La OCDE no se midió

PAULINO CÁRDENAS

Para la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), los mexicanos son masoquistas, ya que según un estudio realizado recientemente, los mexicanos trabajan más, ganan menos, padecen mayor inseguridad y obesidad, pero están más satisfechos con su vida que los habitantes de otros países. Ni trabajar más ni ganar menos parece hacer más difícil la vida para los mexicanos, pues la mayoría de ellos ‘se siente bien’, según los datos del Índice para una Vida Mejor que realiza periódicamente esa organización. Solo hay que ver la estrepitosa caída del poder adquisitivo del salario en nuestro país que va más allá del 70 por ciento de acuerdo a un estudio elaborado por la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El muestreo de sus encuestas seguramente las hace entre familias que viven en las Lomas de Chapultepec, en Lomas Country o en La Herradura en la zona de Huxquilucan o en aquellos estratos de vida acomodada en donde a sus habitantes les va y les viene si hay aumento mensual de las gasolinas o si el limón o el aguacate suben de precio de manera estratosférica por las cuotas que deben pagar los productores agrícolas a los cárteles de la droga. Ese tipo de ‘estudios’ resultan más un insulto al sentido común que otra cosa, con lo que, en el caso de México, pareciera que la OCDE quiere quedar bien con el gobierno peñanietista tratando de tapar el sol con un dedo, ya que hay que recordar que el titular de ese organismo es el mexicano y priísta José Ángel Gurría.

¿Quién le va a creer a los resultados de esas encuestas cuando en México hay más de 60 millones de pobres, al menos unos 30 millones que viven en los linderos de la pobreza extrema, con cerca de 14 millones que padecen miseria, más otros tantos que están expuestos a la inseguridad que se vive en casi todo el país por el acoso de los capos del narco? Se necesitaría ser un país de tarados para creer que la gente se siente divinamente con esos pesares que datan de décadas, sin que ningún gobierno los haya podido remediar. ¿Quién va a creer que los mexicanos trabajan más, ganan menos, padecen mayor inseguridad y obesidad, ‘pero están más satisfechos con su vida que los habitantes de otros países’?

El mismo estudio, que según la OCDE se realizó entre personas de 36 países, entre ellos Estados Unidos, Japón, Chile, Brasil, Alemania, Turquía, Rusia o Suiza, señala que “aunque el dinero no compre felicidad, es un medio importante para alcanzar estándares de vida elevados y, por consiguiente, un mayor bienestar; contar con recursos económicos más altos, también puede mejorar el acceso a la educación, servicios de salud y vivienda de calidad”. Reconoce que la inseguridad sigue siendo alta en México, pues la tasa de homicidios es de 23.4 por cada 100,000 habitantes, mientras que el promedio de la OCDE es de 4.1, según las cifras con las que cuenta la organización.Y en temas de salud, uno de los principales problemas en el país es la obesidad, afirma el estudio, pues 32.4 por ciento de los mexicanos adultos tienen este padecimiento, lo cual ubica a México solo por debajo de Estados Unidos.

Los australianos fueron los ciudadanos que mejores calificaciones le dieron a los 11 indicadores de bienestar: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción, seguridad y balance vida-trabajo. De acuerdo con las 60 mil personas que dice el estudio que han compartido sus puntos de vista hasta el momento, el factor más importante para ser feliz es satisfacción con la vida, con la salud y la educación. ¿De veras en México la gente es feliz por estar a gusto con la vida, los servicios de salud y sobe todo de educación? Se ve que en la OCDE no leen las noticias que se dan a diario sobre esos tres rubros que insatisfacen a millones de mexicanos, sin contar con los niveles de inseguridad que hay en el país, a causa de las estrategias fallidas en materia anticrimen contra de los cárteles de la droga y las organizaciones delincuenciales que tiene agobiados a decenas y decenas de comunidades en todo el territorio nacional.

Respecto de esa inseguridad prevaleciente en México, sería bueno que la OCDE se avocara a realizar un estudio en Michoacán, en Tamaulipas, en Coahuila, en Durango, en Veracruz, en Morelos, en el estado de México, en Sinaloa, en Baja California, por solo mencionar algunas entidades federativas en donde el agobio del narco sigue siendo mucho, para ver si los mexicanos que habitan en esos poblados en donde hay refriegas con balas de alto calibre, granadazos, violencia y sangre a causa de ejecuciones, decapitaciones, abusos contra la población inerme y desamparada por parte de grupos criminales, por lo que muchas familias han optado por desplazarse de sus lugares de origen por temor a morir, están más satisfechos con su vida que los habitantes de otros países. ¿Con problemas, pero los mexicanos son felices? ¿De veras?

Los niveles de pobreza y desigualdad en nuestro país son de dar vergüenza. La magnitud de la población de México que sobrevive “bajo la línea de la pobreza” y “bajo la línea de la indigencia” es mayor a la que, en promedio, registran América Latina y el Caribe, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): se trata de 40 millones 778 mil compatriotas en el primer caso y 14 millones 940 mil en el segundo, según datos al 2013 al aplicarse los porcentajes referidos por la Cepal con los 112 millones 336.5 mil habitantes del país contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el último censo de población. Esas cifras no habrá sufrido modificaciones sustanciales en lo que va del año. 

¿Cuál es el afán de que la OCDE mencione niveles de aceptación, felicidad y satisfacción de los mexicanos antes semejantes datos que, aún maquillados, son más que preocupantes? ¿Es que José Ángel Gurría tiene aspiraciones políticas como priísta que es? ¿Será por agradecimiento porque su hermano Francisco José participa en el gabinete como coordinador de Ganadería en la Secretaría de Agricultura? No se sabe, pero el hecho es que la OCDE que él preside, se afana en querer hacer creer que los mexicanos están complacidos con la vida que llevan, con empleos mal pagados o si esperanza de conseguir uno; con la carestía galopante por los aumentos mensuales a las gasolinas, o porque miles viven con el Jesús en la boca por el tableteo de metrallas entre cárteles de la droga que se disputan territorio o porque responden al acoso de las fuerzas armadas del gobierno. No manchen dirían los jóvenes.

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