La afección mejor guardada

PAULINO CÁRDENAS 

En varios países los problemas de salud de los mandatarios se han manejado como secreto de Estado; en la minoría es de dominio público. La salud de los presidentes casi siempre ha estado envuelta en un aura de misterio por lo que, cuando no hay información al respecto, al problema médico, se suma el problema político. Un ejemplo fue la conmoción que generó el anuncio de que la mandataria argentina, Cristina Fernández, tenía que ser intervenida de urgencia para la “evacuación quirúrgica” del hematoma cerebral que le fue diagnosticado el año pasado. Otro caso fue el del presidente venezolano Hugo Chávez, quien murió en marzo de 2013 tras luchar durante 20 meses con un cáncer, una enfermedad que siempre estuvo rodeada por un hermetismo absoluto y que aún hoy no se sabe qué tipo de cáncer padecía.

Ese tipo de secretos se han manejado en otros casos, como el del afamado premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, quien falleció el pasado Jueves Santo en su casa del Pedregal, en torno al cual se dio una discrepancia entre la familia del reconocido personaje y un medio de comunicación, días antes de que el autor de ‘Cien años de soledad’ falleciera. El periódico El Universal afirmaba que un cáncer que había padecido el escritor tiempo atrás, había vuelto a brotar en su organismo, en tanto la familia, y el mismo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, dijeron que eso no era cierto. Sin embargo, el diario afirmó que a Gabo lo venció el cáncer que tuvo a principios de la década pasada, el cual renació, y se sumó al Alzheimer que se trató de ocultar hasta el final de su vida. El hecho es que cuando se trata de personalidades de gran fama o de alta investidura, suele ocultarse ese tipo de enfermedades.

Por lo pronto en México, una nota referida en la primera edición de MVS noticias el pasado 15 de abril, señaló que la oficina de la Presidencia, a través del vocero del gobierno federal, Eduardo Sánchez, dio a conocer que Enrique Peña Nieto “goza de magnífica salud”. Con ello, Los Pinos habría salido al paso de las versiones de un supuesto cáncer que padece el jefe del Ejecutivo. Según esa versión, el vocero dijo: El presidente de la República es un hombre saludable como se ha visto recientemente en la carrera del Estado Mayor Presidencial, en la que participó, “y no tenemos ningún reporte de que su salud tenga algún padecimiento”. A poco más de un año de asumir la Presidencia, Peña Nieto fue operado de un nódulo tiroideo, por lo que tuvo que ser internado por algunos días en el Hospital Central Militar de la secretaría de la Defensa Nacional en julio de 2013. La intervención quirúrgica, que fue programada con anticipación, resultó todo un éxito según los médicos que lo atendieron.

Peña Nieto siempre ha sido de complexión delgada y, por ese hecho, algunos antipeñistas han insistido en afirmar que tiene cáncer, y tal vez porque a veces asoman algunas canas que por la premura de sus tiempos y su apretada agenda, no le retocan; incluso las versiones de que está enfermo no las refieren al padecimiento que tuvo en un nódulo tiroideo, sino ahora dicen que en la próstata. Nada de eso es cierto, aclaró el funcionario federal al ser cuestionado acerca del tema. Añadió que, para muestra, Peña Nieto participó hace unos días en la carrera del Estado Mayor Presidencial, el pasado 22 de marzo, en la que concluyó en 53 minutos los 10 kilómetros en la competencia Molino del Rey. El mandatario federal portó el número 1 en su camiseta y batió su propio récord, ya que en el 2013, al recorrer los mismos 10 kilómetros, marcó un tiempo de 54 minutos y 8 segundos.

Para evitar que las especulaciones siguieran sobre la salud del mandatario, fue que la Presidencia de México a través de su vocero Eduardo Sánchez, aclaró que el mandatario “goza de magnífica salud”, con lo que la casa presidencial acalla las versiones de que el jefe del Ejecutivo federal padece cáncer. En realidad Peña Nieto ha sorprendido por su agilidad para caminar, rebasando en momentos a sus invitados, incluso a jefes de Estado y personalidades mundiales que lo visitan. La misma agilidad y ligereza se observa en él cuando sube y baja las escalerillas del avión presidencial. Han sido los miembros del cártel antiPeña los que han insistido en mostrarlo como un mandatario que padece una enfermedad terminal, lo cual no corresponde a la verdad según afirma el vocero del gobierno federal.

Desde antes que llegara a la Presidencia, durante su campaña en 2012, hubo rumores de que Peña Nieto padecía cáncer. En las redes sociales hubo comentarios en ese sentido, principalmente por parte de quienes no estaban a favor de que llegara a Los Pinos. A poco más de un año de asumir el poder, se anunció que sería intervenido quirúrgicamente por un padecimiento de un nódulo tiroideo, por lo que volvieron los rumores. Él mismo salió a decir que, en efecto, iba a ser intervenido quirúrgicamente y que estaría convaleciente unos días, pero sin dejar de asumir el mando del país. Hubo la natural expectación por saber el resultado de la operación, y fue el médico Juan Felipe Sánchez Marle, quien dijo el 13 de julio de 2013, que todo había salido técnicamente bien, que el diagnóstico posoperatorio era bueno y que no había ningún daño. Hasta le fecha no se ha sabido de ninguna recaída por ese padecimiento que quedó en el pasado.

Andrés Manuel López Obrador tuvo que ausentarse unas semanas por haber sufrido un infarto al miocardio del que fue atendido de inmediato en diciembre pasado. En el hospital Médica Sur le practicaron un cateterismo cardíaco para poder liberar una arteria que se encontraba obstruida. Los médicos le ordenaron reposo durante algunas semanas. Se dijo que el tabasqueño había llegado al hospital “por su propio pie”. El padecimiento lo sufrió un día antes de que había anunciado que encabezaría un ‘cerco’ en el Senado de la República. A últimas fechas declaró que “si la gente lo pide” y si para el periodo de la elección presidencial su salud no ha mermado, le entraría por tercera vez como aspirante a la Presidencia, esta vez se supone que solamente apoyado por Morena, ya que sigue el distanciamiento con el PRD y en virtud de que las izquierdas divididas no tienen para cuando arreglar su cuitas.

En cuanto a Felipe Calderón, fue un hombre aparentemente sano, se sabe que varios de sus colaboradores llegaron a quejarse de que era bipolar. Decían que era irascible y de ‘mecha corta’ como él mismo decía, cosa que, se decía en broma, ninguna de sus gentes se atrevió a corroborar. Manuel Clouthier -hijo de Manuel J. Clouthier, el “Maquío” que fue símbolo del panismo contemporáneo e impulsó a su partido a llegar al poder presidencial llevando como figura a Vicente Fox-, señaló en más de una ocasión que el ex mandatario de Acción Nacional ‘estaba enfermo’, pero ‘de poder’. En el sexenio pasadoafirmaba que Calderón “padece una enfermedad peligrosa”, el poder presidencial, “que utiliza para sus fines; no respeta la vida interna del PAN, y cobra facturas políticas a sus enemigos”. Por ello el político sinaloense anunció su decisión de distanciarse de Acción Nacional.

El caso es que, según aclaración de Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto goza de cabal salud. Lo demás al parecer son interpretaciones improbables.

 

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