Narco somete a Tamaulipas

PAULINO CÁRDENAS 

De pronto los males parecen haber caído todos juntos en el estado de Tamaulipas. Los hechos de sangre no paran. Los dramas se suscitan unos a otros hora tras hora. La cascada de dramáticos acontecimientos no cesa. Hay ejecuciones, enfrentamientos armados en las calles, muertos y más muertos, matan al Z-9 fundador del cártel Z, y por si algo faltara, se dio el suicidio de un funcionario que se desempeñaba como secretario de Finanzas del gobierno estatal, y el jefe de escoltas del gobernador Egidio Torre Cantú, fue detenido por su presunta responsabilidad en el asesinato del jefe de Inteligencia de Tamaulipas, quien fue acribillado por sicarios de Los Zetas en una emboscada. Todo un ambiente enrarecido por la narcoviolencia en el que los gobiernos estatal y federal no han logrado hacer que disminuya el clima de incertidumbre y terror que priva en varios municipios de esa entidad.

Desde hace varias semanas hubo la advertencia de Los Zetas de que “sería un infierno” en varios municipios, si el cártel del Golfo no dejaba la plaza. Incluso recomendó a la gente que se resguardara porque vendrían días negros, como de hecho está sucediendo. Por todo ello el domingo hubo una manifestación de familias enteras y gente de todos los sectores del estado, que salieron a las calles para exigir a las autoridades estatales y federales que se ponga fin a los enfrentamientos y narcobloqueos. La encarnizada lucha que sostienen los dos principales cárteles que se disputan Tamaulipas, hace que la población viva en el sobresalto, y el miedo de morir en el fuego cruzado. Por más reuniones y anuncios que ha hecho la Federación de que se lleva a cabo una estrategia anticrimen en ese estado de la República, los resultados son inexistentes. Ayer se anunció otro plan más.

La ferocidad de los sicarios al servicio de los capos que se pelean la plaza rebasa cualquier cálculo gubernamental, y los miembros del Ejército y la Marina junto con la Policía Federal, no acaban de coordinar sus acciones de manera anticipada. La inteligencia de la que presume el gobierno federal sigue sin funcionar en ese estado, acaso por las colusiones que existen entre los cárteles de la droga y los mandos civiles y militares que deberían entrar al quite. Hay incluso la sospecha de que esa penetración del narco ha llegado hasta los niveles más altos del gobierno que encabeza el priísta Egidio Torre Cantú, quien llegó al mando luego de haber sido asesinado su hermano Rodolfo a finales de julio de 2010, el último día de campaña como aspirante a gobernador de la entidad. Un ataque armado en el que murieron otras tres personas acabó con la vida del aspirante a la gubernatura tamaulipeca, se dice que por no haber accedido a las exigencias de uno de los cárteles del narco.

Balaceras, muertes, ejecutados, colgados, desmembrados, ríos de sangre, pues, y el Grupo de Coordinación Tamaulipas integrado por fuerzas de seguridad estatales y federales, hasta el momento no ha logrado detener la ola de violencia y muerte que asuela a varios municipios de esa entidad federativa. Los hechos criminales y enfrentamientos armados se han dado en Reynosa, Ciudad Madero, Matamoros, Ciudad Victoria, Ciudad Miguel Alemán y Tampico, entre otras poblaciones. Ante esa escalada de violencia, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y los integrantes del gabinete de Seguridad, se han avocado a fijar una nueva estrategia anticrimen, en la que habrán de participar el Ejército, la Marina, la Policía Federal, y las corporaciones estatales. Se llamaría Plan Tamaulipas que es jun programa de asistencia social, económica y contra la inseguridad. Por lo pronto, los grupos del crimen organizado siguen enviando inequívocas señales de muerte: en tan sólo dos días han ocurrido 14 decesos: cuatro en Tampico y 10 en Reynosa. En Ciudad Madero y Ciudad Victoria hubo agresiones. Días antes habían sumado 128 los muertos sumados por la violencia en varios municipios.

Tamaulipas por supuesto no es el único estado de la República en donde existe el problema de la violencia criminal. La lucha entre cárteles de la droga está generalizado en más de la mitad del país, en donde cada día ocurren muertes de mexicanos, muchos de ellos inocentes. En aquella entidad del norte del país sucede algo muy parecido a lo que ha estado pasando en Michoacán, en donde los capos de la droga se han adueñado de la voluntad de la gente honesta y de trabajo, obligándolos a punta de metralla a pagar cuotas por derecho de piso, por cruzar tramos carreteros, por producción, por ventas de comercio, por cosechas recogidas, por cabezas de ganado.Estados como Coahuila, Colima, Veracruz, Sinaloa, Durango, estado de México, Hidalgo, Morelos, Guanajuato e incluso en algunas delegaciones del Distrito Federal, entre otras entidades, existen esquemas similares a los de Michoacán y Tamaulipas.

Si la gente se queja, le secuestran a un familia, la extorsionan o la matan. Por supuesto que es un problema que no se arregla con discursos triunfalistas ni con declaraciones típicas del ‘aquí no pasa nada’, porque el hecho es que sí están pasado cosas, y muy graves en muchos estados de la República. Incluso la Iglesia católica, el Episcopado Mexicano, ya mandó un reporte al Papa Francisco sobre la situación que priva en el país en materia de inseguridad, ya que la mitra también ha pasado a ser parte de las extorsiones y pago de cuotas al narco.

Desde febrero pasado, el nuncio apostólico en México, Christophe Pierre, señaló que el Papa Francisco se encuentra preocupado por la inseguridad que se presenta en el país. Pero no solo es al Episcopado Mexicano a quien preocupa el problema de la inseguridad en México. También el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), uno de los organismos cúpula del sector, señaló que el 97.8% de los empresarios cree que la inseguridad afectará de una u otra manera al turismo.  Y de acuerdo con datos del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el costo de la inseguridad en México está por arriba del 15 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que provoca obstáculos en el crecimiento económico y contribuye a aumentar la pobreza.

Ante todo eso, es tiempo ya de que el gobierno federal y los gobiernos estatales se involucren en un problema tan grave como es el de la inseguridad, que puede llevar al abismo al país si no se le pone un coto. Por lo pronto, ayer estuvo el titular de Gobernación en Tamaulipas, en donde anunció un Plan integral para disminuir los índices de violencia en ese estado. Hay quienes dicen que de paso fue a explorar la posibilidad de que se envíe, como en Michoacán, a un comisionado plenipotenciario, en virtud de que el gobernador Egidio Torre Cantú ha quedado rebasado por la violencia y los hechos de sangre que se han agudizado a últimas fechas en esa entidad.

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