Oceanografía y la venta petrolera

PAULINO CÁRDENAS

En los corrillos de algunas de las grandes empresas petroleras que aspiran venir a México a explotar nuestros hidrocarburos, corre la especie de que el caso de los múltiples actos de corrupción que el gobierno ha encontrando en Oceanografía, fue un asunto propiciado deliberadamente por el mismo gobierno para satisfacer la supuesta exigencia de los dueños de los emporios petroleros de que, mientras no se depuren ese tipo de prácticas nocivas en la industria petrolera mexicana, difícilmente vendrán las más famosas empresas petroleras y lleguen en cascada los capitales que la administración peñanietista espera que lleguen para inyectárselos a la primera industria del país.

Esto, para evitar que esa exigencia se convierta en amenaza real, lo que obliga a que las indagatorias por parte de las autoridades mexicanas en el caso de la naviera propiedad de Amado Yáñez Osuna, deberán de ir a fondo necesariamente desde el sexenio de Vicente Fox, pasando por el de Felipe Calderón, hasta el actual gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto. Por lo pronto Oceanografía ya está inhabilitada y ha empezado a ser manejada por el Sistema de Administración y Enajenación de Bienes, el SAE.

En torno a este asunto, el Legislativo ha convocado para esta tarde al procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, y al director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, para que expliquen lo que hay detrás del caso  de la naviera que le ha dado servicio a Pemex desde hace décadas. Ojalá no le salgan a los legisladores -y a los mexicanos- con la trillada muletilla de que ‘no hay cacería de brujas’ en este caso. Tampoco que del lado contrario vayan a salir con que ‘se formará una comisión’ legislativa al estilo echeverrista, que sería indicativo inequívoco de que no se averiguará nada, como ha sucedido con decenas de casos. Se gasta dinero y nada se resuelve; periódicamente se dan informes escuetos hasta que el tiempo va diluyendo el tema al surgir otros.

En el caso de Oceanografía se estima que mientras los dueños de los emporios extranjeros no vean que la ‘limpia’ de Pemex por parte del gobierno de Peña Nieto va en serio, difícilmente vendrían al país en cascada los monstruos transnacionales que viven del petróleo ni los capitales aleatorios extranjeros. Las autoridades pues, están más que obligadas a realizar las averiguaciones sobre ese asunto en el que, entre otras chuladas, saltó a los medios que el barco de servicios petroleros más grande del mundo, el ‘Osa Goliath’, propiedad de la empresa naviera, se “perdió” en altamar y huyó de la PGR que lo iba a decomisar. Al gigantesco barco, que andaba en alta mar, le fue ordenado que no regresara a las costas de Campeche. De hecho la embarcación se dio a la huida y anda perdido en alta mar en aguas internacionales frente a las costas de Ciudad de Carmen. No puede seguir navegando por falta de combustible.

La firma noruega Norsk Tillitsmann, en un cable dijo haber tomado el control de una cuenta de 8.9 millones de dólares y del barco para venderlo, y saldar un adeudo de la empresa de Yáñez Osuna, derivado de su incumplimiento con un bono que emitió por 160 millones de dólares. Otro escándalo de la naviera también es el otorgamiento de decenas de créditos multimillonarios a Oceanografía por parte de Banamex, cuyos pagos de intereses se hicieron con papeles falsificados para pagar menos dinero, lo cual provocó un quebranto al banco, por lo que la SEC norteamericana, que es la agencia investigadora de empresas financieras, inició una investigación en EU contra Citigroup del que depende el banco mexicano. Han ido apareciendo otro tipo de anomalías muy graves, como los adeudos de la naviera a otras empresas, y el pago simulado de salarios en la que aparecen sueldos más bajos que los que realmente devenga el personal, cuya nómina de la naviera es de alrededor de 11 mil empleados, con lo cual se habría cometido otra serie de fraudes, en este caso contra el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Todo mundo sabe, dentro y fuera de México, que Oceanografía es solo uno de tantos casos  que habría que investigar relacionados con la sangría que ha sufrido Petróleos Mexicanos en las últimas décadas. La depuración en Pemex tiene que haberla porque los emporios petroleros extranjeros, no es que sean madres de la caridad, pero seguro que no están dispuestos a entrar en negocios con México, si la corrupción que existe en el país pudiera poner en riesgo no solo a sus empresas, sino a sus capitales y a la gente que estará trabajando en los proyectos en los que pueden tener participación, ya con la aprobación constitucional de la reforma energética por parte del Congreso de la Unión. Ello, aún dejando gran parte del manejo de exploración, extracción y comercialización de crudo y gas en manos de los dueños de esos emporios extranjeros.

Al parecer para esos emporios no basta con el gran atractivo de que en las entrañas del suelo de México y en sus aguas someras y profundas, existen riquezas de hidrocarburos todavía inexploradas, de donde pudiera extraerse crudo de varias calidades, gas natural, y gas Shell para su comercialización. No será tan fácil que esos monstruos extranjeros cuyo negocio es explorar, extraer y comercializar hidrocarburos, vengan a establecerse en nuestro país en medio de un escándalo como el de Oceanografía. ¿Cuál sería el blindaje que el gobierno peñanietista les pudiera ofrecer, si además hay otras mafias que esquilman a Pemex como los cárteles de la droga? Por supuesto que ningún empresario, por audaz que sea, le resulta atractivo venir a meterse entre las patas de los caballos.

Ya Peña Nieto hizo su parte. Envió la iniciativa de reforma energética al Congreso y su gente empujó las cosas para que fueran aprobados los cambios constitucionales que  permitirán la participación extranjera en la explotación de la industria petrolera mexicana. Faltan, ciertamente, las leyes reglamentarias, pero eso no requiere de modificaciones de la carta magna, y se infiere que las mismas ya están cabildeadas con los diferentes partidos, excluyendo al perredismo, por lo que se estima que estarán listas para ser aprobadas por el Legislativo en el corto plazo.

Ya superada la atadura constitucional, la posibilidad de participación extranjera en la industria petrolera mexicana tiene ya derecho legal. Ahora lo que se quiere ver es si de veras el jefe del Ejecutivo federal le va a entrar al toro por los cuernos para ir tras quienes han esquilmado a la industria petrolera y también la que ha habido durante sexenios en la CFE, de la que se habla poco y que también habría que hacer indagatorias, porque también forma parte de la reforma energética.

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