Juan Pablo, “santo, no perfecto”

PAULINO CÁRDENAS

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, declaró que Juan Pablo II “fue santo, no perfecto”. Aceptó: “Decir que una persona es santa no quiere decir que ha hecho todo bien en su vida. Juan Pablo II fue santo, no perfecto”. Eso respondió a los cuestionamientos de un grupo de periodistas sobre el caso Maciel, quien siempre fue protegido del Papa polaco Karol Wojtyla. “¿Que si hubo aspectos negativos en Juan Pablo II? ¡Claro, en 26 años hubo de todo!”, aceptó socarronamente Lombardi. Pero de la protección del papa Juan Pablo al pederasta padre Maciel no dijo nada. Con esa declaración, al estilo del filósofo de Güemez, el Vaticano se la quiso sacar en el caso del Papa que a sabiendas soslayó los abusos sexuales de Maciel, contra decenas de niños, niñas y jóvenes, durante décadas. Con todo y eso, Juan Pablo será canonizado el próximo domingo junto a Juan XXIII.

En medio de esa declaración se cuenta como anécdota que una de las monjas que ayudaban en el apartamento papal dijo una vez a Juan Pablo: “Santo Padre, estoy preocupada por Su Santidad”, y que él respondió: “Yo también estoy muy preocupado por mi santidad”. ¿Mea culpa de quien le atormentaban sus remordimientos ante Dios cuando se le acercaba la hora? Durante su papado, Wojtyla trató siempre a Marcel Maciel como a uno de sus preferidos, no obstante saber que era un sacerdote pederasta. Originario de Cotija, Michoacán, fue fundador de los Legionarios de Cristo Le daba al Vaticano generosos diezmos de vez en vez, que era parte del dinero recabado por él de las dádivas de los creyentes en su Legión, que eran nada menos que los papás y mamás de los niños que violaba.

Hubo acusaciones en contra del padre Maciel de que era un empedernido drogadicto, además de pederasta, lo cual el pontífice siempre lo supo. De eso mismo tenía pleno conocimiento el cardenal alemán Joseph Ratzinger, responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien fue sucesor de Juan Pablo II, y que adoptó el nombre de Benedicto XVI (benedicto=bendito). Durante su largo pontificado, el tercero más largo en la historia de la Iglesia católica, el Papa Wojtyla no tocó el tema de la pederastia sacerdotal públicamente. Fue de hecho hasta que su sucesor, el Papa alemán, en sus recorridos pastorales por el mundo, empezó a pedir perdón a quienes fueron abusados por padres pederastas, aunque nada dijo específicamente de Marcial Maciel y otro padres que como él se aprovecharon -y que sin duda siguen aprovechándose- de la sotana y de la inocencia de los infantes para, en la tranquilidad de los recovecos de las iglesias cuando no hay celebraciones, como son las sacristías, cometen sus crímenes sexuales contra menores de edad.

De ello hay documentación de sobra. Pero la Iglesia prefiere callar. Esos crímenes deberían ser atendidos en el ámbito penal, no clerical. De un tiempo para acá, cuando esos abusos comenzaron a convertirse en escándalo, es que el Papa Francisco empezó a optar por encarar, aunque tímidamente, el problema. Joaquín Aguilar, víctima de abuso sexual sacerdotal,denunció otro caso: la complicidad entre el cardenal Roger Mahony y el arzobispo mexicano, Norberto Rivera Carrera, en el encubrimiento del sacerdote pederasta, Nicolás Aguilar. Benedicto XVI decidió renunciar al papado, agobiado por tantos problemas internos, por los escándalos de pederastia sacerdotal que cada vez salían más casos a la luz publica en muchas partes del mundo, y por supuestas amenazas de muerte. En ese inter, Joaquín Aguilar, envió una carta a quien sería sucesor de Joseph Ratzinger.

Le demandaba: “No queremos que nos hablen de lo bonito”, queremos que nos entreguen a todas las  personas que están involucradas con la pederastia, eso  va  hacer  bien a nuestra iglesia “y va a demostrar que efectivamente quieren un cambio”. El nuevo Papa acabó siendo el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, quien adoptó el nombre de Francisco. Durante el último tramo de su pontificado, el Papa Benedicto XVI comenzó a ‘pedir perdón’ por los abusos sexuales contra menores de edad por parte de sacerdotes de alto rango y padrecitos que hacían lo mismo, y que lo siguen haciendo en muchas iglesias de México y el mundo, abusando de la supuesta ‘santidad’ de la sotana.

Incluso en la visita apostólica a México que realizó Benedicto durante tres días por el estado de Guanajuato en marzo de 2012, en ningún momento tocó el tema de la pederastia de los representantes de la grey católica en el mundo, ni de los abusos que cometió el padre Maciel y el padre Nicolás Aguilar en México. La oficina encargada de esos asuntos del Sumo Pontífice dijo que el tema no se agendó porque no les fue planteado por parte de la curia mexicana y por eso no formó parte de los puntos importantes de los organizadores sobre los asuntos que tendría que abordar el Papa, mientras que los encargados de la Iglesia de nuestro país para coordinar con El Vaticano la visita, dijeron que las víctimas nunca pidieron reunirse con Benedicto XVI y que si así hubiese sido tampoco tenían sus direcciones para haberles avisado con tiempo.

Sin embargo, un grupo integrado por víctimas de sacerdotes pederastas gestionaron con tiempo una reunión privada con el Papa Benedicto, para informarle de viva voz que el episcopado mexicano ‘protege’ y ‘solapa’ sistemáticamente a los curas que se han dedicado a violar niños y niñas bajo amenaza, lo cual afecta a la feligresía y viola los lineamientos del Vaticano. Joaquín Aguilar, una de las víctimas que dirige la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes, confiaba en que Benedicto XVI sí los recibiría. El caso es que fue un tema que no se tocó en esa visita.

Como sea, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, declaró, respecto a Juan Pablo II, que “fue santo, no perfecto”. En medio de esa declaración se cuenta como anécdota que una de las monjas que ayudaban en el apartamento papal dijo una vez a Juan Pablo: “Santo Padre, estoy preocupada por Su Santidad”, y que él respondió: “Yo también estoy muy preocupado por mi santidad”. Tanto Juan Pablo II como Juan XXIII, llegarán a la santidad este domingo, gracias a diversas excepciones al procedimiento interno de la Iglesia para la canonización, concedida por el Papa Francisco.

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