacán, en donde también se esperan que lleguen fuertes inversiones, no solo de los recursos que se le inyectarán a ese estado que rebasa los 45 mil millones de pesos, sino los que provendrían del capital extranjero.

Los industriales michoacanos están convencidos de que esa inyección de recursos federales que traerían beneficios económicos y sociales a ese estado, junto con las inversiones de fuera que aporte la reforma energética, comenzando por el impulso que se le puede dar al puerto de Lázaro Cárdenas derivado de la dichosa reforma, se tendrán las condiciones para ser más competitivos y crear mayor número de empleos formales, bien remunerados y de calidad en Michoacán. Los integrantes de ese sector están muy atentos a las condiciones que se darán para atraer inversiones que aporten al crecimiento del estado, una vez que comience a verse los resultados de la ayuda extraordinaria y emergente que ordenó el presidente Peña Nieto para ese estado. Quiérase o no, ese esquema lo pedirán otras entidades de la República que andan por las mismas que en Michoacán.

El punto es que los problemas de inseguridad pública le pegan  directamente, a la estabilidad financiera del país y a las pretensiones de que México se allegue de inversiones extranjeras. De ahí que no es exagerado afirmar que la reforma energética ha sido factor determinante para que el gobierno federal haya decidido la ayuda urgente y necesaria a favor de Michoacán. La comunidad financiera internacional está con la mirada puesta en México. De ahí que Peña Nieto haya decidido ir esta semana a Morelia, la capital michoacana, y darle un decidido impulso a ese estado, acompañado de su gabinete en pleno. Quiso mandar una señal fuerte al mundo del gran capital, de que Michoacán no solo le preocupa, sino que de esa entidad se ocupa. Los recursos que espera de la reforma energética bien vale esa alharaca mediática, aunque la medida haya sido tardía. Tendrá que preparar la chequera del erario porque otros estados querrán ese mismo trato preferencial.

 

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