Turbio ambiente en Michoacán

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal tiene otro problema en Michoacán. Se trata de la orden que dio, nuevamente, de desarmar, ahora sí, a los grupos de autodefensa. Al principio del año esa había sido la intención, pero un enfrentamiento la primera noche de esa operación que dejó tres muertos, motivó que esa orden quedara sin efecto. Ahora nuevamente se busca desarmar a las autodefensas, lo que le da la razón a la panista Luisa María Calderón de que a esas guardias civiles armadas -armadas por necesidad de supervivencia-, el gobierno las agarró de ‘sabuesos’ para saber en dónde se ocultaban los criminales del cártel que por años dominó decenas de municipios e incluso obtener detalles de cómo operaban. Cuando ya no les sirvieron, los desecharon. Ahora van contra ellos. Esa ‘estrategia’ de prueba y error demuestra que el gobierno federal sigue dando tumbos para combatir la violencia y la inseguridad en Michoacán. La máxima hazaña fue haber matado al ‘Chayo’ Nazario Moreno. Pero eso no ha amainado las cosas. Y paralelo a ello hay temor entre varios alcaldes por lo que le sucedió a Jesús Reyna. Muchos voltean a ver también a Fausto Vallejo.

La percepción, hacia dentro y hacia fuera del país, de lo que ha sucedido en ese estado, es que no hay gobernabilidad, ni aún con el refuerzo que el presidente Enrique Peña Nieto ordenó ponerle al gobernador Fausto Vallejo, un Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo integral en la persona de Alfredo Castillo Cervantes, ex procurador del estado de México, ex subprocurador en la PGR y ex titular de la Profeco. Es quien le dice a Vallejo lo que tiene que hacer y lo que no. Incluso le ordenó que nombrara a algunos de sus colaboradores en su gabinete. Por esos tumbos que ha venido dando el gobierno federal sin que se vean resultados concretos, es que las autodefensas, además de oponerse al desarme ordenado por el gobierno federal, quieren que Peña Nieto quite de comisionado a Castillo Cervantes. Si no lo remueven, las autodefensas lo tendrán en la mira. Lo traerán finto. Preguntarán si no le van a hacer nada por haberse reunido aquel 5 de febrero con ‘El Abuelo’, Juan José Farías.

Su designación como comisionado fue parte del apuro y preocupación del jefe del Ejecutivo federal, de querer solucionar cuanto antes los problemas de inseguridad y violencia en esa entidad, ya que esos dos flagelos, junto con las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad que ha venido cometiendo el cártel templario -y otros según empieza a trascender-, tiene preocupado a Enrique Peña Nieto y con toda razón, ya que son hechos que dañan la imagen no solo de Michoacán sino de México, ahora que su gobierno está en vísperas de abrirle las puertas a los emporios petroleros para que vengan a explorar, explotar y comercializar los hidrocarburos de nuestro país, una vez aprobadas las leyes complementarias de la reforma energética.

Para colmo del gobernador priísta, el pasado viernes recibió una llamada del procurador General de la República, Jesús Murillo Karam en Palacio de Gobierno, para decirle que quería hablar con Jesús Reyna, al tiempo que dos agentes se apersonaron en sus las oficinas del mandatario michoacano, quienes luego de colgar el teléfono rojo condujeron a la ciudad de México al secretario de gobierno, para ser ‘presentado’ en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). Fue detenido, pues. Fue hasta el pasado lunes cuando el titular de la PGR dijo que una de las causas por las que había sido aprehendido Reyna fue porque se había reunido con Servando Gómez, alias ‘La Tuta’, dirigente del cártel de los Caballeros Templarios. Esa relación de Reyna con dirigentes templarios venía siendo denunciada desde hacía tiempo, pero nadie la atendió.

Incluso se habla de que el ex secretario de gobierno se habría reunido también con Nazario Moreno, alias ‘El Chayo’, desde que quiso ser gobernador por el PRI en 2007. Vallejo declaró que lo había ‘sorprendido’ esa detención. Aunque el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que en contra del gobernador no había investigación alguna, se cree que al final sí tendrá que ser llamado a declarar, ya que no es creíble que no supiera en los pasos que andaba su segundo de abordo. Incluso el titular de la Segob dijo que el ex funcionario se había resistido a colaborar con el gobierno federal en su lucha contra la criminalidad organizada, cuando fue gobernador interino durante los seis meses que estuvo ausente Fausto Vallejo, se supone que por un trasplante de hígado que le hicieron en un hospital de Estados Unidos.

El caso es que en Michoacán, lejos de amainar la tempestad en la que ha estado envuelta esa entidad desde hace años, las cosas tienden a tensarse. Más ahora que las Fuerzas Armadas destacadas en ese estado tienen la orden de desarmar a los grupos de autodefensa. Al respecto, el doctor José Manuel Mireles, quien ahora se presenta vocero único de las autodefensas michoacanas, declaró en una entrevista para Radio Fórmula: “No nos vamos a desarmar, que quede bien claro; nosotros vamos deponer las armas cuando el gobierno federal y el del estado haya terminado el trabajo de limpiar el estado de Michoacán de criminales”. Dijo que no acaba de anunciar el gobierno federal lo del desarme, cuando empezaron a rondar por varias comunidades michoacanas grupos de hombres encapuchados y armados, que eran, dijo, no solo del cártel de los Templarios, sino de Los Zetas y del cártel del Golfo. Señaló que “no es posible que el mismo Gobierno nos quiera desarmar para darles acceso a los otros cárteles”. Y ayer remató: ¿Ahora hay que cuidarse, pero del gobierno federal”.

Reveló también que algunos miembros de las autodefensas están pidiéndole al gobierno federal la destitución de Alfredo Castillo como comisionado. Afirmó que la existencia de esos grupos criminales, comprueba que no se han cumplido totalmente los compromisos de las autoridades mexicanas para reducir la inseguridad en la región, y que hasta entonces no depondrán las armas. Reiteró que algunos miembros de las autodefensas están pidiéndole al gobierno federal la destitución del comisionado. Queda claro pues, que la violencia e inseguridad en Michoacán está lejos de comenzar a revertirse. Las cosas en esa entidad siguen enturbiándose más. Y lo peor es que pueden empeorar. ¿Qué va a pasar si las autodefensas se resisten a ser desarmadas? ¿Comenzaría una guerra entre civiles armados y tropas militares, mientras los cárteles se despachan con la cuchara grande?

 

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