México tiende a militarizarse

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Enrique Peña Nieto afirmó que en materia de seguridad se trabaja de manera coordinada con todas la entidades del país, sin distingo de origen partidario, para que los mexicanos tengan mayor seguridad, porque lo importante, dijo, es actuar de manera eficiente y eficaz para brindar resultados. Aseguró que se continuará laborando en esa materia y en específico con el Estado de México, para hacerlo de una mejor manera como se está haciendo en otras entidades como Michoacán, la cual no mencionó por su nombre. Es obvio que le preocupa que en su estado natal las cosas no se salgan de madre en materia de inseguridad, ya que se convertiría en tema de críticas por parte de la oposición, cercanas las elecciones intermedias del 2015. Aunque la ayuda federal contra el narcocrimen no quiere que se politice, es evidente que no lo podrá evitar.

Como escribió hace un par de días el titular del portal Pulso Político, Francisco Cárdenas Cruz, que si en lugar de promover su imagen en los medios de comunicación, impresos y electrónicos, con gastos millonarios, los gobernadores dedicaran esos recursos a preparar a sus cuerpos policíacos e intentar hacer algo para combatir a la delincuencia en vez de lloriquearle ayuda del Presidente de la República, otra cosa sería. De cualquier forma, lo que declaró Peña Nieto en una reunión en San José del Rincón en el estado de México a donde acudió a un evento para darle su espaldarazo al gobernador que lo sucedió en el mando del gobierno de esa entidad, Eruviel Ávila, se convierte en un compromiso público.

A partir de ahora se infiere que si un gobernador de cualquier estado de la República, aún sin ser priísta, le pide ayuda a la Federación para coadyuvar en la lucha contra los cárteles de la droga y del crimen organizado, ésta se otorgará de inmediato. Hasta ahora son dos entidades federativas, Michoacán y el estado de México, ambas con gobernadores que pertenecen al PRI, que ya tienen una importante ayuda militar y policial federal por parte del gobierno que encabeza Peña Nieto. Lo que sucede es que si se comienza a dar ayuda a los 24 estados de la República que están señalados en rojo en el mapa de inseguridad provocada por los cárteles de la droga y las organizaciones criminales, a ese paso pronto el país quedará prácticamente militarizado.

La pregunta es si eso será bueno para la imagen de México ante el mundo, cuyo gobierno insiste en hacer creer que la violencia y la criminalidad están comenzando a estar bajo control. Pero el problema es que ciertamente estarían bajo control, pero de las fuerzas militares y pronto México quedaría teñido de verde olivo, con vigilancia de tanquetas y camiones militares, y con rondines de la Policía Federal, lo que daría una imagen de ciudad en alerta de guerra. Eso, de cara a la llegada de los emporios petroleros que vendrán a participar con todas las de la ley en la explotación y el usufructo de la riqueza de hidrocarburos reales y potenciales que posee México, podría no ser positivo para el país. ¿O será más bien por eso que se quiere militarizar a la mayor parte del territorio?

Eso sería paradójico para el propio Peña Nieto, ya que desde que anduvo en campaña trató de evitar el tema de los cárteles de la droga y la lucha anticrimen; incluso al comenzar su administración prohibió a los suyos mencionar por su nombre al crimen organizado, a los cárteles de la droga, a los capos de esas mafias, quedando proscritas del lenguaje oficial palabras como narcotráfico, narco, ejecuciones, matanzas, levantones, secuestros y extorsiones, entre otras muchas que componen el argot del mundo criminal. Se trataba de querer tapar el sol con un dedo, creyendo que excluyendo del discurso y las declaraciones oficiales las palabrotas relacionado con el tema, el problema se acabaría o al menos se modificaría la percepción de la sociedad sobre los cárteles y sus matanzas. Pero no.

Hoy, pasados 16 meses del nuevo gobierno federal, se ha tenido que aceptar que la realidad es otra; que la estrategia del silencio no surtió efecto y que hay que enfrentar las cosas con la crudeza que ello implica. No es con actitudes de escamoteo como podrán obtenerse resultados positivos en esa lucha. El combate a los cárteles de la droga y al crimen organizado debe ser un trabajo conjunto, no solo coordinando esfuerzos entre las instancias de las fuerzas armadas y policiacas federales que participan en esa lucha, sino aceptando que otras áreas, como las de inteligencia, resultan vitales, si se les utiliza para apoyar esa guerra contra los cárteles en lugar de dedicarlas a realizar labores de espionaje político. En ese sentido, los mandos de la Marina-Armada de México -quizá hasta desatendiendo órdenes por un afán de servir- han entendido que la cooperación es básica.

Por ello dede el sexenio pasado los mandos navales han seguido la relación intercambio de datos de inteligencia con diversas áreas anticrimen de Estados Unidos. Su discreción, su disciplina y la alta preparación de los grupos de élite entrenados en Estados Unidos, han logrado los éxitos con los que el gobierno se ha venido parándose el cuello en la lucha contra los cárteles de la droga y el crimen organizado. Cierto que hay que acotar la participación en territorio mexicano de agentes especiales norteamericanos avezados en perseguir criminales, que pertenecen a diversas agencias anticrimen como la DEA, FBI, CIA, ICE, ATF, etc., etc. Pero no hay que irse al otro extremo. Hay que recordar que, según lo expresó el procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, en México operan entre 60 y 80 cárteles de diversas potencialidades.

Si bien a lo largo de los seis años del régimen de Felipe Calderón éste le consintió todo a su funcionario predilecto, Genaro García Luna como titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal -quien aprovechó el cargo para darle vuelo a su afán protagónico y armar montajes para hacer creer que había avance en la guerra anticrimen, exhibiendo noche a noche a supuestos criminales por televisión-, que eso no sea motivo para cerrarse a que agencias avezadas en la persecución de criminales organizados, cooperen con la que tiene el gobierno federal, las Fuerzas Armadas y la propia Policía Federal. Si bien antes el preferido de Calderón llevaba la batuta de la guerra contra el narco -fracasada por cierto- rebasando a los entonces titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina, hoy las cosas según parece son diferentes. Pero la inquietud sigue porque al parecer México tiende a militarizarse.

Anuncios

Comentarios desactivados en México tiende a militarizarse

Archivado bajo México tiende a militarizarse

Los comentarios están cerrados.