Crecen protestas por el Mundial

PAULINO CÁRDENAS

En Brasil siguen creciendo las protestas en las doce ciudades en las que se celebrarán los partidos del Mundial de Futbol 2014, por los millonarios gastos públicos que han sido destinados a construir y remodelar estadios para el Mundial de Futbol, y a promover el evento en sí. Esto tiene enojados desde hace tiempo a millones de brasileños porque consideran que esas erogaciones le restan dinero al gobierno que encabeza Dilma Rousseff, para inversiones en educación y salud, y sobre todo para la creación de empleos. Todo ello ha provocado un ambiente de inconformidad generalizada y ha provocado caos en algunas ciudades en donde ha habido protestas callejeras multitudinarias, dándose incluso enfrentamientos entre gente del pueblo y las fuerzas del orden. Pero eso no es todo; el gobierno de aquel país está condenado a seguir bajo la presión popular, porque también será sede de los Juegos Olímpicos en 2016.

Las autoridades gubernamentales han estado en reuniones constantes midiendo los niveles de descontento que de alguna manera tenían contemplado que podría ir creciendo, ya que desde que se vinieron los preparativos de la Copa Confederaciones, un torneo de la FIFA que significaba la antesala del Mundial de Futbol, comenzaron las protestas callejeras, por las fuertes cantidades de dinero que el gobierno empezó a erogar tanto para ese evento como para la promoción del Mundial que se avecinaba. Varias ciudades que son subsedes han sufrido saqueos durante las madrugadas, como parte de las protestas. La policía ha tenido que intervenir e incluso utilizar gases para disuadir a los manifestantes. Incluso dentro de todo se dio una huelga de policías que también demandan mejora de salarios. Una de las inconformidades son los precios que han subido estratosféricamente.

“Si a alguien le queda dinero después de pagar precios exorbitantes por el pasaje aéreo y el hotel, no le durará mucho. Una caipirinha -la bebida nacional- puede llegar a costar 10 dólares, una hamburguesa 15 y una pizza con pepperoni 35 dólares. Y esos son los precios que pagaba el brasileño incluso antes de la invasión de turistas con motivo del Mundial”, señala en una crónica el corresponsal de AP, Luis Andrés Henao. Añade que los altísimos precios son atribuidos al ‘custo Brasil’, o ‘costo en Brasil’ y alude que el alza de los precios “es generado por una combinación de altos impuestos y tarifas de importación, una mala infraestructura, una buena dosis de ineficacia y una enorme burocracia”.

Los desórdenes que se han venido dando en Brasil han incluido ataques a comercios y en contra camiones que transportan alimentos. Incluso un movimiento social brasileño creó un ‘Mundial Alternativo’ en las favelas -barrios pobres- de Río de Janeiro, en protesta contra inversiones que juzgan innecesarias en estadios e infraestructuras y “para no usar el futbol como un negocio”, aseguró el colectivo.Brasil será también la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 con lo que el gobierno pretende poner a ese país, junto con el Mundial de Futbol 2014, en el centro de la atención en todo el mundo y exhiban los avances que esa nación ha logrado en la última década para mejorar su economía y sacar a decenas de millones de personas de la pobreza.

A menos de una semana de que comience el Mundial de Futbol, Brasil está viviendo protestas callejeras, porque para quienes salen a la calle a hacer reclamos aprovechando los reflectores de todo el mundo que ya están puestos en ese país desde hace tiempo, contingentes de gentes de todos los estratos sociales ven que la autoridades privilegian más el espectáculo que las necesidades ingentes del pueblo brasileño en su conjunto detrás del cual hay importantes sumas de dinero en juego, por lo que el gobierno que encabeza la señora Rousseff, decidió invertir en infraestructura dinero que la gente hubiese preferido que fuera parar programas y políticas públicas cuya derrama lograra beneficiar a la sociedad en su conjunto.

Critican que las autoridades gubernamentales le den más juego a la ganancia económica de unos cuantos, antes que el beneficio de la mayoría que los eligió y legitimó en el poder. Las consignas de los manifestantes expresan de manera recurrente su preferencia por servicios de salud y de educación de calidad y no por un evento que si bien casi siempre se defiende por la derrama económica que trae consigo, la verdad es que se trata de beneficios efímeros para la población local y ganancias sustanciales únicamente para las grandes corporaciones detrás del acontecimiento. El hecho es que las protestas han ido en aumento en Brasil. Pero curiosamente el fervor nacional deja a un lado a su amada selección, aunque también ha sufrido críticas.

El reconocido religioso brasileño Frei Betto, escritor y filósofo, confesó que apoyará “bravamente” a la selección de su país para que gane el Mundial de Brasil 2014, pero criticó al gobierno brasileño por decir que no tenía dinero para los derechos sociales de la población, pero sí para construir estadios para la FIFA. Adepto a la Teología de la Liberación y militante de movimientos pastorales y sociales, Frei Betto -cuyo verdadero nombre es Carlos Alberto Libânio Christo- fue asesor especial del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva entre 2003 y 2004, y fue coordinador de Movilización Social del programa “Hambre Cero” que ha querido ser copiado en México.

Incluso el famoso cantautor brasileño Edu Krieger hizo un arreglo musical que ha tenido mucho éxito, en contra de Mundial de Futbol, dedicada de hecho a la gran estrella Neymar -quien fue fichado el verano pasado por el Barcelona-, uniéndose así a la inconformidad generalizada que hay en aquella nación sudamericana por considerar que hay otras prioridades antes que el futbol. Señala a ritmo de bossanova: “No vamos a ser verdaderos campeones
 gastando más de 10 mil millones para hacer
 la copa en el país”. La inconformidad y el caos en Brasil están siendo los signos distintivos en contra del ambiente deportivo del Mundial de Futbol.

Todo esto a menos de una semana que dé comienzo la ceremonia inaugural donde el torneo abrirá con el partido entre Brasil y Croacia que se jugará en el estadio paulista de Itaquerao el próximo jueves. Por cierto que ayer en Sao Paulo inició una huelga de transportistas que los sindicatos anuncian como indefinida, en los trenes subterráneos y en parte del transporte terrestre; uno de los motivos de las protestas ha sido el aumento en la tarifa del transporte público. Los huelguistas reclaman mejores salarios. En términos generales el clamor de la gente es que quiere proyectos productivos del gobierno, no derroche de dinero en eventos deportivos efímeros, por muy importantes que sean. Como sea, el Mundial va.

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